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Si Esto Funciona Fuera del Laboratorio, Cambia el Juego en el Mar: Tubos de Aluminio «Inhundibles» que No Se Hundan Ni Dañados, Sostenidos por Burbujas de Aire Atrapadas por Superhidrofobicidad, Pueden Formar Balsas y Plataformas de Energía y Sobrevivir a las Peores Condiciones Oceánicas

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 16/02/2026 a las 00:40
Actualizado el 16/02/2026 a las 00:42
tubos de alumínio com superhidrofobicidade prendem bolhas de ar, segundo testes da University of Rochester, e podem sustentar plataformas para energia das ondas no oceano mesmo após danos, com dúvidas sobre escala e resistência no mar aberto.
tubos de alumínio com superhidrofobicidade prendem bolhas de ar, segundo testes da University of Rochester, e podem sustentar plataformas para energia das ondas no oceano mesmo após danos, com dúvidas sobre escala e resistência no mar aberto.
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Con un diámetro de cerca de un quinto de pulgada, tubos de aluminio de la University of Rochester reciben microcavidades químicas que atrapan burbujas de aire por superhidrofobicidad, resisten agua salada y algas, flotan incluso perforados y pueden ser apilados en balsas para energía de las olas en el mar en pruebas numéricas

En febrero de 2026, investigadores de la University of Rochester presentaron un camino para convertir tubos de aluminio prácticamente en “insumergibles”, incluso cuando sufren agujeros y daños. La apuesta es simple en teoría y exigente en ejecución: atrapar burbujas de aire dentro de los tubos de aluminio usando superhidrofobicidad, con resultados descritos en un estudio publicado el mes anterior en la revista Advanced Functional Materials.

El grupo liderado por Chunlei Guo describió que la estructura puede ser ensamblada en conjuntos más grandes para formar balsas, plataformas y dispositivos orientados a energía de las olas, explorando un recurso oceánico aún poco aprovechado. La misma demostración, sin embargo, deja una pregunta técnica abierta: fuera del laboratorio, ¿las burbujas de aire seguirán atrapadas de la misma manera?

La física que hace que el metal flote cuando el aire queda atrapado

tubos de aluminio con superhidrofobicidad atrapan burbujas de aire, según pruebas de la University of Rochester, y pueden sostener plataformas para energía de las olas en el océano incluso después de daños, con dudas sobre escala y resistencia en el mar abierto.

El aluminio es uno de los metales más ligeros, pero aun así es aproximadamente 2,7 veces más denso que el agua. Un bloque sólido se hundirá, y eso da la medida del desafío de hacer que los tubos de aluminio permanezcan en la superficie de manera confiable, sin depender de un casco “perfecto” que falla ante el menor daño.

En embarcaciones y latas vacías, la flotabilidad proviene del aire interno, que pesa menos que el agua desplazada.

El problema clásico aparece cuando la carcasa es perforada: el agua entra, el aire sale y el objeto pierde la flotabilidad.

En los tubos de aluminio, la estrategia es impedir que el agua invada la cavidad y expulse las burbujas de aire, incluso cuando hay daños localizados y repetidos.

Superhidrofobicidad como traba de burbujas de aire en microcavidades

La solución presentada comienza en la superficie.

Los investigadores crearon, mediante ataque químico, microcavidades microscópicas en las paredes de los tubos de aluminio, alterando cómo el agua interactúa con el material y creando puntos donde el aire puede permanecer protegido.

Por tensión superficial, las gotículas no pueden llenar esos microespacios y tienden a rodar hacia afuera casi inmediatamente.

Ese comportamiento se llama superhidrofobicidad, una repelencia extrema al agua.

En la práctica, la superhidrofobicidad ayuda a mantener el interior seco y a sostener burbujas de aire en su lugar, reduciendo la corrosión interna y dificultando el crecimiento de algas dentro de los tubos de aluminio, un detalle que importa en agua salada.

Lo que la naturaleza enseñó sobre superhidrofobicidad y supervivencia

La inspiración declarada vino de organismos que utilizan superficies repelentes para manipular aire y agua.

Las arañas de campanario atrapan aire junto a su cuerpo para respirar bajo el agua, y las hormigas de fuego se conectan para formar “balsas” impermeables durante inundaciones, usando aire atrapado como protección funcional.

La analogía ayuda a entender el mecanismo, pero también señala limitaciones: en los animales, la microestructura se renueva y opera a escalas pequeñas.

En ingeniería, reproducir superhidrofobicidad con estabilidad exige control de fabricación y consistencia del patrón superficial en cada uno de los tubos de aluminio, para que las burbujas de aire no escapen en puntos débiles cuando el mar impone abrasión e impacto.

Por qué los tubos de aluminio superaron a los discos en estabilidad

Antes de llegar a los tubos de aluminio, el mismo grupo ya había mostrado una estructura flotante con dos discos superhidrofóbicos paralelos conectados por un pin de plástico.

La capa de aire entre los discos se preservaba porque la superhidrofobicidad evitaba la invasión de agua en el estrecho espacio, sosteniendo burbujas de aire entre las superficies.

El límite apareció cuando el conjunto se inclinó y se empujó hacia abajo: el aire podía ser expulsado. El cambio de geometría buscó robustez.

Los tubos de aluminio, especialmente con una pared divisoria interna, dificultan el flujo de agua de un extremo a otro y reducen la posibilidad de expulsar la burbuja hacia afuera. De nuevo, el detalle central es el mismo: superhidrofobicidad manteniendo burbujas de aire atrapadas.

