Cámaras nocturnas registraron un grupo raro cerca de corrales y el comportamiento puede ayudar a reducir conflictos entre ganadería y conservación en el bioma
La onza pintada suele describirse como un felino de hábitos solitarios, lo que hace aún más sorprendente un registro reciente en el Pantanal Norte, en Mato Grosso. Cámaras instaladas cerca de corrales capturaron cuatro onzas circulando en secuencia, interactuando y evaluando el entorno por poco más de dos minutos.
El vídeo integra un análisis publicado en la revista científica Biota Neotropica, que discute si la interacción social puede favorecer el aprendizaje en paisajes dominados por la ganadería. La escena fue registrada en un área de fincas que utilizan cerca eléctrica como estrategia para proteger el ganado y reducir la posibilidad de represalias contra el depredador.
El contexto importa porque el Pantanal es uno de los lugares donde la convivencia entre grandes felinos y producción rural es más intensa. El propio Plan de Acción Nacional para la conservación de la especie señala que, en el bioma, una de las mayores amenazas proviene de la represalia asociada a la depredación de ganado, sumada a presiones culturales y económicas.
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Para los investigadores, lo más relevante no es solo el grupo en sí, sino lo que sugiere sobre la toma de decisiones. En lugar de un enfrentamiento directo con el corral, las imágenes indican evaluación, retroceso y una posible transmisión de cautela entre individuos.
Lo que las cámaras registraron cerca de los corrales en el Pantanal Norte
El registro ocurrió durante la noche, con las onzas pasando en secuencia frente a las cámaras y olfateando el entorno del corral. Según la noticia que divulgó el caso, la interacción fue rápida y concentrada, pero suficiente para mostrar atención a señales dejadas por el primer animal que se acercó a la barrera.
A continuación, el grupo mantuvo distancia del punto de contacto con la cerca y evitó insistir en la aproximación. La interpretación es que el ambiente, con la ganadería ocupando gran parte del territorio y los corrales como puntos previsibles, ofrece oportunidades y riesgos que pueden ser “leídos” en conjunto.
El estudio en Biota Neotropica y la hipótesis de aprendizaje social
El artículo científico describe el monitoreo con trampas fotográficas en corrales equipados con cercas electrificadas. En esta configuración, los autores relatan evidencias compatibles con aprendizaje social, cuando el comportamiento de un individuo influye en las decisiones del otro ante un estímulo negativo.
La composición del grupo también llama la atención porque no se trata de una simple madre con crías pequeñas. El trabajo cita una hembra adulta con dos descendientes subadultos y un macho subadulto relacionado, descrito como hermano de la hembra adulta, lo que apunta a tolerancia social más allá del patrón más conocido.
En el episodio analizado, un joven intenta acercarse y sufre la descarga, retrocediendo poco después. Los demás observan la reacción y permanecen más cautelosos, un detalle utilizado por los autores para sustentar la idea de aprendizaje por observación en una especie considerada mayoritariamente solitaria.
El estudio también relaciona la dinámica del grupo con visitas a cadáveres de presas naturales en días cercanos, sugiriendo uso coordinado de espacio y recursos. En la práctica, esto puede significar que los jóvenes aprenden no solo a evitar estructuras humanas, sino también a buscar alternativas en el paisaje disponible.
La literatura reciente ya había venido cuestionando la etiqueta de “totalmente solitario” para la especie en situaciones específicas, como áreas con alta disponibilidad de presas. Hay registros de coaliciones de machos en otros estudios, lo que refuerza que la sociabilidad puede variar según el ambiente y las oportunidades.
Cercas eléctricas nocturnas y reducción de conflictos con la ganadería
La cerca no está pensada para herir al animal, sino para crear un estímulo aversivo a corto plazo que le lleve a evitar el corral. En reportajes sobre el tema, la propuesta es concentrar la protección en áreas pequeñas utilizadas por la noche, reduciendo pérdidas y, por consecuencia, la motivación para la persecución ilegal.
Hay relatos de propiedades con reducción significativa de ataques tras la adopción del manejo, incluidos menciones a caídas de hasta el 83 por ciento en las pérdidas en contextos acompañados por proyectos locales. Incluso cuando los números varían entre áreas y métodos, el punto central es que la estrategia busca transformar un conflicto histórico en una convivencia más predecible.
En paralelo, el hecho de que las onzas respondan a la barrera y ajusten su comportamiento es un dato valioso. Si los jóvenes aprenden pronto a asociar el corral con riesgo, la posibilidad de reincidencia puede disminuir, lo que beneficia tanto a productores como a la conservación.
Por qué este tipo de tolerancia social importa para la conservación
El Plan de Acción Nacional destaca que, en el Pantanal, la represalia ligada a la depredación de ganado es una amenaza central y puede agravarse por factores culturales y por la baja fiscalización en áreas extensas. Esto ayuda a explicar por qué soluciones de manejo que reduzcan el perjuicio inmediato tienden a tener un efecto indirecto en la supervivencia del depredador.
Desde el punto de vista ecológico, la onza pintada ocupa la cúspide de la cadena alimentaria y su eliminación puede generar desequilibrios. Por eso, los registros que indiquen caminos prácticos para reducir conflictos tienen peso, especialmente en un bioma donde la producción rural y la vida silvestre comparten el mismo espacio.
Lo que aún falta responder y por qué el tema divide opiniones
A pesar del impacto del vídeo, los propios autores tratan el registro como una ventana rara para preguntas mayores. Cuánto tiempo duran estos agrupamientos, cómo se forman y en qué medida el parentesco reduce la tensión son puntos que exigen más muestras y seguimiento a largo plazo.
Otro debate es el costo y la escala, ya que no toda finca puede implementar manejo, monitoreo y mantenimiento con la misma facilidad. Hay quienes defienden aumentar incentivos y asistencia técnica, mientras que otros exigen una fiscalización más dura contra la caza y represalias, incluso cuando hay pérdidas reales de ganado.
También existe el argumento de que la solución no puede recaer solo sobre tecnología, porque el problema involucra paisaje, disponibilidad de presas naturales, prácticas de cría e incluso turismo de observación. En este escenario, el registro de las cuatro onzas se convierte en un símbolo que cada lado utiliza a su favor, o como prueba de que la convivencia es posible, o como alerta de que el riesgo está siempre cerca del corral.
Al final, la escena refuerza una idea simple y molesta a la vez. La especie sigue mayoritariamente solitaria, pero puede aprender, ajustar rutas y tolerar proximidad en condiciones específicas, lo que desafía certezas antiguas y demanda políticas más realistas.
Si usted fuera productor en el Pantanal, ¿invertiría en cerca eléctrica y cambios de manejo o cree que eso transfiere demasiado costo a quienes viven del ganado? Y para quienes defienden la conservación, ¿la prioridad debería ser el incentivo y la educación o una pena más rígida contra represalias? Deje su opinión en los comentarios y diga cuál camino parece más justo y más efectivo.




O melhor caminho é com certeza a tecnologia a favor do fazendeiro e assim manter cada um no seu próprio quadrado. Devem construir piquetes de áreas com pastagens cercadas para proteger a criação e evitar os prejuízos para principalmente os pequenos criadores.
Cerca elétrica resolve o problema de perda de animais.
O justo e que se proteja,a onça ou qualquer outra espécie de vida,dos animais,que tão prejudicados já estão pelos humanos nesse planeta. Viva a onça pintada,viva a floresta,vamos respeitar a natureza.
Babaquice!! Quanta inteligência…