Dolosse creados en Sudáfrica se convirtieron en una de las armas más usadas del mundo contra olas, erosión y destrucción costera.
El océano destruye puertos, arranca piedras de rompeolas y corroe costas enteras desde hace siglos. Pero un invento creado en Sudáfrica en 1963 cambió la ingeniería costera mundial usando una idea aparentemente simple: enormes bloques de concreto en forma de “H” torcido capaces de disipar la fuerza de las olas en lugar de solo intentar bloquearlas. Estas estructuras se hicieron conocidas como dolosse, singular “dolos”, y hoy aparecen esparcidas por puertos, rompeolas y obras marítimas en diversos continentes. Dependiendo del proyecto, los bloques pueden llegar a 30 toneladas y formar murallas gigantescas contra el mar.
El sistema nació después de que una fuerte tormenta golpeara el puerto de East London, en la costa sudafricana, en 1963, destruyendo parte de la protección marítima de la ciudad. A partir de ahí, ingenieros comenzaron a buscar una estructura que fuera barata, resistente y difícil de desplazar por las olas.
Dolosse nacieron tras tormenta destruir rompeolas sudafricano y obligar a ingenieros a reinventar la defensa costera
Antes de los dolosse, puertos y rompeolas dependían principalmente de rocas gigantes y bloques simples de concreto. El problema es que olas muy fuertes lograban mover, desplazar o destruir estas estructuras a lo largo del tiempo.
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Según registros históricos y documentos técnicos, el puerto de East London sufrió daños severos tras una tormenta en 1963. El ingeniero Eric Merrifield buscaba una solución que pudiera absorber la energía de las olas sin requerir un encaje extremadamente preciso o estructuras demasiado macizas.
Fue en este contexto que surgió el formato inusual de los dolosse. La estructura usa brazos cruzados y geometría irregular para crear un efecto de bloqueo entre los bloques. En lugar de formar una pared sólida, los dolosse crean una barrera porosa que reduce y disipa la energía de las olas.
Bloques gigantes de concreto funcionan porque disipan la fuerza del océano en vez de enfrentarla directamente
El principio físico de los dolosse es diferente al de un muro convencional. No intentan detener completamente el mar. La idea es romper, dispersar y reducir la energía de las olas antes de que alcance la estructura principal del puerto o de la costa.

Según descripciones técnicas e históricas, los bloques quedan parcialmente entrelazados y se mueven ligeramente a lo largo del tiempo, creando un sistema flexible e interconectado. Esto reduce el impacto directo de las olas y dificulta que el agua arranque toda la estructura de una vez.
Los dolosse normalmente se producen con concreto no armado y se moldean en acero. Algunos proyectos usan fibras metálicas para refuerzo adicional. Dependiendo del lugar, miles de estas piezas pueden ser necesarias para proteger pocos kilómetros de costa.
Estructuras llegaron a 30 toneladas y pasaron a proteger puertos gigantes alrededor del mundo
Con el avance de la ingeniería costera, los dolosse crecieron rápidamente de tamaño. En algunos proyectos modernos, las unidades alcanzaron cerca de 30 toneladas, convirtiéndose en estructuras comparables al tamaño de pequeños camiones.

El Puerto de Ngqura, también en África del Sur, se convirtió en uno de los ejemplos más extremos de este uso. Según información del propio proyecto portuario, el rompeolas utilizó aproximadamente 26.500 dolosse de 30 toneladas, formando una barrera colosal contra las olas del Océano Índico.
Los bloques necesitaron ser posicionados por enormes grúas con ayuda de GPS, porque cada unidad posee un volumen gigantesco y debe obedecer a cálculos específicos de estabilidad marítima.
Invención sudafricana se extendió por el planeta y se convirtió en referencia mundial en ingeniería marítima
Los dolosse dejaron de ser una solución regional y pasaron a integrar proyectos costeros en todo el mundo. Hoy, estructuras derivadas o inspiradas en el concepto aparecen en países de Europa, Asia, Américas y África.
La idea fue tan influyente que ayudó a inspirar otras generaciones de bloques marítimos, como Accropode, Xbloc, Core-Loc y diferentes sistemas modernos de protección costera.
En muchos lugares, los dolosse también pasaron a actuar contra la erosión de playas, avance del mar, desgaste de márgenes y protección de canales portuarios. Algunos proyectos incluso utilizan estas estructuras para crear arrecifes artificiales y hábitats marinos.
Disputa sobre la autoría de la invención aún genera debate décadas después
La autoría de los dolosse continúa rodeada de controversia histórica. Durante muchos años, el crédito principal fue dado al ingeniero Eric Merrifield, responsable de las obras del puerto de East London.
Sin embargo, diversas publicaciones sudafricanas comenzaron a destacar el papel del dibujante técnico Aubrey Kruger, quien habría desarrollado el formato inicial usando pedazos de palo de escoba montados en casa tras conversar sobre el problema del puerto.
Las dos versiones aparecen en registros históricos, y no existe consenso absoluto sobre quién debe recibir el crédito total por la creación. Lo que está documentado es que la invención surgió dentro de la estructura portuaria sudafricana tras la crisis de 1963.
Estructuras de concreto muestran cómo el mundo pasó a luchar contra un océano cada vez más agresivo
Los dolosse nacieron para resolver un problema específico de un puerto sudafricano. Décadas después, se convirtieron en símbolo global del intento humano de controlar la fuerza del océano.
Hoy, estas piezas gigantes aparecen en puertos, costas urbanas, áreas industriales y regiones amenazadas por la erosión marítima. En algunos lugares, ayudan a ciudades enteras a permanecer protegidas contra tormentas y avance de las olas.
Lo más impresionante es que una invención improvisada en 1963, hecha para impedir que el mar destruyera un rompeolas africano, terminó convirtiéndose en una de las estructuras costeras más reconocidas de la ingeniería moderna.


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