La tecnología de suelo-cemento gana espacio al combinar encastre modular, menor uso de insumos y potencial reducción de costos en la construcción civil, con un desempeño técnico que cumple con las normas brasileñas y amplía alternativas sostenibles en el sector.
El bloque de tierra comprimida, también llamado ladrillo de suelo-cemento o ladrillo ecológico, avanza como alternativa en la construcción civil al combinar alto contenido de suelo en la mezcla, montaje modular y menor generación de residuos en la obra.
La tecnología ha ganado espacio por prescindir de la quema en hornos, simplificar etapas de la obra y cumplir con los parámetros mínimos de resistencia exigidos en Brasil.
En la práctica, el material se produce con suelo, cemento Portland y agua en proporciones definidas según la característica del terreno y la dosificación del proyecto.
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Publicaciones técnicas indican que la mezcla suele trabajar con predominancia de suelo y contenido de cemento cercano al 10%, aunque el porcentaje exacto varía de acuerdo con ensayos y granulometría disponible.
Fabricación del bloque de tierra comprimida y proceso de curado
La fabricación abandona la lógica del ladrillo cerámico tradicional, endurecido en horno, y adopta compactación mecánica seguida de curado húmedo, reduciendo el consumo energético y eliminando el uso de leña.
Este modelo permite que el bloque sea moldeado con dimensiones regulares, factor decisivo para el encastre entre las piezas y para la racionalización de la albañilería.
Después de prensada, la pieza necesita permanecer en curado por el período indicado antes de ser aplicada en la obra.
La NBR 8491:2012 establece que el material debe presentar resistencia media mínima de 2,0 MPa, con control adicional de absorción de agua.
Este parámetro explica por qué resultados superiores a 3 MPa son considerados satisfactorios cuando el proceso productivo se ejecuta correctamente.
Estudios académicos muestran que la resistencia crece con el tiempo de curado, pudiendo superar este umbral en condiciones adecuadas.
Sistema de encastre reduce mortero y acelera la obra
La principal diferencia del sistema radica en el diseño modular de las piezas, con agujeros y encastres que facilitan la alineación de las filas y permiten el paso interno de instalaciones.
En parte de los sistemas constructivos, sobre todo a partir de la segunda fila, el asentamiento puede ocurrir por encastre directo, reduciendo significativamente el uso de mortero.
Esta característica contribuye a disminuir desperdicios, acelerar la ejecución y simplificar la obra.
A pesar de esto, la ejecución no prescinde de criterios técnicos rigurosos.
La obra exige modulación previa, control de nivel y plomo, además del uso de canaletas, barras de acero y relleno con concreto o grout en puntos definidos.
La presencia de los agujeros longitudinales aumenta la productividad al reducir cortes para instalaciones eléctricas y hidráulicas.
Cuando el proyecto no se compatibiliza con el sistema, parte de esta ganancia puede perderse.
Resistencia, acabado y aplicación en la construcción
Otra diferencia relevante está en el acabado final.
Como el bloque presenta caras más regulares, puede permanecer aparente en determinados proyectos, reduciendo etapas como enlucido y pintura.
Esta elección depende del estándar estético deseado y de la precisión de la ejecución.
En comparación con el bloque cerámico tradicional, el suelo-cemento elimina la etapa de quema y puede utilizar material del propio terreno.
Este factor contribuye a la reducción del impacto ambiental y menor necesidad de transporte de insumos.
Investigaciones también asocian el sistema a beneficios de confort térmico y menor desperdicio de materiales, aunque los resultados varían según el proyecto y el suelo utilizado.
La economía en la obra depende de múltiples factores
La reducción de costos atribuida al ladrillo de encastre resulta de la suma de diferentes factores a lo largo de la obra.
El sistema puede ahorrar material de asentamiento, disminuir pérdidas, reducir el tiempo de ejecución y simplificar instalaciones.
Además, el acabado aparente permite recortar gastos en revestimientos. Los porcentajes de ahorro no son uniformes entre los estudios.
Hay registros de reducciones en torno al 14,5%, otros cercanos al 21%, y análisis que indican un rango entre el 20% y el 40% en comparación con métodos convencionales.
Estos resultados dependen directamente de la calidad del proyecto, de la ejecución y de la estandarización del proceso productivo.
El avance del bloque de tierra comprimida en el sector ocurre junto a la necesidad de cumplir normas técnicas, realizar ensayos y garantizar mano de obra calificada. Sin estos factores, el desempeño esperado puede no ser alcanzado.

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