Supervivencia sin boca, estómago o sistema digestivo
La capacidad de estos fragmentos para sobrevivir sin órganos vitales como boca, estómago o sistema digestivo ha dejado perplejos a los investigadores. A pesar de la ausencia de estos sistemas, los fragmentos continuaron absorbiendo nutrientes directamente del agua circundante. Este fenómeno sugiere que los mecanismos de supervivencia de los pepinos de mar son más complejos de lo que se pensaba anteriormente, y abre nuevas vías para la investigación en biología regenerativa y la comprensión de la longevidad celular.
Implicaciones para la biología regenerativa
El descubrimiento de estos «tejidos zombis» podría tener importantes implicaciones para la biología regenerativa y la medicina. Comprender cómo los fragmentos de pepino de mar logran mantener funciones biológicas durante tanto tiempo podría inspirar nuevas estrategias para el tratamiento de heridas y enfermedades degenerativas en humanos. Los investigadores esperan que futuros estudios revelen los mecanismos moleculares detrás de esta sorprendente capacidad de supervivencia, lo que podría revolucionar nuestra comprensión de la regeneración y la longevidad celular.
Supervivencia sin boca, estómago o sistema digestivo
Uno de los puntos más intrigantes del estudio involucró la fuente de energía de los tejidos. Los fragmentos no tenían boca, estómago o cualquier sistema digestivo, pero las pruebas mostraron que podían absorber aminoácidos disueltos directamente en el agua de mar. Esta capacidad fue más intensa en las primeras semanas después de la separación, justamente cuando la demanda energética para cicatrización era mayor. Los autores también indican que los tejidos pueden reutilizar reservas internas para sostener sus funciones biológicas. De esta forma, los fragmentos lograron mantener actividad incluso sin depender de un organismo completo.
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Ambiente natural refuerza misterio científico
Otro factor llamó la atención de los investigadores. Normalmente, los tejidos mantenidos fuera del cuerpo necesitan ambientes estériles, soluciones específicas y control riguroso en laboratorio. En el caso del Psolus fabricii, sin embargo, los fragmentos sobrevivieron en agua de mar natural, con bacterias, hongos, microorganismos y partículas orgánicas. Aun así, los tejidos continuaron vivos. Para los científicos, esta resistencia sugiere mecanismos inmunológicos y bioquímicos altamente eficientes, capaces de evitar infecciones y degradación.
Crecimiento continúa incluso después de años de separación
Con el paso del tiempo, los fragmentos también experimentaron cambios físicos relevantes. Inicialmente, disminuyeron de tamaño después del corte. Meses después, recuperaron las dimensiones originales. En algunos casos, se hicieron más grandes de lo que eran justo después de la separación. La estructura interna también cambió. Los tejidos musculares desaparecieron gradualmente, mientras que el tejido conectivo pasó a dominar el fragmento. Según los autores, esta alteración puede representar una adaptación para reducir el gasto energético con estructuras sin función fuera del cuerpo original. Incluso después de más de tres años, los investigadores no encontraron señales claras de envejecimiento o pérdida funcional.
Fenómeno no aparece en otras especies probadas
Para verificar si esta capacidad era común entre equinodermos, los científicos repitieron las pruebas con otras especies. Este grupo incluye estrellas de mar, erizos de mar y otros pepinos de mar. Algunos tejidos sobrevivieron por semanas o meses, pero todos terminaron degradándose. Ninguno presentó la longevidad observada en el Psolus fabricii. Por eso, los investigadores creen que el fenómeno puede ser exclusivo de esta especie o depender de mecanismos biológicos aún desconocidos.
Descubrimiento abre nuevas preguntas para la ciencia
Los científicos aún no saben qué ventaja evolutiva podría explicar esta resistencia y evitan afirmar que los tejidos sean inmortales. El estudio muestra, sin embargo, que permanecieron vivos y funcionales por más de tres años sin señales evidentes de deterioro. El resultado puede contribuir a investigaciones en medicina regenerativa, ingeniería de tejidos, envejecimiento celular y nuevos modelos biológicos. Los llamados “tejidos zombis” ofrecen una oportunidad rara para estudiar cómo estructuras complejas mantienen funciones vitales de forma autónoma por largos períodos.
¿Qué crees que es más sorprendente: la capacidad de cicatrización de los tejidos o el hecho de que continúen vivos por años fuera del cuerpo?

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