Donald Trump, en su segundo mandato presidencial, retira a EE. UU. del Acuerdo de París y prioriza los combustibles fósiles. Descubre cómo estas decisiones impactan el medio ambiente, la economía y las relaciones internacionales.
Primero, el 1 de junio de 2017, Donald Trump anunció la intención de retirar a los Estados Unidos del Acuerdo de París. La decisión se concretó el 4 de noviembre de 2020. Sin embargo, tras la reentrada de EE. UU. en el acuerdo, el 19 de febrero de 2021, bajo Joe Biden, Trump implementó cambios drásticos en 2025.
De manera impactante, el 20 de enero de 2025, Donald Trump retiró a EE. UU. del Acuerdo de París por segunda vez. Esta decisión reavivó debates globales sobre el liderazgo estadounidense en la lucha contra el cambio climático, según lo informado por el New York Times y Washington Post.
El Acuerdo de París fue establecido el 12 de diciembre de 2015, durante la COP21, con 195 países signatarios. Su objetivo es limitar el calentamiento global a menos de 2°C y alcanzar 1,5°C. A pesar de esto, Trump afirmó que la retirada protegería empleos y fortalecería la economía estadounidense, una visión ampliamente cuestionada por expertos de la Organización Meteorológica Mundial.
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Aunque sectores industriales apoyaron la medida, analistas de la Agencia Internacional de Energía destacaron que esto representa un golpe significativo a los esfuerzos climáticos globales. Sin la participación de EE. UU., los objetivos climáticos se vuelven más difíciles de alcanzar.
Medidas de promoción a los combustibles fósiles
Además, Trump anunció, el 25 de enero de 2025, una serie de órdenes ejecutivas que favorecen los combustibles fósiles. Entre las principales medidas, destacan:
- Aumento de la exploración de petróleo y gas natural en tierras y aguas federales, algo defendido públicamente desde 2017.
- Suspensión de subsidios e incentivos para vehículos eléctricos, detallada en declaraciones oficiales el 26 de enero de 2025.
- Reducción de regulaciones ambientales que limitaban actividades de minería y exploración energética, iniciada en febrero de 2025.
Según informó Reuters, Trump justificó estas iniciativas como necesarias para garantizar la independencia energética de los Estados Unidos. Sin embargo, el Environmental Defense Fund advirtió que estas acciones pueden perjudicar los avances globales en la reducción de emisiones, además de comprometer la salud pública.
Los críticos argumentan que priorizar los combustibles fósiles puede perjudicar el posicionamiento de EE. UU. en el mercado global de tecnologías limpias. Según BloombergNEF, este sector ha crecido exponencialmente desde 2020.
Reacciones internacionales y domésticas
Sin embargo, la retirada de EE. UU. del Acuerdo de París generó reacciones inmediatas, tanto internas como externas. El 21 de enero de 2025, líderes como Emmanuel Macron y Justin Trudeau expresaron preocupación por los impactos de esta decisión en los esfuerzos climáticos internacionales.
Al mismo tiempo, la ONU destacó, el 22 de enero de 2025, que esta decisión podría desestabilizar la financiación climática global, especialmente para países en desarrollo. Durante la misma semana, estados estadounidenses, como California y Nueva York, reafirmaron compromisos climáticos, según The Guardian.
Mientras iniciativas locales ofrecen esperanza, el Instituto de Recursos Mundiales alertó, el 24 de enero, que la falta de liderazgo federal dificulta la coordinación de esfuerzos. Grupos como Greenpeace destacan que las acciones locales siguen siendo esenciales para mitigar los impactos climáticos.
Consecuencias económicas y ambientales
Además de las controversias políticas, las implicaciones económicas y ambientales de las decisiones de Trump también preocupan a los expertos. La revista Nature Climate Change analizó, el 30 de enero de 2025, cómo estas políticas pueden agravar desastres climáticos.
Por ejemplo, desastres naturales como el huracán Harvey, en agosto de 2017, y los incendios forestales en California, en 2021, ya han causado altos costos financieros y humanos. Además, las emisiones contaminantes aumentan enfermedades respiratorias y los gastos en salud pública, según informó la American Lung Association, en febrero de 2025.
Mientras tanto, el enfoque en combustibles fósiles puede crear empleos y generar ingresos a corto plazo. Sin embargo, analistas del Foro Económico Mundial advierten que EE. UU. podría perder competitividad en el mercado de tecnologías limpias. Este mercado ha estado expandiéndose globalmente desde 2018.
¿Qué esperar del futuro?
Ante estos cambios, los Estados Unidos ahora se unen a países fuera del Acuerdo de París, como Irán y Libia, según el Financial Times del 27 de enero de 2025. Esta postura aislada puede perjudicar tanto las relaciones comerciales como diplomáticas de EE. UU., especialmente en un mundo que busca soluciones sostenibles.
A pesar de esto, la comunidad internacional mantiene su compromiso con las metas climáticas, como enfatizó la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) el 28 de enero de 2025. A pesar de la ausencia de EE. UU., otros países siguen determinados a mantener los esfuerzos globales.
Según informó el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el 29 de enero, las asociaciones entre gobiernos, empresas y ciudadanos serán cruciales para mitigar los efectos climáticos y proteger el planeta.
Un retroceso con efectos profundos
En resumen, la retirada de EE. UU. del Acuerdo de París en 2025 y la priorización de combustibles fósiles representan un retroceso significativo en los esfuerzos globales de sostenibilidad. Aunque presentadas como medidas económicas estratégicas, las consecuencias ambientales y sociales de estas políticas son graves y preocupantes.
Sin embargo, iniciativas locales y globales continúan ofreciendo esperanza. Con acciones coordinadas y un compromiso renovado, será posible enfrentar los desafíos climáticos y garantizar un futuro sostenible para las próximas generaciones.

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