Práctica común eleva la cuenta de luz, daña el motor y puede reducir la vida útil de su electrodoméstico; especialista en eficiencia energética explica los peligros.
El hábito de secar ropa detrás del refrigerador, aunque parezca una solución práctica para días lluviosos o para quienes tienen poco espacio, esconde riesgos significativos que van mucho más allá de la simple humedad. De acuerdo con el portal techtudo, esta práctica común crea un “efecto manta” que atrapa el calor, interfiriendo directamente en el ciclo de refrigeración y forzando al motor a trabajar mucho más de lo necesario. Así, inicia una reacción en cadena peligrosa: el calor acumulado exige más esfuerzo del compresor, que a su vez consume más energía eléctrica, se desgasta de forma acelerada y puede incluso quemarse. Como consecuencia, el valor en la cuenta de luz se dispara y la vida útil del equipo puede ser drásticamente reducida.
Según Welhiton Adriano de Castro Silva, ingeniero de eficiencia energética de Cemig, obstruir la parte trasera del refrigerador impide la correcta disipasión de calor, un proceso físico vital para la refrigeración. El resultado es un ciclo vicioso de sobrecalentamiento y desgaste que, además de poder llevar a fallas prematuras y a una cuenta de luz más alta, compromete la eficiencia general del aparato a largo plazo, haciéndolo cada vez más “derrochador”. Entender por qué este hábito doméstico es tan perjudicial es el primer paso para evitar problemas y gastos que podrían ser fácilmente evitados.
¿Por qué la práctica compromete tanto el equipo?
La parte trasera de un refrigerador, donde se encuentra el condensador (la famosa “rejilla”), está diseñada para intercambiar calor con el ambiente, funcionando de manera similar al radiador de un coche.
-
En un pozo inundado, arqueólogos encuentran un huevo romano de 1.700 años que aún guarda clara y yema intactas dentro de la cáscara súper fina.
-
Algo está sucediendo alrededor de la Tierra: Dentro de la enorme explosión de bolas de fuego de 2026.
-
Burbuja de aire caliente proveniente de Argentina se expande sobre Brasil y hace que los termómetros superen los 38 grados con sensación térmica de 40 grados a finales de marzo, afectando a 6 estados de una sola vez.
-
La hoja del rábano que casi todo el mundo tira tiene más polifenoles, flavonoides y fibra que la raíz consumida, y un estudio de 2025 mostró que la hoja contiene compuestos que protegen el intestino, combaten inflamaciones y pueden inhibir el crecimiento de células cancerígenas.
Es ahí donde el calor retirado del interior del aparato se libera hacia fuera.
Cuando se colocan allí prendas húmedas o cualquier otro objeto, crean una barrera aislante que dificulta drásticamente este intercambio térmico.
Esto fuerza al compresor, el corazón del refrigerador, a operar por más tiempo y con mayor intensidad para poder mantener la temperatura interna baja.
Es como intentar refrescarse en un día caluroso usando un abrigo pesado; el cuerpo (motor) necesita trabajar el doble, generando un esfuerzo continuo, un sobrecalentamiento y un gasto de energía completamente innecesario.
“Si coloco un paño, por ejemplo, para secar detrás del refrigerador, voy a impedir la circulación de aire. Con eso, el intercambio de calor tarda más.
Este retraso hace que el motor trabaje de forma más intensa por más tiempo”, explica el ingeniero.
Además del severo desgaste mecánico, la combinación de humedad constante y calor crea un ambiente ideal para la proliferación de moho y hongos en la pared y en el motor, causando manchas, mal olor y potenciales problemas respiratorios para los habitantes.
Pior aún, el riesgo eléctrico no debe ser subestimado: la humedad puede, con el tiempo, degradar el aislamiento del cableado y oxidar contactos, abriendo camino a cortocircuitos que pueden dañar componentes electrónicos costosos o, en casos más graves, causar un incendio.
¿Los refrigeradores nuevos y modelos Frost Free también se ven afectados?
Muchas personas creen que los modelos más modernos, especialmente los del tipo Frost Free que no tienen la rejilla trasera visible, están inmunes a este problema. Sin embargo, este es un engaño peligroso y costoso.
