El sector productivo defiende mayor subvención del seguro rural en Brasil ante los cambios climáticos, el crédito agrícola limitado, el aumento de riesgos en el campo, la alta tasa Selic y la modernización en debate en el Congreso Nacional
El seguro rural se ha convertido en uno de los temas más discutidos en el agronegocio brasileño en los últimos meses. El tema ganó fuerza porque agricultores y ganaderos han estado enfrentando situaciones cada vez más complicadas en el campo.
Los cambios climáticos están trayendo lluvias irregulares, sequías inesperadas y temperaturas diferentes a lo habitual.
Además, conseguir crédito agrícola en los bancos se ha vuelto más difícil, ya que las instituciones financieras exigen garantías cada vez más rígidas. Esto aumenta la inseguridad de quienes producen alimentos en el país.
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En São Paulo, un seminario reunió a representantes del Ministerio de Agricultura y Ganadería (Mapa), Banco Central, Congreso Nacional, gobierno estatal, Sociedad Rural Brasileña y varias entidades vinculadas al sector productivo, según una noticia publicada.
El encuentro reforzó un punto: el seguro rural necesita ser fortalecido con más subvención del gobierno y participación de las propias cadenas productivas.
Este movimiento puede cambiar la forma en que el campo brasileño lidia con pérdidas, riesgos y planificación.
El debate también trajo nuevas propuestas, como la creación de un fondo específico para catástrofes, además de un proyecto de ley que pretende modernizar la política de seguro rural en Brasil.
El mensaje fue claro: no basta con apoyar el crédito agrícola, es necesario priorizar mecanismos que protejan a quienes están en la línea de frente de la producción.
La transición entre crédito y protección
El seguro rural ha ganado espacio en las discusiones porque muchos creen que ya es más necesario que el crédito en ciertas situaciones.
Guilherme Campos, secretario nacional de Política Agrícola del Mapa, destacó que los recursos del Plano Safra han crecido desde 2023, pero la adhesión de los productores ha caído en 2024.
Entre los motivos mencionados están la tasa Selic en 15%, el aumento de solicitudes de recuperación judicial y la dificultad para planificar cosechas con un clima tan inestable.
Ya Carlos Ernesto Augustin, asesor especial del ministro de Agricultura, recordó que ha llegado el momento de discutir si el país debe priorizar la subvención al crédito o al seguro rural.
Él recordó que el modelo actual ya no responde a la realidad del campo. El crédito sigue siendo importante, pero solo no garantiza la supervivencia de los productores ante tantas pérdidas causadas por eventos climáticos extremos.
Este cambio de enfoque significa que parte del apoyo que antes estaba concentrado en financiamientos puede migrar para fortalecer directamente el seguro rural.
Así, los productores tendrían más seguridad para asumir riesgos en sus cultivos y crías.
Seguro rural y el proyecto de ley 2951/2024
Uno de los puntos más destacados en el debate fue el proyecto de ley 2951/2024, que tramita en el Congreso Nacional. Propone actualizar la forma en que se estructura el seguro rural en Brasil.
Además de ampliar la subvención económica al premio, el texto trae la idea de un fondo suplementario, llamado Fondo Catástrofe, orientado a situaciones en las que los riesgos superan la cobertura de las aseguradoras.
El proyecto fue elogiado por representantes de diferentes sectores, como la Confederación de Agricultura y Ganadería de Brasil (CNA), la Organización de Cooperativas Brasileñas (OCB), la Confederación Nacional de Aseguradoras (CNseg) y la Federación Nacional de Seguros Generales (FenSeg).
Todos defendieron la importancia de modernizar el seguro rural y hacerlo más accesible para pequeños, medianos y grandes productores.
La propuesta de involucrar al propio sector productivo en el financiamiento del seguro rural también apareció en las discusiones.
Esta alternativa busca dividir responsabilidades entre el gobierno, productores y empresas, haciendo el sistema más sostenible a largo plazo.
Tecnología y nuevas metodologías de análisis
Otro punto abordado fue la innovación en el funcionamiento del seguro rural. Técnicos de Embrapa Agricultura Digital y del Mapa mostraron iniciativas que se están aplicando para reducir riesgos y mejorar las condiciones de contratación.
Un ejemplo es el Zoneamiento Agrícola de Riesgo Climático (Zarc), herramienta que indica los períodos más adecuados para la siembra según cada región y cultura.
Además, está en prueba una nueva versión llamada Zarc con nivel de manejo. Este modelo fue implantado de forma piloto en Londrina (PR), enfocado en la soja.
La idea es simple: cuanto más tecnologías y buenas prácticas el productor adopte en su cultivo, más ventajosas pueden ser las condiciones del seguro rural. Tres aseguradoras ya han demostrado interés en participar de esta experiencia.
Estos avances muestran cómo la ciencia y la innovación pueden ir de la mano con la protección del campo.
Con base en datos y análisis, el seguro rural puede ajustarse de forma más justa y eficiente, dando más tranquilidad a los productores que arriesgan todos los días para garantizar alimentos a la población.
El papel de las instituciones públicas y privadas
El seminario realizado en São Paulo también destacó la importancia de que las instituciones públicas y privadas trabajen juntas para fortalecer el seguro rural.
El Mapa, el Banco Central, la Secretaría de Agricultura del Estado de São Paulo y el Congreso Nacional ya han demostrado alineamiento con el tema.
Además de ellos, entidades representativas de la producción y del sector de seguros reforzaron el apoyo.
El director del Departamento de Gestión de Riesgos del Mapa, Diego Melo de Almeida, recordó que mecanismos como el Zarc ya forman parte del seguro rural, pero necesitan ser más difundidos.

El investigador de Embrapa, Eduardo Monteiro, destacó que la modernización depende de estrategias integradas y adaptadas a lo que realmente enfrentan los productores en el campo.
Este conjunto de esfuerzos muestra que el seguro rural no solo es una cuestión financiera, sino también de seguridad alimentaria y de mantenimiento de la producción en todas las regiones del país.
La suma de crédito responsable, apoyo público, innovación tecnológica y participación del sector productivo puede traer equilibrio a la actividad agrícola y pecuaria en Brasil.
Al final de cuentas, el seguro rural dejó de ser visto solo como una opción y se ha comenzado a tratar como parte esencial del futuro del agronegocio.
Los cambios climáticos, la dificultad en el crédito agrícola, los debates sobre el Fondo Catástrofe y el proyecto de ley 2951/2024 han colocado este tema en el centro de las atenciones.

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