Pruebas con agua salada, algas y daños directos

Para probar la resiliencia, los investigadores colocaron peso sobre los tubos de aluminio en agua salada y en agua con algas en crecimiento.

Como el agua es repelida, el interior permaneció seco, con menos riesgo de corrosión interna y sin un ambiente favorable para que las algas se fijen, un punto crítico para cualquier estructura que pretenda estar en contacto constante con el océano.

El punto más sensible fue la verificación bajo daño mecánico: incluso con perforaciones y agujeros, los tubos de aluminio continuaron flotando.

La afirmación práctica del laboratorio es directa: la estructura “sigue flotando”. El salto ahora es de duración, porque el mar no prueba por minutos, sino por semanas y meses, con variación térmica y cargas repetidas.

Energía de las olas y el argumento de escala para plataformas en el océano

Los tubos de aluminio son estrechos, con un diámetro aproximado de un quinto de pulgada, pero pueden ser apilados y soldados en conjuntos, formando “balsas” y estructuras más grandes.

La propuesta es transformar módulos simples en superficies capaces de sostener equipos y, potencialmente, recolectar energía de las olas a partir de las ondulaciones del océano, reemplazando la lógica de un único casco por muchas unidades redundantes.

El equipo también mencionó análisis numérico indicando que apilar algunas capas de tubos de aluminio podría producir una estructura capaz de sobrevivir a las peores condiciones oceánicas.

El argumento es que la flotabilidad no depende de un casco único y perfecto, sino de muchas cavidades con burbujas de aire atrapadas por superhidrofobicidad, una redundancia que tolera daño localizado y aún mantiene volumen de aire suficiente.

Lo que aún separa el laboratorio del mar abierto

Un investigador externo, Andreas Ostendorf, profesor de tecnología láser aplicada en la Ruhr-University Bochum, en Alemania, evaluó la idea como interesante y potencialmente “disruptiva”, pero señaló que aún hay trabajo por hacer para demostrar rendimiento en situaciones del mundo real.

La principal duda no es si el principio funciona, sino si escala y se mantiene a lo largo del tiempo en ambientes agresivos.

El propio enmarcado del proyecto evita prometer “energía infinita” y desplaza el enfoque hacia aplicaciones: plataformas flotantes, dispositivos de energía de las olas y hasta usos recreativos, como una silla flotante.

Para que los tubos de aluminio se conviertan en infraestructura oceánica, la pregunta decisiva es operacional: ¿cuántas burbujas de aire permanecen atrapadas después de meses de abrasión, suciedad y impactos, y cuál es el punto de falla cuando la superhidrofobicidad se degrada?

De la óptica al metal funcional, el histórico detrás de los tubos

La línea de investigación descrita involucra décadas de prueba y error para alterar propiedades de materiales con patrones microscópicos en la superficie.

En 2008, Chunlei Guo y Anatoliy Y. Vorobyev usaron láseres para marcar metales de un modo que mantiene sensación lisa, pero cambia cómo la luz es absorbida y reflejada, produciendo aluminio con apariencia dorada y titanio en azul marino.

Después, el grupo exploró también lo opuesto de la repelencia, creando superficies superhidrofílicas en silicio, con canales microscópicos que atraen agua y fueron sugeridas como camino para enfriar chips.

En otra frente, el laboratorio combinó metales oscuros con dispositivos termoeléctricos para convertir calor en electricidad, defendiendo que se puede aprovechar “calor desperdiciado” en varias fuentes, desde el sol hasta partes calientes de vehículos.

Este historial ayuda a explicar por qué los tubos de aluminio se convirtieron en el objetivo actual.

La investigación con tubos de aluminio sugiere que la superhidrofobicidad puede hacer más que repeler agua: puede atrapar burbujas de aire con estabilidad suficiente para mantener el metal flotando, incluso cuando está perforado.

Si la idea sobrevive fuera del laboratorio, abre camino para plataformas y módulos de energía de las olas que toleran daño y siguen operando en el océano.

En la práctica, ¿confiarías en una balsa hecha de tubos de aluminio para sostener equipos en el mar, o la duda sobre el desgaste de la superhidrofobicidad y la pérdida de burbujas de aire sería demasiado grande? Si tu ciudad pudiera probar un prototipo, ¿lo colocarías en una bahía protegida o directamente en mar abierto?

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Luiz zuba
Luiz zuba
17/02/2026 13:20

O que atrapalha nosso país, e a corrupção desenfreada, desse desgoverno que está no poder.

Leo
Leo
17/02/2026 09:40

Eu tenho uma ideia melhor ainda: e se invés de confiar o alumínio no limiar do afundamento com essa nova técnica a gente simplesmente soldar uma chave de cada lado do tudo fazendo ele boiar com muito mais eficiência hein?

Flavio
Flavio
16/02/2026 19:45

Parabéns aos pesquisadores. Alguém tem que pesquisar e criar. Enquanto isso em alguns lugares é só samba e futebol. Daí o atraso tecnológico.

Maurício
Maurício
Em resposta a  Flavio
17/02/2026 09:26

Flávio, samba e futebol não são inimigos da ciência não viu!? O Brasil é rico o suficiente para manter cultura, entretenimento, esporte, tecnologia e CIÊNCIA. O inimigo da ciência são os interesses capitalistas que gostam da coisa rápida e do lucro fácil e investem pesado na deseducação do povo, entende???

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Bruno Teles

Falo sobre tecnologia, inovação, petróleo e gás. Atualizo diariamente sobre oportunidades no mercado brasileiro. Com mais de 7.000 artigos publicados nos sites CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil e Obras Construção Civil. Sugestão de pauta? Manda no brunotelesredator@gmail.com

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