Negociación multimillonaria involucra a Petrobras, Mubadala y cuatro terminales estratégicos en Bahía, reavivando el debate sobre la reestatización y el impacto en los precios de los combustibles.
La Petrobras ha reanudado las negociaciones con el fondo Mubadala para recomprar la Refinería de Mataripe, en São Francisco do Conde, en la Región Metropolitana de Salvador, y busca incluir en el paquete cuatro terminales logísticos estratégicos en Bahía.
La transacción, que aún está bajo análisis técnico y político, se trata dentro del gobierno como parte de un movimiento de reestatización de activos vendidos durante el ciclo de desinversiones de la estatal, con la expectativa de avance antes del próximo período electoral, aunque la propuesta formal está proyectada solo para 2026.
Proceso de recompra de la refinería y negociaciones con el Mubadala
Las conversaciones actuales involucran a Petrobras, a la Mubadala Investment Company, fondo soberano de Abu Dhabi que controla a Acelen, operadora de la refinería, y autoridades de los gobiernos brasileño y de los Emiratos Árabes.
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Un primer borrador del diseño de la operación ya ha pasado por la evaluación de estos dos gobiernos, lo que indica un avance respecto a las negociaciones anteriores, que se habían estancado en diferentes momentos desde 2023.
La directriz en discusión es que Petrobras vuelva a tener el control de la unidad de refinación, mientras que el fondo árabe concentraría su actuación en proyectos de energía renovable a través de Acelen Renovables.
Esta división aún no tiene un formato cerrado.
Se estudian alternativas que van desde una separación completa de las operaciones hasta la posibilidad de participación minoritaria o asociación en nuevos emprendimientos en el estado.
A pesar de este escenario en construcción, interlocutores del sector informan que el objetivo político es tener el acuerdo encaminado antes del inicio oficial de la campaña presidencial, aunque la firma final y la implementación de la recompra podrían ocurrir después.
Reportes de mercado mencionan la intención de cerrar términos vinculantes dentro de un plazo compatible con este calendario.
Terminales estratégicos entran en el paquete de negociación
El acuerdo en discusión no se limita a la refinería.

La operación también debe abarcar cuatro terminales logísticos hoy vinculados al complejo: Jequié, Candeias, Itabuna y Madre de Dios.
Estos activos son considerados estratégicos para el abastecimiento de combustibles en el Nordeste y componen, junto con una red de oleoductos de aproximadamente 669 kilómetros, la infraestructura que conecta Mataripe con diferentes mercados consumidores.
El análisis del valor a ser ofertado por Petrobras al Mubadala está bajo la responsabilidad del Banco Santander, contratado para realizar la evaluación económico-financiera de la transacción.
Este estudio considera el desempeño reciente de la refinería y de los terminales, las inversiones realizadas por Acelen desde la compra, el escenario de precios internacionales del petróleo y los riesgos regulatorios y competitivos del sector de refinación.
En 2021, la antigua Refinería Landulpho Alves, rebautizada como Refinería de Mataripe, fue vendida por Petrobras a Mubadala por US$ 1,65 mil millones.
La unidad representa alrededor del 14% al 15% de la capacidad de refinación del país, con un procesamiento de aproximadamente 320 mil barriles por día.
Presión sindical por la reestatización gana fuerza en Bahía
Mientras las conversaciones avanzan tras bambalinas, el tema ha adquirido contornos de disputa política y sindical.
La Federación Única de los Petroleros y el Sindipetro-BA lideran, desde la privatización, una campaña por la recompra de la refinería y por la recomposición del parque de refinación bajo control estatal.
Para estas entidades, la venta fue un error estratégico que debilitó la soberanía energética y comprometió la economía local.
Las organizaciones afirman que el municipio de São Francisco do Conde ha sentido fuertemente los efectos de la operación.
La refinería representa una parte significativa de la recaudación de ICMS del estado y ya representó alrededor del 80% de los ingresos tributarios locales, además de sostener miles de empleos directos e indirectos.
Con el cambio de control, los sindicatos informan sobre recortes de puestos de trabajo, reestructuraciones internas y reducción de oportunidades en la cadena de servicios relacionada con el complejo industrial.
Representantes de las entidades también vinculan la privatización a un entorno de precios más elevados para combustibles en la región, aunque el comportamiento de los valores esté influenciado por factores internacionales y por la política comercial de Acelen.
En las notas y manifestaciones públicas, las entidades afirman que la práctica de precios alineados al mercado exterior, sumada a la volatilidad del barril de petróleo y del cambio, habría aumentado el costo de la gasolina, del diésel y del gas de cocina para los consumidores bahianos.
Debate sobre precios de combustibles y modelo privado de operación
Desde que asumió la operación, Acelen ha adoptado una política de precios que, según la empresa, refleja el valor internacional del petróleo, los costos logísticos y las inversiones necesarias para mantener y ampliar la capacidad del parque de refinamiento.

La compañía argumenta que necesita asegurar un retorno compatible con el monto aplicado en los activos desde 2021, incluyendo proyectos de modernización y de combustibles de menor intensidad de carbono.
Por otro lado, líderes sindicales y autoridades locales afirman que, en la práctica, el consumidor bahiano ha comenzado a convivir con ajustes más frecuentes y, en algunos momentos, superiores a la media observada en áreas atendidas por refinerías que permanecieron bajo la tutela de Petrobras.
Estas críticas se suman a cuestionamientos sobre la concentración de mercado en manos de un único operador privado en una parte relevante del Nordeste.
Además de la dimensión económica, los petroleros insisten en que la recompra sería un paso simbólico en la revisión de la agenda de privatizaciones del sector energético.
Para ellos, la reestatización de Mataripe podría abrir camino para la reversión de otras desinversiones y reforzar el papel de Petrobras como impulsora del desarrollo regional.
Señales de Petrobras e incertidumbres sobre el diseño final
La actual administración de Petrobras, bajo el mando de Magda Chambriard, ha reiterado que la ampliación de la capacidad de refinación es una prioridad, en línea con la estrategia de garantizar la oferta de combustible al mercado interno.
En eventos públicos, la ejecutiva evita anticipar decisiones sobre Mataripe, pero reconoce que el activo se mantiene en la mira de la compañía.
En una agenda reciente en Bahía, durante un encuentro con trabajadores del sector naval en Maragogipe, Chambriard fue cuestionada sobre la posibilidad de que la estatal retome la antigua RLAM.
Al responder a las demandas, afirmó: “Veremos qué nos traerá el futuro”, sin confirmar ni descartar la recompra.
A pesar del avance de las conversaciones, no hay anuncio oficial sobre valores, formato de participación o cronograma para la finalización de la operación.
Petrobras afirma que cualquier decisión dependerá de la demostración de un retorno adecuado para los accionistas y del cumplimiento de requisitos regulatorios.
Mubadala mantiene la práctica de no comentar negociaciones en curso. Acelen refuerza que continúa operando la refinería normalmente e invirtiendo en proyectos de transición energética en Bahía, dejando abierto cuál será su papel si avanza la reestatización.
Con la combinación de intereses políticos, presiones sindicales e impacto directo en el bolsillo de los consumidores y en la recaudación de los municipios bahianos, la posible recompra de Mataripe tiene el potencial de convertirse en uno de los principales temas del debate público sobre el futuro del mercado de combustibles en Brasil en los próximos meses.

Infelizmente a Petrobras a vendeu por força politica, a qual só levou ao aumento de preços para populaçaõ