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Sobre Bermuda, científicos encontraron una estructura rocosa colosal de 20 km de espesor que no se parece a nada que se haya visto en la Tierra y puede explicar uno de los misterios geológicos más extraños del Atlántico.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 11/04/2026 a las 19:34
Actualizado el 11/04/2026 a las 19:35
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Una capa rocosa inusual bajo Bermuda llevó a los investigadores a revisar hipótesis sobre la formación del archipiélago y la persistencia de su relieve submarino, recolocando la región en el centro de un debate geológico que atraviesa millones de años.

Una capa rocosa de aproximadamente 20 kilómetros de espesor, identificada bajo la corteza oceánica de Bermuda, ha sido señalada por los investigadores como una posible pieza para explicar un antiguo problema geológico: por qué el archipiélago sigue elevado en relación al fondo del Atlántico incluso sin señales de vulcanismo activo desde hace aproximadamente 31 millones de años.

El estudio indica que este material, ubicado entre la corteza y el manto, puede contribuir a sostener el llamado swell oceánico de la región, una elevación del fondo marino que aún no tiene explicación consensuada.

Capa rocosa bajo Bermuda intriga a geólogos

En cadenas oceánicas como Hawái, la formación y el mantenimiento de las islas suelen asociarse a plumas mantélicas, columnas de material caliente que ascienden del interior de la Tierra, deforman la placa tectónica y alimentan el vulcanismo.

En el caso de Bermuda, los investigadores afirman que el escenario observado hoy es diferente.

No hay evidencias de una pluma caliente activa directamente bajo la isla y, aun así, el relieve submarino de la región permanece elevado incluso después de millones de años sin actividad eruptiva conocida.

Fue en este contexto que los sismólogos William D. Frazer, de Carnegie Science, y Jeffrey Park, de la Universidad de Yale, analizaron registros de una estación sismográfica instalada en Bermuda.

Para ello, utilizaron ondas generadas por grandes terremotos ocurridos en varias partes del mundo y rastrearon cómo estas señales atraviesan las rocas en profundidad.

Cambios bruscos en el comportamiento de estas ondas permitieron a los autores delimitar capas subterráneas hasta aproximadamente 50 kilómetros debajo de la isla.

El análisis indicó la presencia de una franja rocosa mucho más gruesa de lo descrito en contextos oceánicos similares.

Según Frazer, la secuencia normalmente esperada bajo el fondo del mar es la transición de la base de la corteza oceánica directamente al manto.

En Bermuda, sin embargo, los datos sísmicos sugieren la existencia de una capa adicional debajo de la corteza, pero aún dentro de la placa tectónica en la que se asienta el archipiélago.

Lo que el estudio indica sobre el swell oceánico

Los autores interpretan esta estructura como un caso de underplating, término usado para describir la acumulación de magma en la base de la corteza, donde se enfría y se solidifica.

De acuerdo con el estudio, este material puede haber sido inyectado durante la fase final del vulcanismo en Bermuda, entre aproximadamente 30 y 35 millones de años atrás.

Como esta roca sería menos densa que parte del material circundante, los investigadores afirman que puede contribuir a la flotabilidad de la región.

En este escenario, la capa ayudaría a mantener el fondo oceánico aproximadamente 500 metros por encima de las áreas vecinas.

El trabajo no trata esta hipótesis como una explicación definitiva, sino como una interpretación compatible con los datos sísmicos obtenidos.

El punto central del hallazgo está en el espesor de esta franja rocosa.

En el resumen del artículo, los autores informan que identificaron una capa de aproximadamente 20 kilómetros debajo de la corteza oceánica que, según ellos, aún no había sido descrita en este contexto.

En términos geológicos, esto sugiere que Bermuda puede representar un caso inusual de preservación de material magmático en la base de la corteza.

Los resultados fueron publicados el 28 de noviembre de 2025 en la revista científica Geophysical Research Letters.

La repercusión del estudio se centró en el valor científico del descubrimiento, sobre todo porque ofrece una nueva línea de investigación para un tema antiguo de la geología del Atlántico Norte: la persistencia del relieve elevado alrededor de Bermuda, incluso después del fin del vulcanismo conocido en la región.

Bermuda y la diferencia en relación a otras islas volcánicas

La comparación con archipiélagos como Hawái ayuda a situar la singularidad del caso.

