El vicepresidente Geraldo Alckmin afirmó que el gesto de Donald Trump hacia el presidente Lula, en la ONU, puede ser el primer paso para reducir las tarifas del 50% impuestas contra exportaciones brasileñas.
El vicepresidente de la República y ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Geraldo Alckmin, afirmó este viernes (26) que el gesto del presidente Donald Trump, al saludar al presidente Lula en la Asamblea General de la ONU, representa un “primer paso” para superar el estancamiento generado por el Tarifazo del 50% impuesto a Brasil.
En una participación en el IV Encuentro Anual del Centro de Gestión y Políticas Públicas del Insper, en São Paulo, Alckmin destacó que el gobierno brasileño está empeñado en “dar los pasos subsecuentes” para buscar un acuerdo que reduzca las tarifas del 50% aplicadas contra diversos productos nacionales.
Según él, el esfuerzo ahora es transformar el gesto inicial en medidas prácticas que alivien los perjuicios de la industria y del agronegocio brasileños.
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La inflación en marzo llega al 0,88% según el IBGE y presiona la economía brasileña, impactando el presupuesto de las familias y exigiendo decisiones más estratégicas para mantener el control financiero.
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En Paraná, la distribuidora Pacto conecta el 100% de la carga de Coronel Vivida a baterías: el BES de 10 MW y 20 MWh cuesta poco más de R$ 30 millones y reduce la tarifa local ahora.
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Con una dependencia que llega hasta el 80% del gas importado de Estados Unidos, México reacciona con una estrategia energética robusta, apuesta por el gas de esquisto, crea un comité científico y prepara la expansión de la producción de gas natural para reducir la vulnerabilidad y fortalecer su seguridad energética en los próximos años.
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Estados Unidos propone a Brasil un acuerdo de minerales críticos con precio mínimo contra el dumping chino y prioridad de inversión, pero el Planalto frena la firma por miedo a irritar a China y por cálculo electoral en un año de disputa.
Esfuerzo por acuerdo con los Estados Unidos
Alckmin dijo que el objetivo inmediato es buscar una solución para el tarifazo.
Destacó el encuentro entre Lula y Trump en Nueva York, aunque breve, como una señal de apertura para negociaciones. La expectativa dentro del gobierno es que los presidentes vuelvan a hablar pronto, probablemente por teléfono o videoconferencia.
Durante el evento en el Insper, el vicepresidente afirmó que las tarifas afectan sectores estratégicos de la economía, incluyendo maquinaria vial, maquinaria agrícola, motores, carnes, café, pescado y frutas. Enfatizó que el gobierno trabaja para eliminar el mayor número posible de productos de la lista y reducir la alícuota impuesta.
Papel del empresariado y de la diplomacia
Antes del encuentro en São Paulo, Alckmin participó de la inauguración de un hangar de Latam, en São Carlos. En el evento, destacó que el empresariado brasileño tuvo un papel importante en la aproximación con Trump.
“El presidente Lula siempre ha defendido el diálogo y la negociación. Esta siempre ha sido la postura de Brasil. El empresariado brasileño ayudó”, afirmó.
Para él, esta participación fue esencial para que los Estados Unidos dieran el primer paso en dirección a revisar la política tarifaria.
Alckmin también afirmó que la relación comercial entre los dos países debe entenderse como de beneficio mutuo. “Se dio un paso importante. Ahora, tendremos los nuevos pasos para poder avanzar aún más y hacer el gana-gana, que es lo que debe ser el comercio exterior”, declaró.
Superávit e importancia estratégica
El vicepresidente recordó que Brasil representa una oportunidad para los Estados Unidos, no un problema. Presentó datos de la balanza comercial para reforzar este argumento: entre los países del G20, los norteamericanos tienen superávit solo con Reino Unido, Australia y Brasil.
“No tiene sentido el tarifazo”, dijo Alckmin. También destacó que los Estados Unidos son compradores relevantes de productos de mayor valor agregado, como aviones, automóviles, maquinaria y motores.
A pesar de la importancia, el vicepresidente recordó que Brasil ha reducido su dependencia de los norteamericanos a lo largo de las décadas. En los años 80, el 24% de las exportaciones brasileñas tenían como destino los EE. UU. Hoy, esa participación está en el 12%, lo que indica una pauta más diversificada.
Estrategias para minimizar impactos
Alckmin destacó que el gobierno adopta medidas para reducir los efectos negativos del tarifazo. Entre ellas, están la liberación de crédito a través de BNDES para ayudar a las empresas a buscar nuevos mercados, la postergación de tributos y las compras gubernamentales de productos más impactados.
Reforzó que, aunque el mercado interno puede absorber parte de la producción, especialmente de alimentos, no será capaz de atender al volumen de productos industriales, como maquinaria. Por ello, la diversificación de los mercados externos es esencial, especialmente en países populosos que ofrecen oportunidades de expansión.
Disputa en la Corte Suprema de EE. UU.
Otro punto citado por Alckmin es la impugnación judicial del tarifazo por empresas norteamericanas. Recordó que compañías de Estados Unidos han demandado contra la medida y que la decisión final recaerá en la Corte Suprema.
Mientras el proceso avanza, el gobierno brasileño busca alternativas para mantener la competitividad de los productos nacionales. “La estrategia es apresurarse para resolver la cuestión y tratar de ganar mercado”, dijo el vicepresidente.
Camino adelante
Alckmin concluyó sus declaraciones reafirmando que el gobierno seguirá actuando en dos frentes: fortalecer el mercado interno y ampliar la diversificación en el comercio exterior.
Para él, el gesto de Trump abre espacio para que Brasil y Estados Unidos avancen hacia una relación más equilibrada y mutuamente ventajosa.
“Brasil tiene tarifa cero para productos de Estados Unidos. El comercio exterior debe ser gana-gana. Vamos a trabajar para que así sea”, afirmó.

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