Crisis en el Agro: Sequías, Incendios y El Niño Causan Pérdidas de R$ 250 Bi. Amenaza a la Amazonía y Ríos Voladores Intensifica Vulnerabilidad del Sector.
La agropecuaria nacional enfrenta un escenario de pérdidas financieras colosales debido a la crisis hídrica y al aumento de los incendios. Entre 2013 y 2022, Brasil registró un monto de R$ 250 mil millones en perjuicios.
Solo la producción agrícola perdió cerca de R$ 186 mil millones debido a la escasez de agua. Además, el sector de la ganadería contabilizó una pérdida de R$ 64 mil millones en el mismo período.
No obstante, es fundamental resaltar que nuevos eventos de sequías fueron notificados de 2023 a 2024, señalando que los perjuicios reales pueden ser aún más sustanciales.
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La cáscara de huevo que casi todo el mundo tira está compuesta por alrededor del 95% de carbonato de calcio y puede ayudar a enriquecer el suelo cuando se tritura, liberando nutrientes lentamente y siendo reutilizada en huertos y jardines domésticos.
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Esta granja en Estados Unidos no utiliza sol, no utiliza suelo y produce 500 veces más alimentos por metro cuadrado que la agricultura tradicional: el secreto está en 42 mil LEDs, hidroponía y un sistema que recicla hasta el calor de las lámparas.
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El agua que casi todo el mundo tira después de cocinar papas contiene nutrientes liberados durante la preparación y puede ser reutilizada para ayudar en el desarrollo de plantas cuando se usa correctamente en la base de huertos y macetas, sin costo adicional y sin cambiar la rutina.
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El agua del mar subió de 28 a 34 grados en Santa Catarina y mató hasta el 90% de las ostras: los productores que plantaron más de 1 millón de semillas perdieron prácticamente todo y dicen que si vuelve a suceder, la producción está condenada a su fin.
Por lo tanto, la vulnerabilidad del agro a la alteración en los regímenes de lluvia exige atención inmediata.
La Fuerza Devastadora de los Incendios y la Influencia del El Niño
El año 2024 marcó un aumento alarmante en el área quemada, totalizando más de 30,8 millones de hectáreas, un crecimiento del 79% en comparación con el año anterior.
Este avance de los incendios tiene relación directa con la ocurrencia del fenómeno El Niño.
El estudio apunta que la pérdida específica derivada de los incendios alcanzó R$ 14,7 mil millones. De ese total, R$ 8 mil millones fueron registrados en la ganadería y pastizales.
Por su parte, las áreas de caña de azúcar perdieron R$ 2,7 mil millones.
El impacto fue severo en varios biomas, pero la Amazonía fue la más afectada, impulsada por las lluvias por debajo del nivel histórico, conforme al informe.
“La Amazonía fue el bioma más afectado por los incendios, lo que fue impulsado por las lluvias por debajo del nivel histórico”, afirma el documento.
En el Cerrado, otro bioma crucial para el agro brasileño, fueron quemados 9,7 millones de hectáreas. Eso representa un aumento del 47% en relación con el promedio de los seis años anteriores.
Baja Irrigación
Uno de los factores que hace que el agro brasileño sea tan vulnerable a los eventos extremos, como las sequías, es la baja adopción de sistemas de irrigación.
Basado en datos de 2022, el levantamiento muestra que solo el 13% del área agrícola del país tenía cobertura de irrigación.
Así, la mayor parte de la agricultura depende enteramente de la lluvia.
“Con esto, la agricultura brasileña se vuelve vulnerable a alteraciones en los regímenes de lluvia. De hecho, pérdidas significativas han sido observadas debido a la ocurrencia de sequía“, puntualiza el estudio.
La falta de inversiones en irrigación, aliada a la reducción del volumen de lluvias, agrava las pérdidas del agro durante los períodos de sequía, un ciclo que se intensifica con la crisis climática y el El Niño.
El Papel de la Amazonía y la Crisis de los “Ríos Voladores”
La Amazonía desempeña un papel climático crucial, siendo la origen de los llamados “ríos voladores”.
Ellos son corrientes de viento que transportan la humedad generada por el bosque mediante la evapotranspiración, llevando lluvia a otras regiones del continente, incluyendo importantes áreas del agro en el Centro-Oeste y Sudeste.
No obstante, el estudio alerta que la pérdida de vegetación, impulsada por la deforestación, compromete esta función vital. El bosque pierde la capacidad de recargar la atmósfera con vapor de agua, reduciendo el volumen de lluvias en el camino de los vientos.
“La intersección abarcadora entre la trayectoria de los ríos voladores y las regiones de la agropecuaria evidencia los potenciales impactos de la deforestación sobre el sector”, alerta el informe.
En otras palabras, el daño causado a la Amazonía se revierte directamente en más sequías y más incendios en las regiones productoras.
Los investigadores del CPI/PUC-Rio y del proyecto Amazonía 2030 enfatizan que esta reducción de lluvias, sumada a la baja cobertura de irrigación, es un motor importante para las pérdidas registradas por el agro en períodos de sequía.
Por lo tanto, la protección de la Amazonía es una estrategia económica esencial para la sostenibilidad del sector.

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