Objeto de masa planetaria observado sin estrella huésped entró en un episodio raro de acreción y pasó a concentrar la atención de la astronomía por reunir señales inusuales de actividad, disco de materia y características asociadas a cuerpos celestes muy jóvenes.
Un objeto de masa planetaria que vaga sin orbitar ninguna estrella fue observado absorbiendo gas y polvo a una tasa de aproximadamente 6 mil millones de toneladas por segundo durante un episodio de acreción registrado en 2025.
Conocido oficialmente como Cha 1107-7626, se encuentra a aproximadamente 620 años luz de la Tierra, en la constelación del Camaleón.
Las observaciones se realizaron con el Very Large Telescope, del Observatorio Europeo del Sur, y con el telescopio espacial James Webb.
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Los datos sustentaron un estudio publicado en la revista científica The Astrophysical Journal Letters.
Según el Observatorio Europeo del Sur, el registro corresponde al mayor valor jamás medido para un objeto de masa planetaria en un evento de este tipo.
El caso también comenzó a ser seguido con atención porque el cuerpo celeste presenta características asociadas a discos de acreción, estructura común en objetos muy jóvenes.
Para los investigadores, los datos ayudan a examinar cómo se forman cuerpos aislados de baja masa y hasta qué punto comparten procesos físicos con estrellas jóvenes.
Lo que los astrónomos observaron en Cha 1107-7626
Cha 1107-7626 no pertenece a un sistema planetario conocido y tampoco orbita una estrella.
Aun así, aparece rodeado por un disco de gas y polvo que sigue alimentando su superficie.
De acuerdo con el ESO, el objeto tiene entre cinco y diez veces la masa de Júpiter y está en una fase inicial de evolución.
Las mediciones indican que este proceso de alimentación no ocurrió de forma estable a lo largo de todo el período observado.
Entre abril y mayo de 2025, la actividad estaba en un nivel más bajo.
Ya entre junio y agosto del mismo año, hubo un aumento significativo en la tasa de acreción.
Según los autores, el salto fue de aproximadamente seis a ocho veces en relación al estado anterior.
En el pico del episodio, la tasa alcanzó el equivalente a 10⁻⁷ masas de Júpiter por año.
En el estudio, los investigadores clasifican este valor como el mayor jamás obtenido para un objeto de esta categoría.
El trabajo es firmado por un equipo liderado por Víctor Almendros-Abad, del Observatorio Astronómico de Palermo, vinculado al Instituto Nacional de Astrofísica de Italia.
Cómo el VLT y el James Webb midieron el brote
Las observaciones en tierra se realizaron principalmente con el X-shooter, espectrógrafo instalado en el VLT, en el desierto de Atacama.
El equipo permite descomponer la luz en diferentes longitudes de onda, lo que ayuda a identificar firmas del material en movimiento alrededor del objeto.
El equipo también recurrió a datos del James Webb, obtenidos con los instrumentos NIRSpec y MIRI, además de registros anteriores del espectrógrafo SINFONI.
La comparación entre estas bases permitió evaluar el cambio en el comportamiento del objeto a lo largo del tiempo.
Durante el brote, la línea H-alfa comenzó a exhibir un perfil doble con absorción desplazada hacia el rojo.
Según los autores, esta señal es compatible con acreción magnetosférica, proceso ya descrito en estrellas jóvenes y en enanas marrones.
Al mismo tiempo, el continuo óptico aumentó entre tres y seis veces, mientras que el brillo en la banda R subió alrededor de 1,5 a 2 magnitudes.
En el infrarrojo medio, los flujos crecieron entre 10% y 20%.
El estudio también registró cambios en líneas de emisión asociadas al disco de materia que envuelve el objeto.
Vapor de agua en el disco y señales de campo magnético
Otro resultado destacado por los investigadores fue la detección de vapor de agua entre 6,5 y 7 micrómetros en el disco alrededor de Cha 1107-7626 durante el brote.
Según el estudio, esta firma no aparecía en el estado de quietud.
De acuerdo con el ESO, cambios de este tipo ya habían sido observados en estrellas, pero no en un objeto de masa planetaria con este perfil.
Los autores también asocian el episodio a la acción de un campo magnético capaz de canalizar el material del disco hasta la superficie del cuerpo celeste.
En este escenario, el gas no cae de forma difusa, sino que es conducido por regiones específicas, lo que altera el espectro observado.
Este mecanismo se describe con frecuencia en estudios sobre estrellas jóvenes y, según el equipo, puede estar presente también en objetos mucho menos masivos.
Este punto ganó relevancia porque la combinación entre disco activo, alteración química y señales de acreción guiada magnéticamente amplía el conjunto de datos disponibles sobre planetas errantes o objetos aislados de masa planetaria.
La observación no redefine por sí sola la clasificación de Cha 1107-7626, pero añade elementos al debate sobre su origen y su evolución.
Formación de planetas errantes y el debate científico
Una de las cuestiones centrales en esta área es si objetos como Cha 1107-7626 son planetas expulsados de sistemas de origen o si pueden formarse aisladamente, por colapso gravitacional de gas, en un proceso similar al de las estrellas.
El nuevo trabajo no presenta una respuesta definitiva, pero muestra que al menos parte del comportamiento observado se asemeja a lo que ya se ha descrito en objetos estelares jóvenes.
Según los autores, el episodio tampoco encaja completamente en la variabilidad considerada más común en fuentes con acreción continua.
Por la duración, la amplitud y el perfil espectral, el brote fue comparado con el patrón EXor, término usado para explosiones recurrentes de acreción en estrellas en formación.
El estudio destaca, sin embargo, que esta interpretación aún depende de un seguimiento adicional.
Los investigadores observan también que un espectro obtenido en 2016 ya indicaba niveles elevados de acreción.
Este dato, sumado a las mediciones de 2025, llevó al equipo a considerar la posibilidad de recurrencia.
Hasta el momento, sin embargo, el trabajo trata esta hipótesis con cautela y la presenta como tema para observaciones futuras, no como conclusión cerrada.
Lo que el caso puede revelar sobre objetos aislados de baja masa
Objetos aislados y poco luminosos suelen ser difíciles de detectar y seguir durante largos períodos.
Por eso, parte de este tipo de fenómeno puede haber pasado desapercibida en levantamientos anteriores.
Según el ESO, la combinación entre observatorios espaciales y telescopios terrestres de gran tamaño tiende a ampliar la capacidad de localizar más objetivos similares y monitorear mejor su variabilidad.
En este contexto, el Extremely Large Telescope, en construcción en Chile, aparece como uno de los instrumentos señalados para este avance.
La expectativa de los investigadores es que permita observar con más precisión cuerpos débiles y distantes, incluidos objetos de masa planetaria en fases activas.
Con esto, será posible verificar con más seguridad si el comportamiento de Cha 1107-7626 es raro o si otros casos similares aún no habían sido documentados con el mismo nivel de detalle.
Los datos reunidos hasta ahora colocan Cha 1107-7626 entre los objetivos más relevantes para este campo de investigación.
El objeto reúne masa planetaria, aislamiento en relación a estrellas huésped, disco de acreción activo y un brote asociado a señales espectrales que, según los autores, recuerdan procesos ya observados en estrellas jóvenes.

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