Con la Selic en su nivel más alto en 20 años, el gobierno corre el riesgo de gastar más en intereses de lo que recauda con superávit.
La tasa Selic alcanzó el 15%, el mayor nivel en dos décadas. El escenario económico brasileño entra en estado de alerta.
Los especialistas señalan que este número impacta directamente en el bolsillo del ciudadano, amplía la deuda pública y crea un ambiente de inestabilidad.
Por qué la Selic está tan alta
Desde 2006, la Selic ha presentado altibajos. Llegó a bajar al 2% en momentos de optimismo, como al inicio de la pandemia, pero volvió a subir con fuerza poco después.
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Alcanzar el 15% ahora es una señal clara de desequilibrio. Este aumento está influenciado por dos factores principales: el dólar en las nubes y la inflación fuera de la meta.
El dólar valorizado encarece todo lo que depende de insumos importados.
Productos comunes como cereales, pasta de dientes, zapatillas, teléfonos móviles e incluso bebidas tienen un fuerte componente dolarizado.
El segundo factor es la meta de inflación. En Brasil, esta meta varía entre el 1,5% y el 4,5%. Para 2025, la proyección es del 5,51%, es decir, fuera del límite.
Esto activa mecanismos del Banco Central para intentar frenar el aumento de precios, y la principal herramienta es elevar la Selic. Cuanto mayor es la tasa, menos gente consume. Esto reduce la demanda y ayuda a contener la inflación.
El gran problema poco mencionado: el déficit
Pero la alta tasa básica de interés oculta un problema mayor: el déficit en las cuentas públicas.
Brasil recauda mucho, pero gasta aún más. El resultado primario —diferencia entre ingresos y gastos— fue positivo en 2022, con superávit de R$ 54 mil millones, impulsado por dividendos de Petrobras y aumentos de impuestos. No obstante, esto fue una excepción.
Desde 2014, el país enfrenta déficits recurrentes. Incluso con una recaudación récord de R$ 2,65 billones en 2024, los gastos públicos ya han superado los R$ 1,6 billones solo en los primeros cuatro meses del año.
Si el ritmo continúa, la recaudación anual podría alcanzar los R$ 4,1 billones. Aun así, el déficit se mantiene.
El gobierno ha insistido en aumentar impuestos. Desde 2023, ha habido 24 aumentos o creaciones de tributos, uno cada 37 días.
A pesar de esto, se proyecta solo un superávit de R$ 34 mil millones para 2026 —una cantidad considerada pequeña frente a la magnitud de la deuda.
La bomba de tiempo de la deuda pública
El verdadero punto crítico es la deuda pública. Y no es solo el valor total lo que preocupa, sino también su estructura.
Hoy, casi la mitad de la deuda está atada a intereses flotantes, es decir, sufre impacto directo de la Selic. En 2025, el 47,3% de la deuda tiene esta característica.
Con la Selic al 15%, Brasil debe gastar cerca de R$ 1 billón solo en el pago de intereses este año. Es un número aterrador, aún más cuando se compara con el superávit proyectado de R$ 34 mil millones.
El gasto en intereses representa cerca de 30 veces más que el saldo positivo de las cuentas públicas.
En el escenario internacional, ningún país relevante paga tantos intereses en proporción al PIB como Brasil.
Aún países con deudas mayores, como Italia y Argentina, desembolsan porcentajes menores. Esto demuestra la fragilidad del sistema fiscal brasileño, que utiliza gran parte de sus ingresos solo para cubrir los cargos de la deuda.
El impacto político y las medidas populistas
La popularidad del gobierno actual también influye en las decisiones económicas.
Con los peores índices de aprobación y los mayores de desaprobación desde el inicio del mandato, el gobierno ha recurrido a medidas populares.
Exoneración de impuestos para quienes ganan hasta R$ 5 mil, ampliación de la tarifa cero de energía y promesas como gas gratuito son algunas de las acciones anunciadas.
Sin embargo, todas estas iniciativas tienen un costo. Y este costo recae sobre la población, especialmente a través de más tributos.
La propuesta de gravar inversiones como LCI, LCA, fondos inmobiliarios y dividendos muestra que el gobierno está tratando de tapar el agujero con medidas puntuales, pero que pueden generar inseguridad en los inversores.
Cómo proteger el dinero en medio de la crisis
La crisis preocupa a quienes invierten. Pero también abre oportunidades. La estrategia, según especialistas del sector, es diversificar.
En momentos de incertidumbre, es común ver a los inversores huyendo hacia activos conservadores. Sin embargo, quienes tienen sangre fría pueden aprovechar las oportunidades.
Durante crisis anteriores, la asignación en acciones, fondos inmobiliarios y activos internacionales mostró buenos resultados.
El secreto está en mantener la disciplina y buscar conocimiento. Los inversores que aumentaron la exposición a activos de riesgo durante las caídas lograron buenos retornos en la recuperación.
Brasil podría batir un récord histórico de gasto en intereses aún en 2025: R$ 1 billón.
Esto, por sí solo, resume la gravedad del momento. Es un valor que consume gran parte de la riqueza generada por el país.
Y, aun con la recaudación en aumento, el crecimiento de la deuda y de la Selic indica que la bola de nieve es cada vez mayor.
Esta es la advertencia más importante: no se trata solo de economía, sino del futuro financiero de toda una nación. El riesgo es real. Y exige decisiones conscientes, tanto de quienes gobiernan como de quienes invierten.

Com a Selic a 15%, o Brasil deve gastar cerca de R$ 1 trilhão só com pagamento de juros neste ano.
É totalmente balela essa questão de atribuir culpa dos juros altos por causa da «inflação fora da meta»; existe uma margem de 0,75% p.p. para mais ou para menos estabelecido no próprio decreto do ajuste fiscal votado em 2023, porém o mercado de capitais e seus asseclas na «imprensa especializada» jogam sempre de forma à pressionar que se a inflação medida não estiver no centro exato da meta então nada presta e precisa aumentar ainda mais a taxa Selic; isso é ótimo pra eles porque ganham muito mais dinheiro especulando na bolsa de valores, mas é péssimo para o resto do país, principalmente para as indústrias tendo custos quase inviáveis pra investir, como tbm para a população com o custo de vida aumentando artificialmente e para o governo por ter que pagar mais juros da dívida pública.
São pouquíssimos que ganham muito em detrimento de todo um país que sai perdendo, porém esses pouquíssimos detém muito poder financeiro e de lobby político no congresso/senado.