Retraso en la aprobación del tratado ambiental en Brasilia impide participación activa del país en evento de alto nivel en Nueva York
El Brasil quedó fuera de una reunión decisiva en Nueva York, el 24 de septiembre de 2024, durante la Asamblea General de la ONU. El encuentro reunió solamente a los países que ya ratificaron el Tratado del Alto Mar, acuerdo considerado un hito para la protección de la biodiversidad marina.
Promesa hecha en la Conferencia de los Océanos en Francia
En junio de 2024, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva participó en la Conferencia de los Océanos en Niza, Francia, y prometió que Brasil ratificaría el tratado. El acuerdo prevé la creación de amplias zonas de conservación en aguas internacionales, que cubran casi la mitad de la superficie del planeta.
Sin embargo, hasta septiembre la promesa no se cumplió. Así, Brasil no pudo participar como protagonista del encuentro en Nueva York y estuvo restringido a asistir como invitado, sin poder de decisión.
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Acuerdo internacional ya en vigor con 61 adhesiones
El tratado alcanzó la 60ª ratificación el 19 de septiembre de 2024, hito que garantizó su entrada en vigor. Pocos días después, el 23 de septiembre, ya eran 61 países adherentes. Por lo tanto, mientras el mundo avanzaba, Brasil aún no había concluido su adhesión.
De esta manera, expertos y ambientalistas señalaron que la demora representó una pérdida de espacio y liderazgo internacional. Además, afirmaron que el gobierno “se quedó atrás” al no acelerar el proceso legislativo, desperdiciando el momento estratégico.
La presión diplomática de Francia no surte efecto
La Embajada de Francia envió una carta el 10 de septiembre de 2024 al senador Davi Alcolumbre, solicitando urgencia en la tramitación del tratado en el Congreso. Para los franceses, la participación brasileña como miembro activo sería una señal clara de liderazgo y compromiso ambiental.
No obstante, incluso con la advertencia, solo a principios de septiembre se aprobó el proyecto de decreto legislativo por la Cámara de Diputados. A continuación, el texto siguió hacia el Senado Federal, donde comenzó a tramitar por la Comisión de Relaciones Exteriores (CRE).
El relator del proceso, el senador Humberto Costa (PT-PE), concluyó el informe y, por lo tanto, la expectativa era que se votara el jueves 26 de septiembre de 2024, antes de seguir al pleno.
Próxima oportunidad: COP30 en Belém
A pesar de que el país ha perdido terreno en Nueva York, los expertos evalúan que Brasil podrá recuperar protagonismo si ratifica el tratado antes de la COP30, programada para 2025 en Belém (PA).
Además, las entidades ambientales refuerzan que este será el momento ideal para mostrar al mundo que el país sigue comprometido con la gobernanza global de los océanos y con la sostenibilidad internacional.
Con la ausencia en el encuentro de la ONU, Brasil dejó escapar una oportunidad para reforzar su liderazgo internacional en la protección de los océanos.
No obstante, la COP30 en Belém representa una nueva oportunidad para recuperar espacio y reafirmar compromisos ambientales. La pregunta que queda es: ¿podrá el país revertir este escenario a tiempo?

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