Estudio Global Revela Que Las Sequías Están Más Largas, Cálidas y Frecuentes En El Mundo; Brasil Aparece Dos Veces Entre Los Diez Casos Más Severos, Con Impactos Devastadores En La Amazonía Y En El Sudeste, Según Informe De La OMM Y Datos Inéditos De La Revista Science.
Las sequías extremas están dando un verdadero “largo adiós” a los patrones climáticos globales. Y no es solo una impresión: el mundo se está volviendo cada vez más seco, cálido e impredecible. Un estudio gigantesco reveló que las mega sequías aumentan en frecuencia e intensidad, y Brasil, lamentablemente, apareció dos veces en el top 10 de las peores del planeta.
La alerta no viene solo de la ciencia pura y dura — llama a nuestra puerta. En 2024, el país vivió la mayor sequía de su historia reciente, afectando casi el 60% del territorio nacional. Ríos se secaron, comunidades quedaron aisladas y los incendios no dieron tregua. El clima está pidiendo auxilio, y tenemos que escuchar.
¿Qué Son Estas Sequías Extremas Que Asustan Al Mundo?
La diferencia entre una sequía y una mega sequía es el tiempo. Mientras que las sequías comunes duran semanas o algunos meses, estas nuevas gigantes duran, en mínimo, dos años — y son mucho más severas. El estudio publicado en la prestigiosa revista Science analizó más de 13 mil eventos entre 1980 y 2018. Los investigadores identificaron que estas sequías no surgen de repente: se instalan silenciosamente, se van expandiendo y, cuando nos damos cuenta, el daño ya es demasiado grande.
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Según el investigador Simone Fatichi, de la Universidad Nacional de Singapur, estas sequías prolongadas no son meros “eventos meteorológicos”. Son anomalías persistentes, donde la lluvia desaparece, la demanda de agua aumenta y la tierra simplemente no da abasto. En algunos casos, la evaporación y la transpiración de las plantas (la famosa evapotranspiración) solo empeoran la situación. Es decir: el problema es más serio de lo que parece.
Brasil En La Cima Del Ranking Mundial De Las Sequías Más Graves
Sí, Brasil aparece dos veces en la lista de las 10 sequías más severas del planeta. El levantamiento identificó que la Amazonía Sur-Ocidental, entre 2010 y 2018, vivió una de las peores crisis hídricas de la historia. Ríos como el Madeira, el Negro y el Solimões llegaron a niveles ridículamente bajos. ¿El resultado? Comunidades aisladas, navegación comprometida y vegetación bajo estrés.
Ya entre 2014 y 2017, la región Sudeste fue escenario de una sequía brutal, que golpeó fuerte a estados como São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais y Espíritu Santo. Fue cuando escuchamos por primera vez hablar de “volumen muerto”. El Sistema Cantareira, responsable por el abastecimiento de millones, cayó por debajo del 5% de la capacidad. En Minas, la situación de los reservorios bordeaba el caos — y las centrales hidroeléctricas casi se detuvieron.
Amazonía Y Sudeste: Los Extremos De La Crisis Hídrica Brasileña
La sequía prolongada en la Amazonía Sur-Ocidental fue tan crítica que hasta los árboles, conocidos por su resistencia, dieron señales de colapso. El número de focos de incendios entre 2015 y 2016 saltó un 30% por encima de la media histórica. El suelo caliente y seco se convirtió en combustible para incendios incontrolables. Ya en 2024, el Río Negro alcanzó el nivel más bajo desde 1902, y la región enfrentó un apagón logístico, sin transporte fluvial en varias áreas.
En el Sudeste, además del agua para beber, faltaba energía. Furnas casi se secó. El Paraíba do Sul, esencial para Río de Janeiro, vio su caudal caer drásticamente. Y en Espíritu Santo, ríos que abastecen la Gran Victoria casi desaparecieron. La crisis hídrica se convirtió en un problema nacional — y encendió la alarma sobre lo que aún puede venir.
¿Cómo Está Siendo Afectado El Mundo Por Las Sequías Extremas?
El estudio global mostró un patrón preocupante: en las regiones cálidas, la falta de lluvia es el mayor villano. En las más frías, el problema es el agua que se pierde en la atmósfera. Las mega sequías aumentan debido a tres factores principales: calentamiento global, disminución de las lluvias y evapotranspiración más intensa.
Un mapa interactivo (ver abajo) muestra que algunas regiones han perdido hasta un 60% de la lluvia normal. Otras han tenido un aumento de hasta un 18% en la pérdida de agua. En África, la Cuenca del Congo vivió la más larga de todas: casi diez años de sequía. En Mongolia, la vegetación se redujo en un 30%. En Brasil, el Cerrado y el Pampa perdieron cobertura vegetal, y hasta la resistente Amazonía comenzó a ceder.
¿Qué Dicen Los Especialistas Y Cuál Es El Camino Ahora?
Fábio Luengo, de Climatempo, explica que la Amazonía es como es gracias a la Cordillera de los Andes y a la Zona de Convergencia Intertropical, una franja de humedad que alimenta el bosque. Sin eso, podría ser un desierto. Ya Alexandre Prado, del WWF-Brasil, es directo: “Lo que proyectábamos para dentro de 20 años ya está sucediendo ahora”.
La OMM, órgano vinculado a la ONU, emitió un informe afirmando que 2023 y 2024 fueron años críticos para Brasil. Los incendios fueron los peores desde 2010, y más de 1.200 municipios fueron afectados por sequías severas o extremas. En octubre de 2024, más de 500 ciudades reportaron pérdidas agrícolas superiores al 80%.
El impacto afecta todo: biodiversidad, agricultura, energía, transporte e incluso la salud pública. La escasez de agua en los ríos compromete las hidroeléctricas y amenaza el suministro en las ciudades. Y lo peor: el semiárido y el centro de Brasil sufrirán aún más hasta 2060, según las proyecciones de Cemaden.
La ciencia ya dejó el mensaje: el tiempo está cambiando — y necesitamos actuar. El desafío es gigante, pero tenemos el conocimiento y herramientas para enfrentar esta nueva era de sequías. El problema es que el tiempo se está acabando. El futuro, como dicen los especialistas, ya ha comenzado.
Para enfrentar las mega sequías que aumentan en Brasil y en el mundo, necesitaremos políticas públicas serias, inversión en la preservación ambiental y, sobre todo, unión entre sociedad, ciencia y gobierno.
Porque, si el planeta está gritando, ya no se puede fingir que no estamos escuchando.
Fuente: G1

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