Tecnología desarrollada en la UFPB utiliza cenizas del bagazo de caña de azúcar en aplicaciones para energía solar, obtiene patente del INPI y abre espacio para nuevos negocios en energías renovables en Brasil.
El avance de la energía solar en Brasil pasa, cada vez más, por la innovación científica y el uso inteligente de recursos disponibles en el país. En este contexto, investigadores de la Universidad Federal de Paraíba (UFPB) desarrollaron una tecnología capaz de transformar las cenizas del bagazo de caña de azúcar en un material de alto valor agregado para aplicaciones en el sector de energías renovables.
La iniciativa representa un paso relevante para la integración entre sostenibilidad ambiental, investigación académica y desarrollo económico.
El estudio fue conducido en el Centro de Energías Alternativas y Renovables (Cear) de la UFPB y resultó en una patente concedida por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). Con esto, la tecnología pasa a tener potencial no solo científico, sino también comercial, creando oportunidades para nuevos negocios ligados a la cadena de energía solar.
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Investigación de la UFPB une innovación, sostenibilidad y transición energética
La coordinación del proyecto estuvo a cargo de la profesora Kelly Gomes, del Cear/UFPB, en colaboración con la doctora en Ingeniería Mecánica Ithyara Dheylle Machado. El grupo también contó con la participación de los estudiantes de Ingeniería de Energías Renovables Gabriela Oliveira Galvão, João Victor Furtado y Saraswati Visnu Andrade, además del profesor José Félix, que integra el mismo centro de investigación.
Desde el inicio, el objetivo fue buscar soluciones tecnológicas capaces de reutilizar residuos de la agroindustria de forma eficiente. El bagazo de caña de azúcar, ampliamente utilizado como fuente de energía en plantas, genera grandes volúmenes de cenizas tras la quema. Tradicionalmente, este material tiene un uso limitado, lo que amplía los desafíos ambientales y logísticos.
Volumen de residuos refuerza la importancia de la solución para la energía solar
Los datos del Inventario de Residuos Sólidos Industriales de Paraíba, elaborado por Sudema, indican que el bagazo de caña de azúcar es el mayor residuo sólido agroindustrial del estado. La generación estimada alcanza 1,3 millones de toneladas. Ante este escenario, el aprovechamiento de las cenizas surge como una alternativa estratégica para reducir impactos ambientales y ampliar la circularidad de los recursos.
Al transformar este residuo en materia prima para aplicaciones en energía solar, la tecnología desarrollada en la UFPB contribuye a un modelo más sostenible de producción energética. Además, fortalece la conexión entre el sector azucarero y el mercado de energías renovables.
Proceso técnico amplía la eficiencia de la absorción solar
El método creado por los investigadores implica el procesamiento de las cenizas a través de ajustes específicos en los parámetros de molienda. Este control resulta en la obtención de partículas con características adecuadas para aumentar la eficiencia de la absorción de la radiación solar. El material puede ser empleado en tecnologías solares selectivas, responsables de la conversión de la radiación en energía térmica.
Esta aplicación amplía el abanico de soluciones disponibles para sistemas solares térmicos, que desempeñan un papel relevante en la matriz energética limpia. Así, la innovación no solo reutiliza residuos, sino que también contribuye al rendimiento técnico de las tecnologías solares existentes.
Patente del INPI fortalece el mercado de energías renovables
La concesión de la patente por el INPI representa un hito importante para el proyecto. Con la protección intelectual, la tecnología pasa a tener condiciones de ser transferida al sector productivo, estimulando asociaciones con empresas e inversores interesados en soluciones sostenibles.
“El trabajo muestra el potencial de unir sostenibilidad y ciencia, al transformar un residuo de la agroindustria en insumo tecnológico para el sector de energías renovables”, explica la profesora Kelly Gomes.
Según la investigadora, además del impacto ambiental positivo, la innovación puede generar beneficios económicos y sociales. Al mismo tiempo, contribuye a consolidar a Brasil como referencia internacional en energía solar, transición energética y desarrollo de mercados sostenibles ligados a tecnologías verdes.


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