Donald Trump relató haber tenido “química excelente” con Lula en un encuentro rápido en los bastidores de la ONU y anunció reunión formal para la próxima semana. El gesto ocurre en medio de roces comerciales y retórica dura entre Brasil y Estados Unidos.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes (23) que tuvo “química excelente” con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en un encuentro breve en los bastidores de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York.
Según Trump, ambos “se abrazaron” y acordaron tener una conversación la próxima semana.
La Presidencia de Brasil confirmó la perspectiva de reunión.
-
Con un bloqueo total de software, datos y sistemas conectados, EE. UU. cierra de una vez por todas las puertas a los coches chinos y transforma los vehículos en armas geopolíticas, creando un nuevo campo de batalla tecnológico que puede rediseñar la industria automotriz global.
-
Con US$ 65,8 mil millones y 34 nuevos barcos, EE. UU. lanza un mega plan naval que prioriza submarinos nucleares, fortalece la logística militar y reposiciona la estrategia para conflictos prolongados en el Pacífico.
-
Trump presiona a la OTAN en Europa con amenazas sobre bases y el uso de tropas en España y Alemania para castigar a aliados y cambiar el equilibrio militar en el bloque.
-
Suiza se une a 8 países para aliviar la crisis de viajeros atrapados en Oriente Medio con medidas migratorias de emergencia y apoyo a la repatriación.
Encuentro rápido y gesto diplomático
Trump relató que se cruzó con Lula cuando entraba al pleno, justo después de que el brasileño dejara el lugar.
Dijo que hablaron rápidamente, “cosa de segundos”, y que el brasileño le pareció “un hombre muy agradable”.
Con un tono humorístico, añadió que la “excelente química” duró “al menos unos 39 segundos” y completó: “a él le gusté, a mí me gustó”.
El gesto ocurre tras meses de roces entre los gobiernos.
De acuerdo con auxiliares de Lula, la posibilidad de un encuentro formal está siendo elaborada a nivel diplomático.
El Planalto considera el movimiento como un paso importante, pero evita anticipar resultados, manteniendo cautela ante el cuadro de tensión comercial.
Crisis comercial entre Brasil y Estados Unidos
El telón de fondo de la aproximación es la escalada en el área comercial.
En julio, el gobierno de EE. UU. anunció que comenzaría a aplicar tarifa del 50% sobre un amplio conjunto de productos brasileños, que entraría en vigor a partir de agosto.
Washington vinculó la medida a la respuesta norteamericana al proceso y a la condena del expresidente Jair Bolsonaro en Brasil.
La reacción en Brasilia llegó en dos frentes.
Primero, el gobierno reiteró que el Poder Judicial es independiente y que no hay interferencia del Ejecutivo en los juicios.
En paralelo, Lula sancionó y reguló la Ley de Reciprocidad Económica, instrumento que autoriza contramedidas proporcionales a barreras unilaterales impuestas por otros países.
El decreto que establece criterios y crea instancias de deliberación fue publicado en julio y permite suspender concesiones comerciales y de inversiones, además de actuar sobre derechos de propiedad intelectual cuando haya perjuicio comprobado a la competitividad brasileña.
Además de la Ley de Reciprocidad, el gobierno brasileño anunció medidas para mitigar los impactos sobre sectores más expuestos a la sobretasa, como líneas de crédito y apoyo a empresas y trabajadores afectados.
Las discusiones sobre una posible retaliación siguen siendo evaluadas por los organismos de comercio exterior, que también mantienen canales de negociación con EE. UU.
Discursos en choque en la Asamblea de la ONU
En el pleno de las Naciones Unidas, los mensajes fueron duros.
Lula abrió la sesión de jefes de Estado como manda la tradición y, sin citar nombres, criticó el uso de sanciones, tarifas y restricciones de visado por países que buscan presionar decisiones internas de Brasil.
