Gigantes ferroviarios retirados se convierten en toneladas de metales reciclables en centros industriales europeos, pero baterías, compuestos y sistemas electrónicos desafían el reciclaje y amplían los impactos ambientales del desecho ferroviario.
Cada año, cientos de trenes llegan al final de su vida útil en diferentes partes del mundo. Después de décadas transportando pasajeros y cargas, estas máquinas gigantes dejan los rieles y entran en una etapa poco conocida por el público: el desmantelamiento industrial. A diferencia de los automóviles, que suelen ganar atención solo cuando se convierten en chatarra, el destino final de locomotoras, metros y trenes de alta velocidad rara vez entra en el debate público.
Sin embargo, un estudio publicado en ResearchGate conducido por investigadores de la Universidad de Florencia en colaboración con Hitachi Rail Italy señala que los vehículos ferroviarios al final de su vida útil representan una importante fuente de materias primas reciclables, reuniendo grandes volúmenes de acero, aluminio, cobre, vidrio y otros materiales que pueden regresar a la cadena productiva tras el desmantelamiento.
¿Qué sucede cuando un tren de cientos de toneladas llega al final de su vida útil?
La vida operativa de un tren puede superar los 30 o incluso 40 años, dependiendo del tipo de vehículo y del programa de modernización adoptado por las operadoras. Cuando el mantenimiento deja de ser económicamente viable o cuando nuevas exigencias tecnológicas vuelven obsoleta la flota, comienza el proceso de retiro de servicio. En ese momento, los vehículos son enviados a centros especializados donde pasan por inspecciones, descontaminación y desmantelamiento controlado.
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El tratamiento de fin de vida útil de los trenes involucra tres etapas principales: pretratamiento, desmantelamiento y fragmentación industrial. Antes de cualquier corte estructural, fluidos, lubricantes, combustibles, baterías y materiales potencialmente peligrosos deben ser removidos.
La mayor parte de un tren puede regresar a la industria en lugar de convertirse en basura
El hecho que más llama la atención es la elevada tasa de recuperación de los materiales ferroviarios. Según investigación conducida por la Universidad de Florencia en colaboración con Hitachi Rail Italy, las tasas de reciclabilidad y recuperabilidad de los vehículos ferroviarios evaluados estuvieron por encima del 90%, resultado atribuido principalmente a la predominancia de metales en su composición.
De acuerdo con los investigadores, acero, aluminio y aleaciones metálicas representan la mayor parte de la masa de los trenes modernos. Como estos materiales poseen cadenas de reciclaje altamente desarrolladas, gran parte de la estructura puede regresar al mercado como materia prima para nuevas aplicaciones industriales.
Esto significa que un tren retirado rara vez termina en un vertedero. En muchos casos, toneladas de metal son reutilizadas en sectores como la construcción civil, la industria automotriz, la fabricación de equipos e incluso en la producción de nuevos vehículos ferroviarios.
Cables, asientos, motores y sistemas electrónicos son retirados antes del corte de la estructura
El desmantelamiento no comienza por el casco. Según estudio publicado en la revista Frontiers in Built Environment, el proceso normalmente involucra la retirada de cables eléctricos, mesas, asientos, paneles, equipos electrónicos, sistemas hidráulicos y componentes mecánicos antes de que la estructura principal sea fragmentada.

Motores eléctricos, transformadores, sistemas de climatización y módulos electrónicos pueden ser reutilizados, vendidos como piezas de repuesto o reciclados por separado. El cobre presente en los kilómetros de cables eléctricos también posee alto valor económico, convirtiéndose en uno de los materiales más buscados durante el desmantelamiento.
El desafío que está surgiendo con los trenes más modernos
Aunque el reciclaje ferroviario presenta índices elevados, la situación está volviéndose más compleja. Según investigadores que estudian economía circular en el sector ferroviario, los nuevos trenes incorporan cada vez más materiales compuestos, componentes electrónicos avanzados y sistemas de almacenamiento de energía que no existían en las generaciones anteriores.
Materiales como la fibra de carbono y los polímeros reforzados ayudan a reducir peso y consumo energético durante la operación, pero presentan desafíos significativos cuando llega el momento del reciclaje. Aún no existen procesos económicamente eficientes para recuperar algunos tipos de compuestos utilizados en vehículos ferroviarios modernos.
La revolución de las baterías está creando una nueva categoría de residuos ferroviarios
La expansión de los trenes híbridos y movidos a batería está añadiendo una nueva capa de complejidad al proceso. Diversos fabricantes están invirtiendo en vehículos capaces de operar en tramos sin electrificación, utilizando grandes conjuntos de baterías de iones de litio.
Estos sistemas exigen procedimientos específicos de desmontaje, transporte y reciclaje. Al igual que ocurre con vehículos eléctricos de carretera, las baterías ferroviarias contienen materiales estratégicos que necesitan ser recuperados de forma segura para evitar riesgos ambientales y desperdicio de recursos minerales.
Con el avance de los principios de la economía circular en el sector ferroviario, la gestión de residuos generados al final de la vida útil de los trenes se está convirtiendo en una prioridad cada vez mayor para fabricantes, operadores y empresas de mantenimiento.
Una industria invisible que mueve miles de toneladas de materiales todos los años
Para la mayoría de las personas, los trenes simplemente desaparecen tras ser retirados de circulación. En realidad, existe una cadena industrial altamente especializada dedicada a desmontar, separar, clasificar y reinsertar estos materiales en la economía.
El acero vuelve a las siderúrgicas, el aluminio sigue para fundiciones, el cobre es reutilizado por la industria eléctrica y muchos componentes encuentran nuevos usos antes incluso de pasar por el reciclaje. Gracias a la enorme concentración de metales reutilizables y a la larga vida útil de sus estructuras, los vehículos ferroviarios están entre los medios de transporte más alineados con los principios de la economía circular.
A medida que las primeras generaciones de trenes de alta velocidad, metros modernos y vehículos híbridos comienzan a retirarse, crece también una pregunta poco discutida fuera del sector: ¿está el mundo preparado para reciclar de forma eficiente las máquinas que ayudaron a construir la movilidad de las últimas décadas?

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