Estudio interno de iFood señala que la regla propuesta por Boulos para apps de entrega elevaría en 22 por ciento el valor medio de los platos, derribaría 40 por ciento de los pedidos y reduciría en hasta 77 por ciento la renta de los entregadores en todo el territorio brasileño presionado por inflación
La promesa de regular el trabajo en los apps de entrega salió del discurso electoral y entró de lleno en la arena política y económica. El gobierno federal, la Cámara de los Diputados, las plataformas y los entregadores disputan, punto por punto, cuál será el diseño final de las reglas que definirán cuánto se paga, cuánto se cobra y quién asumirá el costo en la cadena de delivery.
En el centro de la disputa está una propuesta de remuneración mínima defendida por Guilherme Boulos, hoy ministro de la Secretaría General de la Presidencia, que prevé un valor fijo de R$ 10 más R$ 2,50 por kilómetro recorrido. Un estudio elaborado por iFood proyecta que este arreglo podría encarecer los pedidos en 22 por ciento, derribar 40 por ciento de los pedidos y disminuir en hasta 77 por ciento la renta de los propios entregadores, si la transferencia no es absorbida por el consumidor.
Lo que está en discusión en la regulación de los apps de entrega
La regulación del trabajo en los apps de entrega fue una de las promesas de campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y también es defendida públicamente por el presidente de la Cámara, Hugo Motta.
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Desde 2023, sin embargo, el tema se arrastra en audiencias públicas, declaraciones divergentes dentro del propio gobierno y fuerte presión de empresas, restaurantes y trabajadores.
El diagnóstico de partida es conocido: los entregadores viven en un limbo regulatorio, sin un marco claro en la CLT y sin un modelo propio que defina derechos sociales, protección previdenciaria y base mínima de remuneración.
Al mismo tiempo, las plataformas argumentan que cambios bruscos pueden inviabilizar el modelo actual de negocios, reducir pedidos y afectar precisamente a quienes viven de los apps de entrega.
Cómo funciona la propuesta de valor mínimo defendida por Boulos
En el debate público, Boulos presentó un diseño objetivo para la remuneración de quienes trabajan en los apps de entrega:
- pago mínimo de R$ 10 por entrega
- incremento de R$ 2,50 por kilómetro recorrido
La fórmula pretende garantizar una base más predecible para el entregador, reduciendo el riesgo de recorridos muy largos o demorados con una remuneración considerada baja por la categoría.
En la práctica, sin embargo, cualquier ajuste estructural de este tipo debe ser absorbido por algún eslabón de la cadena: plataformas, restaurantes o consumidores finales.
Es exactamente en este punto donde el estudio de iFood entra, al proyectar el efecto de esta tarifa mínima sobre el precio de los pedidos y sobre el volumen de pedidos realizados en los apps de entrega.
Lo que el estudio de iFood proyecta para precios y volumen de pedidos
Según el estudio presentado por iFood, la implementación de la remuneración mínima sugerida por Boulos tendría tres efectos principales sobre el mercado de apps de entrega:
aumento medio de 22 por ciento en los precios de los platos para el consumidor
caída de 40 por ciento en el número de pedidos realizados en la plataforma
reducción potencial de hasta 77 por ciento en la renta de los entregadores
El razonamiento es directo: si el costo por entrega sube de forma generalizada y la transferencia se hace al consumidor, una parte relevante del público dejaría de pedir con la misma frecuencia, reduciendo el volumen total de recorridos disponibles.
Con menos pedidos en la plaza, la renta final de los entregadores tiende a caer, incluso con una remuneración mínima mayor por recorrido.
Desde la perspectiva de la plataforma, el estudio funciona como advertencia de que un ajuste mal calibrado puede producir el efecto inverso al deseado por quienes defienden a los trabajadores, debilitando la sostenibilidad económica del modelo de apps de entrega.
Entre derechos laborales y riesgo de retracción del mercado
Del otro lado del debate, sindicatos y grupos de entregadores argumentan que la situación actual es insostenible, con jornadas largas, alta exposición a riesgos y poca previsibilidad de ganancias mensuales.
La defensa de una remuneración mínima en los apps de entrega aparece como un intento de corregir una asimetría en la que la plataforma controla el flujo de pedidos, mientras que el trabajador absorbe gran parte de los riesgos.
El impasse está en encontrar un punto de equilibrio. Si la remuneración mínima queda muy por debajo de lo propuesto, los entregadores consideran que nada cambia en la práctica.
Si está cerca de la fórmula de R$ 10 más R$ 2,50 por kilómetro, el estudio de iFood proyecta una retracción significativa de la demanda en el ecosistema de apps de entrega, con un impacto directo sobre los restaurantes que dependen de los ingresos del delivery y sobre los consumidores que hoy ajustan el gasto en el presupuesto mensual.
Camino legislativo e incertidumbres para el futuro de los apps de entrega
Para intentar organizar las propuestas en discusión, el presidente de la Cámara creó en mayo una comisión dedicada a consolidar sugerencias recogidas en audiencias con representantes de las plataformas, dueños de restaurantes y entregadores.
El objetivo es alimentar el texto del PLP 152/2025, de autoría del diputado Luiz Gastão, que debe servir de base para la nueva regulación de los apps de entrega.
Mientras el texto final no se define, nadie sabe con precisión cuánto costará el delivery ni cuánto recibirá el entregador en los próximos años.
La indefinición prolongada mantiene a la categoría en una situación de inseguridad y deja a empresas y restaurantes operando sin claridad sobre cuál será el costo regulatorio futuro de cada pedido.
Ante este escenario, en su rutina, ¿estaría dispuesto a pagar más por los pedidos en los apps de entrega para garantizar una renta mínima mayor a los entregadores o cree que eso haría que pidiera mucho menos por delivery?

Meu o Boulos é sensacional!!! ISSO MESMO