En referencia directa al juicio del antecesor, afirmó: “Nuestra democracia y nuestra soberanía son innegociables.”
Trump, por su parte, incluyó a Brasil entre los países que, en la visión de la Casa Blanca, interfieren en derechos y libertades de ciudadanos y empresas estadounidenses.
El presidente estadounidense volvió a acusar al gobierno brasileño de censura, represión y uso político de las instituciones, además de “corrupción judicial” y persecución a críticos políticos.
A pesar del tono, sorprendió al señalar apertura para un entendimiento con Lula tras el encuentro informal en los pasillos de la ONU.
Condena de Bolsonaro y reflexos políticos
La crisis bilateral ganó tracción después de la condena de Jair Bolsonaro por el Supremo Tribunal Federal, el 11 de septiembre, a 27 años y 3 meses de prisión por crímenes relacionados con la tentativa de golpe de Estado tras la derrota electoral de 2022.
La respuesta de Washington — tarifas punitivas y sanciones a autoridades brasileñas — intensificó la disputa diplomática y provocó reacciones en el Congreso y en el empresariado en Brasil.
Aunque parte de los sectores exportadores ha sido exonerada de las alícuotas más altas, el cobro del 50% a gran escala elevó costos, contaminó expectativas y llevó a entidades a pedir desescalada y negociación.
El equipo económico en Brasilia trabaja con el escenario de impacto concentrado a corto plazo y trata de calibrar contramedidas para evitar traslados a precios y preservar empleos.
Reacciones del mercado y cálculo diplomático
Minutos después de las declaraciones conciliatorias de Trump, el real y el Ibovespa reaccionaron positivamente.
El movimiento fue atribuido por analistas a la lectura de que una reunión entre los presidentes podría abrir espacio para desacelerar la disputa comercial.
El alivio, sin embargo, es condicionado.
Los inversores permanecen atentos a la agenda de encuentros y a eventuales gestos concretos de moderación en las tarifas.
En el gobierno brasileño, la orden es avanzar por vías diplomáticas.
En público, los asesores destacan que Brasilia seguirá defendiendo instituciones y soberanía, pero que puertas de diálogo con Washington permanecen abiertas.
En privado, la evaluación es que el costo económico de una prolongación del litigio es alto y que un canal directo entre los presidentes puede destrabar entendimientos técnicos.
Análisis de especialistas en política internacional
Especialistas en relaciones internacionales ven ambivalencia en la señalización proveniente de Nueva York.
El profesor Vitelio Brustolin, de la UFF y investigador de Harvard, evaluó en GloboNews que el gesto es relevante, pero no garantiza apaciguamiento.
La lectura es que la Casa Blanca mantiene la presión mientras prueba la disposición de Brasil de negociar salvaguardas y ajustes regulatorios.
En el ámbito del análisis internacional, el comentarista Marcelo Lins ponderó en el canal que, a pesar del histórico errático de Trump, es plausible que el presidente estadounidense haya, de hecho, apreciado el encuentro con Lula.
En términos prácticos, esta afinidad personal, si se confirma en una conversación más larga, puede facilitar puentes en temas específicos, incluso con divergencias estructurales en juego.
Expectativas para la reunión de la próxima semana
La expectativa ahora se centra en la reunión de la próxima semana, aún sin lugar y agenda detallados.
El cronograma de consultas y decisiones previstas por la Ley de Reciprocidad en Brasil también está en el radar.
Mientras tanto, los diplomáticos de ambos lados evalúan alternativas de descompresión que preserven intereses comerciales y respeten límites políticos internos.
Si la retórica en la ONU fue de confrontación, el gesto en los bastidores sugiere que la diplomacia aún tiene espacio para construir salidas.
La gran duda es si la “química” proclamada por Trump será suficiente para desbloquear un camino de diálogo capaz de reducir la tarifa y contener la escalada entre Brasil y Estados Unidos?



Seja o primeiro a reagir!