En sistemas asociados a hotspots, la placa tectónica se desplaza sobre la fuente de calor, el vulcanismo cambia de posición con el tiempo y la elevación del fondo oceánico tiende a disminuir cuando la alimentación magmática deja de actuar en ese punto.

En Bermuda, este comportamiento no aparece de la misma forma.

Aunque la isla tiene origen volcánico, los datos reunidos hasta ahora indican que su evolución no se ajusta fácilmente al modelo clásico de hotspot activo que sostiene la topografía actual.

Para los autores, la permanencia del swell puede estar ligada no a un proceso térmico en curso, sino a una estructura antigua preservada en la base de la corteza.

Esta interpretación no elimina otras discusiones sobre el interior de la Tierra bajo el Atlántico Norte.

Aun así, desplaza parte de la atención hacia lo que podría haber quedado retenido allí desde el fin de la actividad volcánica.

En lugar de depender exclusivamente de una fuente profunda aún activa, el sostenimiento del relieve de Bermuda puede estar relacionado, según los investigadores, a un legado geológico dejado por eventos magmáticos del pasado.

Origen del magma y la composición de las lavas de Bermuda

La discusión se conecta a investigaciones anteriores sobre la composición de las lavas de Bermuda.

La geóloga Sarah Mazza, profesora de geociencias en Smith College y no involucrada directamente en el estudio sísmico, afirmó a Live Science que aún existe material remanente del período de actividad volcánica bajo la isla y que este residuo puede estar ayudando a sostener el área de relieve elevado en el Atlántico.

El grupo de Mazza investigó la composición química de estas lavas y encontró señales de un origen inusual.

Según la cobertura de la investigación y el registro de la publicación en Geology, las rocas presentan bajo contenido de sílice y características compatibles con una fuente rica en carbono proveniente de regiones profundas del manto.

El estudio sobre isótopos de zinc fue publicado el 15 de septiembre de 2025.

De acuerdo con esta línea de investigación, la firma geoquímica de Bermuda difiere de la observada en islas volcánicas asociadas a hotspots en el Pacífico y el Índico.

Para Mazza, esta diferencia puede estar relacionada con la historia tectónica del Atlántico.

La interpretación presentada por ella es que parte del material que alimentó el vulcanismo de Bermuda puede haber sido empujado a grandes profundidades cuando se formó el supercontinente Pangea, entre aproximadamente 900 millones y 300 millones de años atrás.

Esta hipótesis no sustituye los datos sísmicos más recientes, pero amplía el contexto del problema.

En conjunto, los estudios sugieren que Bermuda puede registrar una combinación inusual entre la evolución tectónica del Atlántico y procesos profundos del manto.

Por ello, el archipiélago ha sido tratado por investigadores como un laboratorio natural para entender cómo materiales antiguos pueden permanecer preservados bajo placas oceánicas.

Lo que el descubrimiento puede ayudar a esclarecer en la geología

Aún con la nueva imagen sísmica, los autores resaltan que el origen exacto de la capa bajo Bermuda aún no está completamente definido.

Lo que el estudio presenta, en este momento, es una estructura compatible con la hipótesis de que material magmático solidificado ha permanecido en la base de la corteza y ha pasado a influir en la topografía local durante millones de años.

Ahora, la próxima etapa anunciada por Frazer es comparar Bermuda con otras islas oceánicas.

La idea es verificar si capas similares existen en otros puntos del planeta y aún no han sido identificadas, o si el caso del archipiélago realmente se aparta del patrón observado hasta ahora.

Para la geología, esta respuesta puede ser relevante no solo para explicar Bermuda, sino también para refinar la comprensión sobre cómo ciertas islas oceánicas evolucionan mucho tiempo después del fin del vulcanismo visible en la superficie.

Más que alimentar lecturas especulativas sobre el Atlántico Norte, el descubrimiento recoloca a Bermuda en el centro de una pregunta científica objetiva: ¿de qué forma estructuras profundas y antiguas pueden continuar moldeando el relieve del planeta mucho después de su formación?

Esta es la cuestión que sigue abierta mientras nuevas análisis intentan determinar si la capa identificada bajo el archipiélago es un caso aislado o parte de un proceso más amplio aún poco reconocido.

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Ana Alice

Redatora e analista de conteúdo. Escreve para o site Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 e é especialista em criar textos sobre temas diversos como economia, empregos e forças armadas.

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