The Line es la megaconstrucción de Arabia Saudita en NEOM que apuesta por una ciudad sin coches para reducir la dependencia del petróleo.
Una ciudad lineal de 170 kilómetros de extensión, 500 metros de altura y capacidad para 9 millones de habitantes está siendo erguida en el desierto de Arabia Saudita como parte del proyecto NEOM.
Conocida como The Line, la iniciativa fue ideada por el gobierno saudita para redefinir el concepto de urbanismo, eliminar coches, reducir emisiones y, sobre todo, preparar al país para un futuro menos dependiente del petróleo, a través de una de las mayores obras de construcción ya anunciadas en el planeta.
El emprendimiento es liderado por el príncipe heredero Mohammed bin Salman, quien apuesta por la tecnología, la inteligencia artificial y la arquitectura extrema para transformar un área desértica en un nuevo polo económico global.
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La propuesta es ambiciosa: crear una ciudad totalmente controlada, donde vivienda, trabajo, ocio y servicios queden a pocos minutos de distancia, reorganizando la vida urbana en una única línea vertical.
The Line y el intento de Arabia Saudita de ir más allá del petróleo
La decisión de invertir cerca de US$ 1 billón en The Line está directamente relacionada con el temor a largo plazo por la caída de la relevancia del petróleo.
El gobierno saudita observó la diversificación económica de vecinos como Dubái y decidió ir más allá, creando un proyecto capaz de reposicionar al país en el centro de la economía global.
Inserta en la zona económica especial de NEOM, la ciudad tendrá reglas propias, legislación diferenciada e incentivos fiscales para atraer empresas, startups e inversionistas internacionales.
El plan es conectar, en pocas horas de vuelo, Asia, África y Europa, transformando la región en un eje estratégico del comercio mundial.
Construcción monumental redefine el concepto de ciudad en el desierto
La construcción de The Line rompe prácticamente todos los modelos urbanos tradicionales. En lugar de calles horizontales, la ciudad será organizada de forma vertical, concentrando todo en una estructura continua.
Según el proyecto, el espacio urbano se dividirá en tres niveles superpuestos, pensados para reducir desplazamientos y optimizar el uso del suelo.
Este enfoque busca resolver un problema clásico de las grandes ciudades: el tiempo perdido en tránsito.
En The Line, los ideadores prometen que cualquier servicio esencial estará a pocos minutos a pie o de desplazamiento vertical, sin la necesidad de automóviles.
Fachada espejada de The Line genera críticas ambientales
A pesar del discurso sostenible, el proyecto enfrenta fuertes cuestionamientos. Uno de los puntos más controvertidos es la fachada externa, revestida por espejos continuos, creada para reflejar el calor intenso del desierto de Arabia Saudita y mantener el clima interno controlado.
Expertos advierten que esta superficie reflectante puede causar serios impactos ambientales, como el aumento de la temperatura alrededor de la estructura y riesgos para la fauna local.
Hay preocupación especial por aves migratorias, que pueden chocar con el espejo gigante, transformando la megaciudad en una trampa invisible.
NEOM y los desafíos sociales de vivir en una ciudad lineal
Además de las cuestiones ambientales, The Line también plantea debates sociales. Vivir en una ciudad extremadamente lineal y confinada puede generar efectos psicológicos y desigualdades.
Experiencias pasadas de ciudades planificadas, como Brasilia, muestran que grandes distancias y modelos rígidos tienden a crear segregación y elevar el costo de vida.
Críticos argumentan que, incluso sin coches, la organización espacial puede empujar a poblaciones de menor renta hacia áreas menos valoradas de la estructura, reproduciendo problemas urbanos ya conocidos, ahora en un formato vertical.
The Line como símbolo máximo de la ambición humana
Si se concluye según lo planeado, The Line será comparable a las Pirámides de Egipto en escala, audacia e impacto histórico.
No obstante, el proyecto también despierta reflexiones sobre prioridades globales. Con el mismo presupuesto, especialistas señalan que sería posible combatir el hambre mundial durante décadas o financiar misiones de colonización espacial.
Aún así, la obra avanza como un símbolo de la ambición de Arabia Saudita de liderar el debate sobre el futuro de las ciudades.
La Line puede convertirse en un hito de la ingeniería moderna o solo en una ilusión futurista en el desierto.
El desenlace de esta gigantesca construcción ayudará a definir si el futuro urbano será más sostenible o simplemente más espectacular.

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