OpenAI conquistó el mundo con ChatGPT, pero aún está lejos de generar ganancias. Descubre qué impide que este gigante tecnológico salga del rojo
ChatGPT parece estar en todas partes: en teléfonos celulares, computadoras, reuniones de trabajo e incluso en las conversaciones del día a día. Desde su lanzamiento en noviembre de 2022, el chatbot desarrollado por OpenAI se convirtió en una verdadera fiebre global, con millones de usuarios entusiasmados con sus impresionantes capacidades. Pero, a pesar de la abrumadora popularidad y de los miles de millones de dólares en ingresos que genera, hay un hecho sorprendente detrás de este éxito aparentemente imbatible: ChatGPT aún no es rentable. Y más: según los propios cálculos de la empresa, no será rentable pronto.
Un gigante popular, pero financieramente complicado
OpenAI vive un paradoja que muchas startups famosas han enfrentado: tener millones de usuarios y ingresos expresivos no significa necesariamente generar ganancias. La empresa fundada por Sam Altman es un ejemplo claro de esto. A pesar de un crecimiento acelerado y de unos ingresos anuales impresionantes, OpenAI sigue gastando más dinero del que puede recaudar, manteniéndose en el rojo año tras año.
Para entender este escenario, basta observar las cifras recientes. De acuerdo con estimaciones reveladas por el portal especializado The Information, OpenAI acumuló pérdidas cercanas a los 5 mil millones de dólares solo en 2024. Y la situación en 2025 no parece mucho mejor. ¿La razón? Los costos astronómicos necesarios para entrenar modelos cada vez más poderosos, mantener servidores robustos en operación continua y reclutar profesionales altamente especializados en el área de la inteligencia artificial.
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El ejemplo de otros gigantes: Spotify y Telegram

La situación de OpenAI no es única. Historias similares se pueden encontrar en otros grandes nombres del sector tecnológico. Spotify, por ejemplo, fue fundado en 2006, pero tuvo que esperar nada menos que doce años para registrar ganancias por primera vez, lo que ocurrió solo en 2018. Y aun así, solo logró cerrar un año entero en positivo recientemente, en 2024.
Otro caso emblemático es Telegram, que surgió en 2013 y acumuló usuarios por millones sin jamás generar ganancias. Se necesitaron once años y una base gigantesca de 900 millones de usuarios activos para que finalmente, en 2024, la plataforma se volviera rentable. Estos ejemplos muestran claramente que alcanzar la rentabilidad es una maratón compleja, incluso para las startups más populares.
Ingresos de miles de millones, pero insuficientes
Un punto esencial a destacar en el caso de OpenAI es el rápido crecimiento de sus ingresos. Datos revelados por el Financial Times muestran que, de 2023 a 2024, la facturación anual de la empresa casi se duplicó, saltando de 5.5 mil millones a alrededor de 10 mil millones de dólares. La mitad de esta impresionante cantidad proviene precisamente de las suscripciones pagas de ChatGPT.
Sin embargo, incluso con esta expansión acelerada, la empresa calcula que aún necesita multiplicar su facturación por más de diez veces hasta alcanzar la cifra anual de 125 mil millones de dólares, punto en el que, según sus propios ejecutivos, finalmente podrá volverse rentable. La expectativa interna es que esto solo suceda en 2029, destacando que, incluso con ingresos expresivos, los costos son proporcionalmente gigantescos.
El camino hacia la rentabilidad pasa por la API y la IA avanzada
Para alcanzar esta ambiciosa meta financiera, OpenAI apuesta fuertemente en dos frentes principales: la API (Interfaz de Programación de Aplicaciones) y los llamados agentes avanzados de inteligencia artificial. La API permite que empresas de sectores variados, como salud, finanzas y tecnología, integren modelos sofisticados de OpenAI, como el GPT-4.1, en sus propios productos y servicios.
Los agentes avanzados son tecnologías que van más allá de simplemente responder preguntas: pueden ejecutar tareas complejas de manera autónoma. La expectativa de OpenAI es que estos agentes sean la base de productos premium altamente rentables en un futuro cercano.

Privacidad financiera y modelo híbrido
Otro punto importante sobre OpenAI es la peculiaridad de su modelo corporativo. A diferencia de gigantes como Microsoft, Google o Tesla, que están listadas en bolsa y obligadas a rendir cuentas públicamente cada trimestre, OpenAI adopta un modelo híbrido, compuesto por una entidad sin fines de lucro (OpenAI, Inc.) y una subsidiaria con fines de lucro, pero limitada, que actualmente está en proceso para convertirse en una corporación pública de beneficios.
Al no tener acciones cotizadas en bolsas, OpenAI no necesita revelar sus resultados financieros detallados al público, lo que dificulta evaluar con precisión total sus ingresos, costos y pérdidas. La información disponible proviene en su mayoría de filtraciones, estimaciones de sitios especializados y reportes seleccionadamente compartidos con inversores privados.
Conclusión: el éxito no garantiza ganancias inmediatas
La trayectoria de OpenAI con ChatGPT demuestra que es perfectamente posible conquistar el mundo con tecnología revolucionaria sin, sin embargo, garantizar ganancias inmediatas. La empresa de Sam Altman sigue luchando por equilibrar su balanza financiera, al mismo tiempo que expande rápidamente sus ingresos.
El camino aún es largo hasta la rentabilidad, pero el horizonte es prometedor. Resta ver si OpenAI logrará cumplir sus previsiones optimistas hasta 2029, transformando un fenómeno mundial en un negocio económicamente sostenible.

Uma coisa é certa se não gera lucro no mercado ninguém investe ou mantém …
Se NGM tem acesso aos números mais passível de ser uma grande mentira , não acredito que a empresa da open aí não tem lucro com Ia..