Investigaciones con supercentenarios indican que la mezcla genética, la resiliencia biológica y la adaptación del sistema inmune pueden explicar por qué algunos brasileños superan los 110 años con lucidez y autonomía

Los supercentenarios brasileños — personas que alcanzan 110 años o más — han llamado la atención de la ciencia internacional por presentar patrones raros de longevidad extrema. Más que números impresionantes, estos ancianos ofrecen pistas valiosas sobre cómo vivir más y mejor. Investigadores brasileños creen que la mezcla y la diversidad genética del país pueden desempeñar un papel central en este fenómeno.
La información fue divulgada por la BBC News Brasil, con base en un artículo científico publicado en la revista Genomic Psychiatry por investigadores de la Universidad de São Paulo (USP). El estudio reúne evidencias genéticas, biológicas e inmunológicas de brasileños extremadamente longevos, muchos de ellos aún lúcidos e independientes incluso en edades avanzadas.
Actualmente, Brasil aparece de forma desproporcionada en rankings globales de longevidad validados por instituciones como LongeviQuest y Gerontology Research Group. Este dato, por sí solo, despertó el interés de la comunidad científica internacional.
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Por qué Brasil se destaca entre los países con más supercentenarios
Desde 2017, los investigadores del Centro de Estudios del Genoma Humano y Células Madre de la USP han estado siguiendo a centenarios brasileños para comprender los mecanismos del envejecimiento saludable. Hasta ahora, el estudio ya suma 160 participantes con más de 100 años, siendo 20 de ellos supercentenarios.
Entre los casos más emblemáticos están João Marinho Neto, un cearense de 113 años reconocido por el Guinness World Records como el hombre más viejo vivo, e Inah Canabarro Lucas, una gaúcha que murió en 2025 a los 116 años, después de figurar como la mujer más vieja del mundo. Ambos formaron parte de la muestra analizada por los científicos.
Además de la edad extrema, lo que más llama la atención es el estado funcional de estos individuos. Muchos permanecieron lúcidos, activos e independientes para tareas básicas de la vida diaria, incluso viviendo en regiones históricamente desasistidas, con poco acceso a la medicina moderna a lo largo de su vida.
Este escenario, por lo tanto, crea una oportunidad rara para investigar mecanismos de resiliencia que van más allá de las intervenciones médicas tradicionales.
La mezcla genética como posible factor de protección

La principal hipótesis planteada por los investigadores es que la mezcla característica de la población brasileña favorece combinaciones genéticas capaces de equilibrar riesgos y protecciones biológicas. Según Mateus Vidigal, primer autor del artículo, variantes genéticas conocidas pueden actuar de formas diferentes dependiendo de la ancestralidad.
Un ejemplo citado es el gen APOE ε4, asociado al aumento del riesgo de Alzheimer en poblaciones europeas. En individuos con ancestralidad africana, sin embargo, esta misma variante puede tener un efecto neutro o incluso protector. De esta forma, la combinación genética presente en brasileños mestizos puede reducir riesgos que, aisladamente, serían elevados.
Este mecanismo ayuda a explicar hallazgos considerados paradójicos. Algunas centenarias brasileñas presentaban mutaciones asociadas a alto riesgo de cáncer de mama, pero nunca desarrollaron la enfermedad y vivieron más de 100 años. Según los investigadores, esto sugiere la existencia de mecanismos compensatorios aún poco comprendidos.
Sistema inmune adaptado y mantenimiento celular eficiente
Otro punto central del estudio involucra el sistema inmunológico. Investigadores analizaron supercentenarios que sobrevivieron al covid-19 en 2020, antes de la vacunación, e identificaron niveles elevados de anticuerpos neutralizantes y proteínas ligadas a la inmunidad innata.
A diferencia de la idea de que la inmunidad solo declina con la edad, los supercentenarios parecen pasar por una reorganización funcional. Mantienen células de defensa altamente especializadas, capaces de vigilar infecciones y células potencialmente malignas con eficiencia similar a la de individuos más jóvenes.
Además, mecanismos celulares esenciales siguen preservados. Procesos como autofagia y proteostasis — responsables de la eliminación de componentes celulares dañados — funcionan de manera más eficiente en estos individuos, reduciendo la acumulación de errores celulares asociada al envejecimiento.
Exámenes de laboratorio también revelan perfiles hormonales inesperados. Algunas hormonas que normalmente disminuyen con la edad aparecen en niveles más altos entre centenarios, lo que puede abrir nuevas hipótesis terapéuticas en el futuro.
Lo que estos descubrimientos pueden significar para el futuro de la medicina
Los investigadores de la USP ya han secuenciado parte del genoma de los participantes y avanzan en el análisis genético de nuevos voluntarios. Resultados más amplios deben ser publicados aún este año, con potencial impacto global.
Según los autores, comprender cómo genética, sistema inmune y biología celular interactúan en la longevidad extrema puede contribuir al desarrollo de terapias personalizadas, estrategias preventivas y enfoques de medicina de precisión, especialmente relevantes para países con poblaciones diversas como Brasil.
Más que buscar fórmulas mágicas, el estudio refuerza que envejecer bien involucra una combinación compleja de factores biológicos, genéticos y ambientales — muchos de ellos aún en proceso de descubrimiento.
¿Te has detenido a pensar qué hábitos, historias familiares o características personales pueden estar influyendo en la forma en que vas a envejecer?

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