Descubre cómo la seguridad en las grandes construcciones ha evolucionado, cuáles prácticas son esenciales y por qué es indispensable en cualquier obra de ingeniería.
De hecho, la seguridad en las grandes construcciones es un tema esencial y actual, incluso cuando se observa la historia de la ingeniería civil.
Desde los tiempos antiguos, grandes obras siempre han involucrado riesgos.
Por ejemplo, pirámides egipcias, catedrales góticas en Europa, puentes y rascacielos solo se hicieron realidad porque miles de trabajadores operaron en complejos canteros de obra y, a menudo, peligrosos.
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Según el Ministerio de Trabajo y Previsión, en Brasil, antes de la Revolución Industrial, el concepto de seguridad en el trabajo prácticamente no existía. Esto solo cambió a partir del siglo XX, cuando hubo crecimiento industrial y surgieron leyes para proteger a los trabajadores.
En el pasado, desafortunadamente, los informes de accidentes graves en grandes obras eran comunes, ya sea por caídas, deslizamientos o fallas estructurales.
Por lo tanto, la falta de equipos de protección y la ausencia de normas específicas hacían que el ambiente de trabajo fuera peligroso.
La construcción de la Torre Eiffel, en 1889, ejemplifica este escenario. Según relatos históricos citados por la Asociación Brasileña de Ingeniería Civil, esta obra pionera tuvo diversos accidentes.
No obstante, los responsables introdujeron medidas innovadoras, como redes de protección, dando inicio a prácticas modernas de seguridad.
Desde entonces, las prácticas y tecnologías han evolucionado continuamente, siempre buscando reducir los riesgos en el ambiente de trabajo.
Hoy, como explica el Instituto Brasileño de Seguridad y Salud en el Trabajo (IBSST), la seguridad en las grandes construcciones abarca un conjunto de medidas técnicas, organizacionales y legales para preservar vidas y garantizar eficiencia.
Planificación y capacitación para prevenir accidentes

Primero, el estudio del suelo y del ambiente donde se realizará la construcción es fundamental.
Según el Ministerio de Trabajo y Previsión, los análisis geotécnicos evitan sorpresas como hundimientos y desmoronamientos, que ponen en riesgo a los trabajadores y la estructura.
Además, ingenieros experimentados realizan la planificación estructural para asegurar que cada etapa ocurra con el mínimo de riesgo posible.
Otro punto fundamental es la capacitación de la mano de obra. En grandes construcciones, varios profesionales actúan simultáneamente, cada uno con funciones específicas.
Desde albañiles y electricistas hasta operadores de grúas e ingenieros, todos necesitan conocer los riesgos del trabajo y saber actuar en emergencias.
Por ello, las empresas promueven entrenamientos periódicos y simulacros de evacuación, conforme a las orientaciones de la NR-18, publicada por el Ministerio de Trabajo y Previsión.
La comunicación juega un papel crucial en este proceso. Mantener canales abiertos para que los trabajadores informen problemas ayuda a anticipar accidentes.
Muchas empresas adoptan reuniones rápidas llamadas «briefings de seguridad», fortaleciendo las orientaciones diarias.
De esta manera, este intercambio constante crea un ambiente más atento y colaborativo.
Además, el uso correcto de los EPIs — casco, botas, guantes y cinturones — es indispensable.
Según la Asociación Brasileña de Normas Técnicas (ABNT), el uso de EPIs y EPCs, como redes y barandas, reduce significativamente los riesgos.
Normas, tecnología y cultura de seguridad

Por su parte, la legislación brasileña ha avanzado bastante en el área de seguridad laboral.
Según el Ministerio de Trabajo y Previsión, la Norma Regulamentadora NR-18, creada en 1978, regula las condiciones y el medio ambiente de trabajo en la construcción civil.
Aborda transporte de materiales, andamios, excavaciones, áreas de convivencia y más. El incumplimiento de estas normas puede llevar a multas y paralización de la obra.
Además de la NR-18, la NR-35 (trabajo en altura), instituida en 2012, regula procedimientos para evitar accidentes en actividades elevadas.
Con el avance tecnológico, nuevas herramientas ayudan a la seguridad en las obras.
Según la Asociación Brasileña de Drones, el uso de drones para monitoreo facilita la identificación de riesgos en lugares inaccesibles.
Software de modelado como el BIM (Building Information Modeling) permite prever problemas estructurales antes de que la obra inicie, conforme a estudios del IBSST.
Además, sensores instalados en estructuras detectan sobrecargas, permitiendo acciones preventivas.
Otro factor esencial es la cultura de seguridad dentro de las empresas.
El Ministerio de Trabajo destaca que el compromiso de los trabajadores en prácticas seguras es tan importante como el cumplimiento de las normas.
Cuando los colaboradores sienten libertad para informar irregularidades, el ambiente se vuelve más seguro.
Líderes que fomentan buenas prácticas contribuyen directamente a la prevención de accidentes.
Programas de incentivo, como premios para equipos con bajo índice de accidentes, aumentan la concienciación y el compromiso.
Así, la seguridad deja de ser solo una obligación legal y pasa a ser un valor compartido.
Impactos, inspecciones y seguridad externa

La seguridad también impacta directamente los costos y cronogramas de las obras. Según el IBSST, los accidentes generan retrasos, indemnizaciones y perjuicios a la reputación de la empresa.
Por lo tanto, invertir en prevención es una decisión de responsabilidad social y gestión eficaz.
Otro punto importante es la inspección constante. El Ministerio de Trabajo alerta que los riesgos cambian en cada fase de la obra. Lo que era seguro en un momento puede no serlo en el siguiente.
Así, equipos especializados realizan inspecciones diarias, identifican amenazas y ajustan procedimientos.
Esta rutina genera registros que evitan reincidencias y garantizan conformidad con las normas, facilitando auditorías.
Además, muchas grandes obras están situadas en áreas urbanas densas. La seguridad debe proteger a peatones, conductores y residentes cercanos.
Barreras físicas, señalizaciones y control riguroso del tráfico dentro y fuera del cantero son esenciales para evitar accidentes externos.
Según la Asociación Brasileña de Ingeniería Civil, la integración de la seguridad interna y externa es un desafío constante, pero fundamental para la convivencia armoniosa con la comunidad.
Grandes obras y compromiso con la seguridad en las grandes construcciones continua
Por último, en obras de gran envergadura, como viaductos, hospitales, centros comerciales y estadios, el número de personas y la complejidad de las actividades requieren máxima atención.
Erros de cálculo, fallas en el cronograma o condiciones climáticas adversas pueden generar serios impactos.
Por ello, elaborar un plan de contingencia detallado refuerza la seguridad y agiliza respuestas a emergencias.
Además, equipos especializados supervisan las obras 24 horas, garantizando el cumplimiento riguroso de los procedimientos.
Este acompañamiento continuo minimiza riesgos y protege la integridad de todos.
Aún después de la conclusión de la obra, la seguridad sigue siendo prioridad.
El Ministerio de Trabajo destaca que la fase de entrega incluye inspecciones finales, pruebas estructurales y verificación de sistemas esenciales como energía y hidráulica.
Solo después de la aprobación rigurosa, se libera la utilización de la estructura.
Así, concluyendo, la seguridad en las grandes construcciones resulta de un trabajo colectivo, continuo y estratégico.
Comienza antes de la fundación y solo termina cuando la última etapa concluye con éxito.
Al adoptar buenas prácticas, respetar normas, usar tecnología y valorar la vida, las empresas transforman grandes obras en referencias de ingeniería y responsabilidad social.


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