El sistema de bioflocos ha revolucionado la producción de tilapia sostenible, reduciendo el uso de agua, aprovechando nutrientes y fortaleciendo la crianza de peces en Brasil
La producción de tilapia sostenible se está consolidando como una de las principales apuestas para el futuro de la piscicultura brasileña, según una noticia publicada.
Entre las innovaciones que transforman este escenario, el sistema de bioflocos, conocido como BFT (Biofloc Technology), se destaca por unir eficiencia productiva y responsabilidad ambiental.
Investigaciones coordinadas por Embrapa Meio Ambiente, en asociación con Itaipu Binacional, muestran resultados expresivos de esta tecnología: mientras sistemas tradicionales pueden consumir miles de litros de agua por kilo de pez producido, el BFT utiliza solo 135 litros.
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Además, retiene cerca del 46% del fósforo y el 45% del nitrógeno del alimento dentro de la biomasa, reduciendo el riesgo de contaminación y promoviendo el uso racional de los recursos hídricos.
Esta eficiencia convierte al método de producción de tilapia sostenible en una alternativa real para regiones con escasez de agua y para productores que buscan mayor autonomía y sostenibilidad en el cultivo.
El sistema de bioflocos tilapia intensivo garantiza eficiencia y alto desempeño productivo
Durante el experimento realizado en Foz do Iguaçu (PR), el sistema de bioflocos fue probado en tanques circulares de 4,2 m³, donde cada unidad mantuvo aproximadamente 5 mil alevinos de tilapia, a una densidad de 395 peces por metro cúbico.
Después de 70 días de cultivo, los resultados impresionaron: tasa de supervivencia del 98%, peso medio final de 20,4 gramos y conversión alimentaria de solo 1,05, es decir, cada 1,05 kg de alimento resultó en 1 kg de pez.
Estos índices reflejan el equilibrio biológico del BFT, que favorece el consumo del floco microbiano como complemento alimenticio natural, rico en proteína y bacterias probióticas.
El control continuo de temperatura, oxígeno y sólidos suspendidos garantizó el éxito del proceso. La proporción carbono:nitrógeno se mantuvo en 12:1, con la adición de azúcar para promover el crecimiento de bacterias beneficiosas.
Esta dinámica impide el desarrollo de algas y mantiene el agua en condiciones ideales, reduciendo los costos de manejo y aumentando el bienestar animal.
Así, el sistema intensivo demuestra que la producción de tilapia sostenible puede alcanzar altos niveles de productividad incluso en espacios reducidos.
Tecnología bioflocos producción aquícola eficiente reduce el impacto ambiental y el uso de agua
Los estudios de Embrapa mostraron que el BFT reduce drásticamente el potencial de contaminación en comparación con sistemas convencionales.
Por tonelada de tilapia producida, la carga residual media fue de 10,24 kg de fósforo, 46,63 kg de nitrógeno y 442,47 kg de carbono. En tanques-rede, estos valores pueden llegar a 18,25 kg, 77,5 kg y 700 kg, respectivamente.
Esta diferencia comprueba la eficiencia de la producción de tilapia sostenible, que retiene nutrientes y evita el desecho excesivo en los ecosistemas acuáticos.
Además del ahorro de agua, el BFT ofrece mayor bioseguridad, ya que es un sistema cerrado, controlado y con riesgo mínimo de escape de especies.
El impacto en la biodiversidad fue clasificado como moderado (nivel 4), inferior al observado en sistemas abiertos.
Este tipo de control favorece el uso del biofloco en áreas urbanas, periurbanas e incluso en regiones semiáridas, donde la disponibilidad de agua es limitada.
La integración entre ciencia, energía y sostenibilidad coloca a Brasil en la vanguardia de las prácticas aquícolas responsables.
Producción de tilapia sostenible fortalece la economía circular
Una de las diferencias del sistema es el destino dado a los residuos sólidos. El material orgánico removido de los tanques puede ser transformado en fertilizantes agrícolas o en ingredientes para ración, agregando valor y fortaleciendo la economía circular.
La investigación destacó que esta práctica reduce desperdicios y amplía el aprovechamiento de los recursos.
De acuerdo con especialistas de Embrapa e Itaipu Binacional, el desafío actual está en el consumo energético del sistema, estimado en 114,6 megajoules por kilo de pez producido, debido a la necesidad de aireación constante.
Para superar esta limitación, se recomienda la inversión en fuentes renovables y en la mejora de la eficiencia de los equipos.
Durante el International Fish Congress & Fish Expo Brasil (IFC Brasil 2025), productores y técnicos siguieron de cerca los resultados prácticos de la tecnología.
El productor Valério Angelozi relató que pretende instalar una unidad experimental en su propiedad, tras observar que el reaprovechamiento de agua y el manejo adecuado mejoran la calidad de los peces y reducen pérdidas.
El sistema se ha mostrado aplicable a escala comercial y alineado con las exigencias del mercado global por alimentos de bajo impacto ambiental.
La producción de tilapia sostenible apoyada en la tecnología de bioflocos, por lo tanto, representa un avance significativo para la acuicultura moderna.
Su capacidad de reciclar nutrientes, reducir el uso de agua y generar subproductos reaprovechables refuerza el papel estratégico de la ciencia en la transición hacia modelos productivos más responsables y rentables.

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