La paralización de la usina Santa Elisa en Sertãozinho destapó la crisis de Raízen, que vio su deuda saltar a R$ 49 mil millones, quemó R$ 7 mil millones en caja y perdió el 70% de su valor de mercado en apenas un año.
La decisión, anunciada en julio, puso en riesgo cerca de 1.200 empleos y expuso de manera clara la crisis enfrentada por la compañía, considerada hasta hace poco una de las mayores fuerzas del sector azucarero mundial.
Fundada en 2011 como una joint venture entre Cosan y Shell, la empresa atraviesa su fase más delicada desde la OPI realizada en 2021, que movió US$ 14,3 mil millones y fue la mayor apertura de capital de América Latina en ese año.
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Hoy, cuatro años después, la situación es muy diferente: la deuda neta saltó a R$ 49 mil millones en junio, y las acciones cayeron al valor más bajo de la historia, cerca de R$ 1.
Crisis expuesta en Sertãozinho
El impacto del cierre de la unidad en Sertãozinho fue inmediato.
La ciudad, que durante casi nueve décadas dependía de la actividad de Santa Elisa, vio desaparecer su principal fuente de ingresos.
“Me sentí anestesiado, miré a los ojos de las personas y vi tristeza en ellos”, relató el instrumentista Natã Nóbrega, empleado de la usina durante dos décadas, en una entrevista a Bloomberg News.
La planta ya había sido considerada la mayor de Brasil, país que lidera la producción global de azúcar.
El cierre de sus operaciones, aunque temporal, fue interpretado por el mercado como una señal alarmante de la deterioración financiera de Raízen.
Deuda creciente y quema de caja
En un informe publicado el 14 de agosto, el director financiero de la compañía, Rafael Bergman, admitió que Raízen está en busca de nuevos recursos.
Según él, la empresa “quemó una pila de dinero” equivalente a R$ 7 mil millones solo en el trimestre finalizado el 30 de junio.
El anuncio hizo que las acciones (RAIZ4) cayeran de inmediato hasta un 15%, haciendo que el papel alcanzara R$ 1,02 en la B3 —valor muy distante del pico de R$ 7,60 registrado el día de su debut en la bolsa.
En 12 meses, la devaluación acumulada se acerca al 70%.
La situación se agravó por el aumento de los intereses, que encareció la deuda contraída en un momento de fuerte expansión.
En los últimos cuatro años, la compañía duplicó sus inversiones en proyectos de biocombustibles y nuevas tecnologías, pero aún no ha logrado un retorno proporcional.
Apuesta frustrada en adquisiciones y nuevos mercados
En 2021, Raízen compró Biosev, que entonces estaba controlada por Louis Dreyfus Holding.
La adquisición amplió la capacidad productiva, pero trajo pasivos relevantes y usinas con un rendimiento por debajo de la media.
Al mismo tiempo, la compañía apostó por proyectos de etanol de segunda generación, azúcar rastreable y combustible de aviación sostenible (SAF).
Estas iniciativas, sin embargo, requieren un tiempo de maduración a largo plazo y se vieron afectadas por barreras externas, como la tarifa del 50% impuesta por el gobierno de Donald Trump al etanol brasileño.
Mientras tanto, competidores como São Martinho y Jalles Machado presentaron un rendimiento más sólido, aprovechando mejor el ciclo reciente de precios.
Posible entrada de nuevo socio
Hasta recientemente, la posibilidad de una capitalización se veía como improbable, ya que el control de Cosan, liderado por el multimillonario Rubens Ometto, siempre se había ejercido de forma rígida.
Pero, ante el escenario actual, la propia holding empezó a admitir la necesidad de buscar socios.
“Traer un socio estratégico es una opción que nos gusta”, declaró el CEO de Cosan, Marcelo Martins, el viernes (15).
Él enfatizó que el posible inversor necesita estar alineado tanto con la estrategia de Cosan como de Shell.
De acuerdo con informes periodísticos, Shell cuenta con la asesoría de Lazard, mientras que Cosan es asesorada por Itaú en la búsqueda de inversores.
Venta de activos y reformulación de la gestión
Para reducir su apalancamiento, Raízen ya ha iniciado la venta de activos.
Entre los negocios deshechos están la usina de azúcar Leme, en Piracicaba, y 55 unidades de generación de energía renovable.
Estos desinversiones, sin embargo, representan solo 7% de la deuda neta.
La compañía también negocia la venta de refinerías y estaciones en Argentina, además de usinas en Mato Grosso do Sul, según informes de Bloomberg News.
“Reconocemos que este no es un viaje a corto plazo”, afirmó Bergman.
Paralelamente, la gestión ha pasado por cambios.
Desde 2023, el mando está en manos de Nelson Roseira Gomes Neto, ejecutivo de carrera en Cosan.
Futuro incierto
Raízen, que llegó a ser valorada en US$ 14 mil millones en la OPI, hoy vale poco más de US$ 2 mil millones.
La dependencia de la venta de activos y la búsqueda de un socio estratégico serán decisivas para garantizar la supervivencia del grupo en un mercado cada vez más competitivo.
Para Sertãozinho, el recuerdo de Santa Elisa lleva simbolismo.
“Pensé que un día podría volver a ser lo que era”, dijo Maurílio Biagi Filho, exejecutivo de la usina y nieto del empresario que la adquirió en 1936.
“Pero los factores económicos se sobreponen a cualquier otro escenario.”
Ante el peso histórico de la compañía y la magnitud de sus problemas, la pregunta sigue en el aire: ¿podrá Raízen reinventarse o está ante un punto de no retorno?

Fiz parte desta conquista , desde 1988 , e realmente vi que a partir do momento da Joint Venture com a Shell passou pouco tempo e as coisas mudaram, pessoas foram trocadas, exatamente o que foi postado acima , pessoas fazem a diferença, principalmente em um setor onde o Agro é 50 a 70 % do Orçamento, onde a expertise de um agricultor vale muito , planilhas aceitam tudo .
Tarifaço do Trump sobre o etanol? Isto é de agora e vai dizer que impactou a Raizen? Santa paciência
Quem faz a diferença são as pessoas e infelizmente a Raízen, diferentemente da São Martinho, teve muitas mudanças na suas equipes de gestão e deu altas responsabilidades a profissionais não preparados para tais desafios, além da política descontrolada que **** numa empresa de porte gigantesco como a Raízen.
É uma pena tudo isso!!!