Llegada de rieles chinos a la Línea 2-Verde expone dependencia externa y reaviva el debate sobre por qué Brasil no fabrica su propio material ferroviario
La llegada de un gran lote de rieles procedentes de China para la Línea 2-Verde del Metro de São Paulo reavivó un antiguo debate: ¿por qué Brasil, dueño de inmensas reservas de mineral de hierro y con varias siderúrgicas, no produce este tipo de material?
Según el consultor técnico Rubem Louzada, la respuesta involucra factores industriales, económicos y estratégicos. Él cree que el escenario puede cambiar, pero requiere acciones coordinadas.
Producción compleja y de alta ingeniería
Louzada explica que fabricar rieles es un proceso mucho más complejo que producir otros ítems de acero. “Hacer riel no es como hacer varilla”, afirma.
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El producto requiere acero perlítico con 0,7% de carbono, tratamientos térmicos específicos, microestructura controlada y tolerancias mínimas. Además, las barras llegan a 120 metros y necesitan de acabado y alineación milimétrica.
Para alcanzar este estándar, se necesita tecnología avanzada, control metalúrgico y un mercado estable que justifique la inversión.
Inversión y demanda insuficiente
El primer desafío es financiero. Construir una fábrica moderna de rieles demanda más de US$ 500 millones (R$ 2,7 mil millones). Y para recuperar este valor, se necesita demanda constante y a gran escala.
“Nuestro consumo promedio anual gira en torno de 300 mil toneladas, variando según el apetito de las concesionarias y del gobierno. Esto es insuficiente para justificar una línea dedicada como las que existen en China, Austria, Japón o Polonia”, dijo.
Importar rieles sale más barato
Otro punto es el precio. Países con exceso de capacidad instalada ofrecen rieles a valores muy bajos, con fletes subsidiados y contratos a largo plazo. Esta combinación hace que la importación sea más ventajosa para empresas y gobiernos.
Esta situación, sin embargo, crea dependencia y desincentiva la producción nacional. “Muchos proyectos ferroviarios brasileños están literalmente con ‘ojos rasgados’ — esperando que los rieles chinos lleguen en barcos de carga”, comenta Louzada.
Necesidad de una política industrial integrada
Para el consultor, la solución pasa por un plan robusto que conecte logística e industria básica. Él sugiere cuotas de contenido local, incentivos fiscales, financiamiento a través del BNDES y garantías de demanda como caminos para revertir la situación.
“El mundo está mirando a las ferrovías como un vector de descarbonización y eficiencia. Brasil también. Pero todavía estamos sobre rieles extranjeros. Es hora de cambiar ese riel”, concluye.
Con información de Metrocptm.

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