Proyecto multimillonario promete cambiar la movilidad entre Santos y Guarujá con un túnel sumergido inédito en el país. El cruce rápido de vehículos debería reducir los congestionamientos históricos en la Baixada Santista, pero el tradicional sistema de balsas seguirá activo para absorber la alta demanda diaria entre las dos ciudades.
El futuro túnel entre Santos y Guarujá fue planeado para operar junto a las balsas, y no para sustituir el sistema acuático que hoy conecta las dos ciudades.
La propuesta del gobierno paulista es combinar los dos modales para reducir el tiempo de desplazamiento, ampliar la capacidad de cruce y mantener una alternativa en operación diaria para residentes, trabajadores y usuarios ocasionales de la conexión por el canal del Puerto de Santos.
Según el gobierno de São Paulo, el cruce seco por el túnel deberá hacerse en unos cinco minutos, con más previsibilidad para el usuario.
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Aun así, el sistema de balsas seguirá atendiendo la demanda cotidiana, en un corredor que hoy moviliza más de 21 mil vehículos, 7,7 mil ciclistas y 7,6 mil peatones por día entre las dos orillas.
Integración entre túnel y balsas en el cruce Santos‑Guarujá
El mantenimiento de las balsas forma parte de la modelización adoptada por el estado para la movilidad en la Baixada Santista.
En una nota reproducida por el gobierno, la gestión paulista afirma que el túnel debe ofrecer rapidez y previsibilidad, mientras que el sistema acuático seguirá “en operación como alternativa complementaria, manteniendo la atención diaria a los usuarios”, sin indicación de finalización del cruce hidroviario.
Hoy, el cruce por balsa ya funciona 24 horas al día, pero sufre impacto de factores como condiciones climáticas y el paso de barcos en el canal portuario.
En ese escenario, el túnel aparece como una nueva opción para absorber parte del flujo, sobre todo de vehículos, mientras que las embarcaciones preservan flexibilidad operacional en horarios de mayor demanda o en situaciones específicas de la rutina local.
Cómo será el primer túnel sumergido de Brasil
El contrato de la Asociación Público‑Privada del túnel fue firmado el 28 de enero de 2026 con el grupo portugués Mota‑Engil, ganador de la licitación realizada en septiembre de 2025.

El proyecto prevé una inversión total estimada en R$ 6,8 mil millones, plazo de concesión de 30 años y construcción del primer túnel sumergido de Brasil, con módulos fabricados fuera del canal y luego posicionados bajo el agua.
De acuerdo con el proyecto presentado por el estado, la estructura tendrá 870 metros bajo el canal portuario e integrará un sistema con tres carriles en cada sentido, paso para peatones, ciclistas y galería de servicios.
La estimación oficial es que la nueva conexión reduzca a hasta cinco minutos un desplazamiento que, por la ruta vial actual entre las dos ciudades, puede llevar cerca de una hora.
El cronograma divulgado en el sitio oficial del proyecto informa que 2026 se dedicará al desarrollo de los proyectos funcional y ejecutivo y a estudios complementarios.
La previsión del gobierno es iniciar la movilización y las obras iniciales en 2027, fabricar los elementos del túnel en 2028 y avanzar en la inmersión de las estructuras en la siguiente etapa, dentro de un calendario que apunta a la entrega hasta el comienzo de la próxima década.
Modernización de los cruces hídricos en São Paulo
En paralelo al túnel, el sistema de cruces hídricos del estado ya tuvo su concesión subastada.
En noviembre de 2025, el consorcio Acqua Vias SP ganó la disputa de la PPP del sector, en un contrato de 20 años que prevé R$ 2,5 mil millones en inversiones para modernizar 14 líneas en diferentes regiones paulistas, incluyendo las operaciones de la costa.
El paquete de mejoras anunciado por el gobierno incluye la compra de más de 40 embarcaciones nuevas, con predominancia de modelos 100% eléctricos.
También se prevén rehabilitación y ampliación de 20 terminales, talleres, centros de control operacional y sistemas de automatización y seguridad.
La propuesta también mantiene la base tarifaria y los beneficios ya existentes, según la presentación oficial del proyecto.
En el cruce Santos‑Guarujá, la gratuidad para ciclistas sigue prevista en la información oficial del sistema estatal.
Ya los valores publicados para automóviles y camionetas aparecen en R$ 12,30, mientras que las motocicletas y similares tienen una tarifa de R$ 6,20, conforme a la tabla disponible en el portal de los cruces administrados por el estado.
La definición tarifaria sigue bajo regulación estatal y el texto enviado no trajo un nuevo acto oficial que alterara estos precios.
Importancia logística de la Baixada Santista
La integración entre túnel, balsas y otros frentes logísticos aparece también en el discurso reciente del gobierno para la Baixada Santista.
El 26 de febrero de 2026, el estado presentó en Santos los estudios del PLI‑SP 2050, plan a largo plazo que busca orientar inversiones públicas y privadas con foco en la conexión entre carreteras, ferrocarriles, hidrovías, puertos y aeropuertos.
En este planeamiento, la Baixada Santista es tratada como área estratégica por responder por R$ 79 mil millones del PIB paulista.
La región concentra actividades relacionadas con el puerto y reúne demandas históricas de movilidad y logística.
El túnel Santos‑Guarujá entra en este contexto como una intervención significativa dentro de un conjunto mayor de proyectos de infraestructura.
Al mantener las balsas en operación incluso con la futura conexión sumergida, el gobierno intenta evitar una transición basada en un único modal y preservar una red más amplia de desplazamiento entre las dos ciudades.
La lógica adoptada hasta aquí es suma de capacidad de transporte, reducción de cuellos de botella y mejor distribución de la demanda en una de las áreas más sensibles de la circulación urbana y portuaria del litoral paulista.

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