Mandíbula fossilizada revela especie inédita en América del Norte y abre puertas para futuros descubrimientos científicos
Un descubrimiento histórico hecho por científicos en Estados Unidos sacó a la luz una nueva especie de reptil volador. Aunque su mandíbula fue encontrada en 2011, solo ahora, con técnicas modernas de escaneo, los investigadores han confirmado su importancia científica. Se trata del pterosaurio más antiguo nunca encontrado en América del Norte, datado en aproximadamente 209 millones de años.
Este reptil prehistórico recibió el nombre técnico Eotephradactylus mcintireae, que significa «diosa del amanecer con alas de gris». Esta denominación hace referencia directa a las cenizas volcánicas que preservaron sus fósiles durante millones de años. El estudio fue oficialmente divulgado en 2024, por la reconocida revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences.
Investigación técnica revela características únicas del fósil
De acuerdo con el paleontólogo Ben Kligman, del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, en Washington D.C., el fósil encontrado presenta características extremadamente frágiles. Los huesos de pterosaurios del período Triásico normalmente son pequeños, delgados y huecos. Por eso, frecuentemente se deterioran antes de la fosilización.
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En este contexto, técnicas avanzadas de escaneo desempeñaron un papel crucial en el descubrimiento. Según Kligman, esto refuerza la idea de que otros depósitos similares puedan existir alrededor del mundo. Además, destacó que el sitio arqueológico ubicado en el Parque Nacional de la Selva Petrificada, en Arizona, reveló mucho más que solo la mandíbula de este reptil volador.
Evidencias preservadas revelan ecosistema detallado
Paralelamente al descubrimiento de la mandíbula, otras evidencias fosilizadas salieron a la luz en el mismo lugar. Entre ellas están:
- Huesos variados
- Dientes de otros animales
- Escamas de peces primitivos
- Excrementos fosilizados (coprólitos)
Estos hallazgos demuestran que hace alrededor de 200 millones de años el lugar era un vibrante ecosistema fluvial. En esa época, el río atravesaba el supercontinente Pangea, formado por todas las masas terrestres conocidas.
Detalles sorprendentes sobre la dieta del pterosaurio
Además, los dientes del reptil revelaron pistas importantes sobre su alimentación. Tal como explicó Ben Kligman en entrevista con BBC News, los dientes presentaban un desgaste excepcional. Por esta razón, los científicos concluyeron que este reptil volador tenía una dieta compuesta principalmente por animales con partes duras, como peces primitivos.
Estos peces estaban cubiertos por una coraza de escamas óseas, lo que explica el alto grado de desgaste dental. Según los especialistas, esto sugiere un nicho ecológico muy específico ocupado por el reptil, similar a las aves acuáticas actuales, como gaviotas.

Transición evolutiva destacada por el descubrimiento
Sobre todo, el lugar del descubrimiento preservó un verdadero escenario evolutivo. Animales actualmente extintos, como anfibios gigantes y antiguos parientes de los cocodrilos con coraza, coexistieron con especies que aún existen, como ranas y tortugas.
De acuerdo con Kligman, este hallazgo destaca una clara transición evolutiva ocurrida durante el período Triásico. “Vemos animales que prosperaron posteriormente coexistiendo con especies más antiguas que no sobrevivieron a los cambios de ese período”, afirmó el investigador.
Importancia global de los hallazgos fósiles
Igualmente importante es destacar que este descubrimiento en EE.UU. sigue una tendencia mundial. Cada vez más, grandes hallazgos paleontológicos se realizan gracias al avance de las tecnologías de escaneo y análisis fósil.
Un ejemplo es el reciente descubrimiento de importantes depósitos fósiles en Asia y Europa, mostrando que estos lugares tienen el potencial de revolucionar nuestra comprensión sobre la evolución de la vida en la Tierra.
Futuros estudios y desafíos científicos
Actualmente, los investigadores están entusiasmados con el potencial de estos descubrimientos para nuevas investigaciones científicas. Sin embargo, Kligman refuerza que será esencial seguir criterios técnicos rigurosos en la exploración de estos sitios arqueológicos.
Destaca la importancia de la preservación ambiental y el respeto al patrimonio paleontológico. Estas directrices evitan problemas ya ocurridos en otros lugares, donde exploraciones mal planificadas causaron daños irreparables a los sitios arqueológicos.
¿Qué esperar de las próximas investigaciones?
Los especialistas coinciden en que nuevas tecnologías pueden revelar muchos otros fósiles aún escondidos en depósitos antiguos en todo el mundo. No obstante, destacan que el mayor desafío será conciliar estudios científicos con la protección ambiental de los lugares.
Por ello, será fundamental que gobiernos e instituciones científicas trabajen juntos, garantizando que estos tesoros paleontológicos sean preservados y estudiados con responsabilidad.
¿Y tú, crees que el avance tecnológico puede revelar mucho más sobre el pasado prehistórico de la Tierra? ¿O piensas que debemos enfocarnos primero en preservar estos lugares antes de avanzar en las investigaciones? ¡Deja tu opinión!

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