Aunque el sistema de disipasión de calor sea diferente, muchas veces con el calor liberándose por las paredes laterales o por un pequeño ventilador en la base del aparato, la necesidad de ventilación adecuada sigue existiendo y es igualmente crucial.
El diseño de ingeniería de estos aparatos presupone, sin excepción, que el aire circulará libremente a su alrededor para que el sistema funcione con eficiencia máxima.
Aún en estos refrigeradores, el intercambio de calor ocurre de manera planificada a través de estas superficies u orificios específicos.
Obstruir estas áreas con ropa tiene exactamente el mismo efecto perjudicial: el motor se sobrecarga, el consumo de energía aumenta y los componentes internos se desgastan más rápido.
No es de extrañar que los manuales de instrucciones siempre especifiquen una distancia mínima de varios centímetros entre el aparato y las paredes.
Esta recomendación no es una simple sugerencia, sino una condición de fábrica para el funcionamiento correcto y seguro del producto.
Ignorarlo, ya sea por posicionamiento incorrecto o al secar ropa en el lugar, es utilizar el aparato de forma inadecuada, lo que puede incluso anular la garantía del fabricante en caso de defecto.
El impacto real en la cuenta de luz
Sí, secar ropa detrás del refrigerador definitivamente aumenta la cuenta de luz, y el impacto puede ser mucho mayor de lo que se imagina.
El refrigerador ya es uno de los mayores consumidores de energía en un hogar porque funciona 24 horas al día.
Cualquier factor que reduzca su eficiencia energética, por menor que parezca, tendrá un reflejo directo y continuo en el bolsillo.
Intentar secar ropa allí es como conducir un coche con el freno de mano levemente accionado: se mueve, pero el motor necesita quemar mucho más combustible para vencer la resistencia, resultando en un desperdicio constante.
Si bien es difícil fijar un porcentaje exacto de aumento, la pérdida financiera es una certeza.
“Aunque no es posible estimar exactamente si el aumento será del 5% o 10%, una cosa es cierta: habrá desperdicio.
Esto se debe a que el motor del refrigerador tendrá que trabajar por más tiempo, lo que significa mayor consumo de energía”, afirma Welhiton.
Él enfatiza que los aparatos más antiguos son aún más vulnerables, ya que sus motores naturalmente ya han perdido parte de la eficiencia original y el aislamiento térmico puede estar desgastado.
En estos casos, agregar más un obstáculo al funcionamiento del aparato tiene un efecto acumulativo y amplificado, acelerando el desgaste y aumentando la factura mensual de forma aún más expresiva.
Los daños van más allá del consumo de energía
El aumento en la cuenta de luz es solo la punta del iceberg y, a menudo, el menor de los perjuicios. El sobrecalentamiento constante del compresor es el daño más grave y silencioso, ya que esta pieza es fundamental y su reemplazo suele tener un costo elevado.
Muchas veces, el valor de la reparación, incluyendo la pieza y la mano de obra, puede acercarse al precio de un refrigerador nuevo y más eficiente, haciendo de la “economía de tiempo” una pésima decisión financiera.
Cuando el motor es forzado a operar a temperaturas por encima de lo normal, su eficiencia disminuye y el riesgo de fallas prematuras aumenta considerablemente, pudiendo inutilizar el refrigerador mucho antes del final de su vida útil proyectada.
Además, la práctica puede generar problemas eléctricos en cascada, especialmente peligrosos en residencias con instalaciones antiguas o inadecuadas.
El ingeniero alerta que, aunque el riesgo de un incendio inmediato es bajo, la humedad constante cercana a componentes eléctricos nunca es una combinación segura.
La corrosión puede instalarse en los terminales, el aislamiento de los cables puede deteriorarse lentamente y la placa electrónica puede ser dañada.
“Estos hábitos incorrectos disminuyen la vida útil del equipo. El motor trabaja más, el sistema se calienta y, con el tiempo, se reduce el rendimiento”, concluye el especialista. Es un pequeño hábito con potencial para causar una gran y costosa dolor de cabeza.
¿Alguna vez tuviste el hábito de secar ropa o zapatos detrás del refrigerador? ¿Sabías de todos estos riesgos? Comparte tu experiencia en los comentarios, tu historia puede ayudar a otras personas a no cometer el mismo error.

Seja o primeiro a reagir!