Toyota, Fiat y Volkswagen presionan al gobierno tras la maniobra de BYD: especialista analiza cómo los vehículos eléctricos ya pintados, con neumáticos y asientos, evitan la producción nacional
Debate sobre vehículos eléctricos expone conflictos entre montadoras nacionales y extranjeras, destacando estrategias de importación, impuestos y los desafíos del sector automotriz brasileño frente a la entrada de nuevas tecnologías y competidores globales.
En el episodio 239 del canal Market Makers, el empresario y ejecutivo Sergio Habib sacó a relucir el creciente impasse que involucra a grandes montadoras como Toyota, Fiat y Volkswagen frente a la entrada agresiva de BYD en el mercado brasileño de vehículos eléctricos.
Según analizó Habib, el debate central gira en torno a la reciente solicitud de BYD por una reducción en los impuestos de importación para coches eléctricos, lo que provocó reacciones inmediatas de competidores tradicionales y de la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea).
De acuerdo con el especialista, mientras las montadoras instaladas en Brasil siguen procesos productivos rígidos, incluyendo la compra de acero nacional, pintura, montaje y adquisición de autopartes locales — prácticas que resultan en costos elevados y generación de empleos —, las marcas extranjeras han adoptado estrategias para sortear estas exigencias.
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«Hoy, vemos coches eléctricos llegando al país prácticamente listos: ya pintados, con neumáticos, asientos instalados y hasta el aire acondicionado viniendo directamente de China», afirmó Habib en el video.
Según él, esta dinámica coloca la producción nacional en desventaja y amenaza puestos de trabajo.
El impacto del costo Brasil en el sector automotriz

Habib detalló aún que el llamado «costo Brasil» es uno de los principales obstáculos para la competitividad del sector automotriz nacional.
«Pagamos el acero más caro que en China. Mientras Brasil produce alrededor de 30 millones de toneladas de acero al año, China llega a impresionantes 1.250 millones de toneladas, lo que naturalmente abarata el producto allí», explicó.
El ejecutivo destacó que, incluso con el aumento de los salarios chinos, el ambiente tributario en Brasil sigue siendo mucho más oneroso.
«En China, el impuesto sobre el salario es del 10%. Aquí, llega al 60%. Eso impacta directamente en la estructura de costos de las fábricas», completó.
Estrategias fiscales, importación y producción nacional
En el contexto de la guerra fiscal, Sergio Habib fue categórico al apoyar la postura de la Anfavea en defensa de la aplicación de la tarifa de importación para vehículos eléctricos.
«No tiene sentido permitir que vehículos desmontados, pero prácticamente listos, entren en Brasil con tasas reducidas. Eso desestimula cualquier iniciativa de producción local y compromete la generación de empleos», resaltó durante la entrevista.
Según el empresario, el actual nivel del 35% de impuesto de importación para coches eléctricos, que debe estar en vigor en los próximos meses, es una respuesta adecuada al escenario de competencia desleal.
Aún de acuerdo con Habib, hay diferencias profundas entre el proceso productivo exigido en Brasil — conocido como Proceso Productivo Básico (PPB) — y las prácticas de algunas montadoras extranjeras.
«El PPB obliga a estampar, soldar, pintar y montar el vehículo en territorio nacional, con control de calidad en todas las etapas», explicó.
Según el ejecutivo, cuando las empresas importan prácticamente todo el coche, “incluyendo asientos, vidrios y neumáticos”, la economía local deja de beneficiarse.
Comparativo internacional y políticas de mercado
El empresario utilizó ejemplos internacionales para ilustrar las disparidades del mercado.
«El Toyota Corolla vendido en Japón cuesta el equivalente a R$ 120 mil sin impuestos, el mismo precio que se aplica aquí, pero allí el acero, las autopartes y la logística son mucho más baratos, y aún no hay tributos sobre el producto final», afirmó.
En Brasil, según Habib, la pesada carga tributaria eleva el valor del coche a cerca de R$ 190 mil, haciendo difícil la competencia interna y externa.
Al comparar la situación brasileña con otros grandes mercados, como Estados Unidos, Europa e India, Habib señaló que el éxito de las montadoras está directamente relacionado con la política tributaria y la economía de escala.
«En Estados Unidos, el Corolla cuesta casi el mismo valor de venta que aquí, pero el margen de beneficio de las montadoras es significativamente mayor», dijo.
Como destacó, Fiat es una de las pocas empresas que logra operar con rentabilidad en Brasil, justamente por apostar en gran volumen de producción de motores 1.0 turbo flex — un modelo adaptado a la realidad tributaria local.
Aún comentó que, en India, la legislación privilegia coches de menos de cuatro metros de largo, lo que reduce impuestos y favorece a la industria nacional.
«La Suzuki Maruti, por ejemplo, domina el mercado indio desde hace décadas, con coches adaptados a las reglas locales. Lo mismo ocurre con Fiat en Brasil», puntualizó Habib, reforzando que las políticas públicas y la tributación moldean el comportamiento de las montadoras y el acceso del consumidor.
El papel de la gestión y de la eficiencia operacional
Según el especialista, otro punto crucial para el desempeño de las empresas es la calidad del cuerpo ejecutivo asignado en cada país.
«Las montadoras globales, como Toyota y Volkswagen, tienden a reservar a sus mejores ejecutivos para mercados más grandes, como Japón, Estados Unidos y China. En Brasil, normalmente no está la cúpula de la gestión de estas empresas», observó.
Por el contrario, según Habib, Fiat mantiene en Brasil profesionales de alto nivel, lo que contribuye a su eficiencia operacional y liderazgo de mercado.
Ante este escenario, el episodio dirigido por Sergio Habib en el canal Market Makers destaca cómo la cuestión tributaria, el modelo de producción y las estrategias de importación dibujan el futuro del sector automotriz brasileño, especialmente en el segmento de vehículos eléctricos.
El especialista defiende que, para garantizar una competencia justa, preservar empleos y fortalecer la industria local, es fundamental mantener reglas claras y una política tributaria que incentive la producción nacional.
Considerando los rápidos cambios en el mercado y el avance de los vehículos eléctricos, ¿cuál debería ser la prioridad del gobierno brasileño: proteger la industria local con impuestos o facilitar la entrada de nuevas tecnologías y actores globales?


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