El robot humanoide Apollo, de Figure AI, ha trabajado durante cinco meses en la fábrica de BMW en EE. UU., realizando tareas humanas en turnos de 10 horas y revolucionando la automatización industrial.
Durante décadas, imaginar robots humanoides trabajando codo a codo con humanos parecía un sueño de ciencia ficción. Pero ese futuro ha llegado y ya tiene dirección: la planta industrial de BMW en Spartanburg, Carolina del Sur (EE. UU.). Desde finales de 2023, el fabricante alemán ha estado probando al robot humanoide Apollo, creado por la startup Figure AI, en su línea de producción. El proyecto piloto ha ganado atención global tras la confirmación oficial de BMW de que el robot ha trabajado hasta 10 horas al día durante cinco meses consecutivos, sin fallos operacionales significativos.
El Apollo realiza tareas logísticas y operativas que antes eran desempeñadas por trabajadores humanos y lo hace con precisión, autonomía y sin pausas para descansar.
BMW y el nacimiento de una nueva era industrial
La fábrica de Spartanburg es una de las mayores unidades de BMW en el mundo, responsable de la producción de modelos como el X5, X6 y X7. El lugar, que emplea a más de 11 mil personas y produce alrededor de 1.500 vehículos al día, se ha convertido en el laboratorio ideal para probar la integración entre humanos y robots inteligentes.
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El Apollo, de 1,75 metros de altura y 38 kilos, ha sido diseñado para moverse con fluidez y equilibrio, capaz de levantar cargas, transportar piezas y operar herramientas básicas.
Su estructura combina aleaciones de aluminio y polímeros ligeros, mientras que sensores de fuerza y cámaras 3D le permiten detectar y reaccionar a movimientos humanos a su alrededor, garantizando seguridad y eficiencia en un entorno dinámico.
“El Apollo es el primer robot humanoide realmente funcional dentro de una línea de producción automotriz”, afirmó Brett Adcock, fundador de Figure AI, en una entrevista con CNBC.
Quién creó el Apollo: la apuesta billonaria de Figure AI
La Figure AI, con sede en California, fue fundada en 2022 con un objetivo ambicioso: crear robots humanoides generalistas capaces de trabajar como humanos en cualquier sector de la economía.
En menos de dos años, la empresa ha captado más de 675 millones de dólares en inversiones, con el apoyo de gigantes como Microsoft, NVIDIA, OpenAI y Bezos Expeditions (fondo de Jeff Bezos).
El Apollo es su primer modelo funcional equipado con inteligencia artificial generativa, motores eléctricos compactos y sensores LIDAR de alta precisión. Según la empresa, el robot es capaz de aprender nuevas tareas observando videos e interacciones humanas, lo que lo diferencia de los sistemas industriales convencionales.
En la práctica, esto significa que, en lugar de depender de un código fijo, el Apollo aprende como un humano, absorbiendo patrones de movimiento y lógica operacional.
Trabajo continuo y adaptación humana
En la fábrica de BMW, el robot trabaja en turnos de hasta 10 horas al día, ayudando en el transporte de materiales y montaje de componentes ligeros.
De acuerdo con el informe divulgado por la empresa, el Apollo realiza tareas repetitivas y físicamente exigentes, permitiendo que los empleados humanos se concentren en actividades de control y supervisión técnica.
El desempeño ha llamado la atención de la propia ingeniería de BMW, que ha informado de una reducción del 40% en microparadas de producción y aumento de la eficiencia en sectores logísticos.
Los operadores humanos han pasado por capacitación para trabajar junto al robot, y la adaptación ha sido descrita como “natural y cooperativa”.
“El Apollo no reemplaza a las personas; amplía el potencial del equipo”, declaró Ilka Horstmeier, directora de producción global de BMW.
10 horas de trabajo al día: resistencia y autonomía inéditas
A diferencia de los robots industriales fijos, el Apollo cuenta con baterías recargables de iones de litio y un sistema de autogestión energética. Con una sola carga, puede operar durante más de 10 horas continuas, realizando cientos de ciclos de tareas antes de entrar en modo de recarga automática.
BMW ha confirmado que el robot ha pasado por 1.500 horas de operación ininterrumpida desde el inicio de las pruebas, sin presentar fallos críticos.
El sistema de IA ajusta constantemente la velocidad, la fuerza de agarre y la ruta de movimiento, optimizando cada tarea en función de los datos recopilados.
Estas métricas colocan al Apollo entre los robots más avanzados en uso real en el sector automotriz —superando en resistencia incluso a modelos de Boston Dynamics y Tesla Robotics, que aún están en fase de laboratorio.
El impacto sobre el futuro del trabajo
La introducción del Apollo ha generado intensos debates sobre el papel de los robots en la economía global.
Para algunos especialistas, se trata de una revolución inevitable que reducirá riesgos físicos y aumentará la productividad.
Para otros, el avance señala cambios profundos en el empleo humano, exigiendo políticas de requalificación y adaptación de la fuerza laboral.
Según el Foro Económico Mundial (2024), se estima que 85 millones de funciones tradicionales serán reemplazadas por automatización para 2030, pero se espera que surjan 97 millones de nuevas funciones en paralelo, destinadas a la supervisión, programación y mantenimiento de sistemas autónomos.
BMW afirma que el proyecto en Spartanburg no prevé despidos, sino recalificación de empleados para actividades técnicas y de monitoreo digital.
La expansión de la asociación BMW–Figure AI
El éxito del piloto llevó a BMW y Figure AI a anunciar una expansión de la asociación para otras fábricas, incluyendo unidades en Alemania y México, previstas para recibir nuevos robots a partir de 2025.
La startup, por su parte, ya trabaja en una segunda generación del Apollo, con un diseño más ligero, articulaciones mejoradas y capacidad cognitiva expandida.
El objetivo declarado de Figure AI es colocar más de 100 mil robots humanoides en operación para 2030, actuando no solo en fábricas, sino también en hospitales, almacenes y entornos domésticos.
La delgada línea entre hombre y máquina
Mientras el Apollo ejecuta sus tareas silenciosamente entre ingenieros y operadores, el mundo observa el inicio de una transformación sin precedentes.
Lo que comenzó como un experimento aislado ya es considerado un hito histórico en la industria automotriz, un divisor de aguas entre la automatización mecánica del siglo XX y la inteligencia robótica adaptativa del siglo XXI.
BMW resume esta transición con una frase simbólica en su comunicado oficial:
“No se trata de reemplazar personas por máquinas, sino de redefinir lo que las personas pueden hacer cuando ya no necesitan repetir lo imposible.”
El Apollo no es solo un robot, es el símbolo de la nueva revolución industrial. Con 10 horas diarias de trabajo, cinco meses de operación continua y un desempeño sin precedentes, ha transformado la fábrica de BMW en un laboratorio del futuro.



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