La Primera Sala del TST decidió que la frustración injustificada de la expectativa de contratación en la fase precontractual genera el deber de indemnizar, incluso sin prueba de daño efectivo.
La Primera Sala del Tribunal Superior del Trabajo reconoció que un albañil tiene derecho a reparación por daños morales porque su contratación fue frustrada tras etapas claras de admisión, como el envío de check list y la realización de un examen ocupacional. La corte enfatizó que el principio de buenas fe debe ser observado también antes de la firma del contrato.
Según el voto del relator, ministro Dezena da Silva, la empresa demostró nítida intención de contratar al solicitar documentos, indicar clínica para el examen y hasta pedir datos para apertura de cuenta-sueldo, lo que crea expectativa legítima de vínculo. Al desistir, violó el deber de lealtad.
El TST aún destacó que, en la fase precontractual, la frustración injustificada de la promesa de empleo debe ser indemnizada, y que este daño dispensa prueba de lesión concreta, consolidando un entendimiento protector del trabajador en esta etapa.
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Línea de tiempo del caso: check list de admisión, examen y desmarque de la empresa
De acuerdo con los autos, el albañil recibió el check list de admisión el 1º de agosto de 2023, realizó el examen ocupacional el 9 de agosto y, días después, fue consultado sobre numeración de uniforme y correo electrónico para el envío de recibos de pago, señales prácticas de avance hacia la admisión. El 24 de agosto, se le informó que no sería contratado.
El caso tramitó inicialmente en la 2ª Vara del Trabajo de Itabira. El juicio de primera instancia entendió que hubo acto ilícito por frustración en la fase final de admisión y fijó indemnización de R$ 5 mil.
El TRT de la 3ª Región llegó a reformar la sentencia y declarar la acción improcedente, bajo el argumento de que el período precontractual puede no resultar en admisión. El trabajador apeló y el TST restableció el entendimiento de que la buenas fe precontractual fue violada y que sí cabe la indemnización.
Buenas Fe como regla en la fase precontractual
La decisión interesa a empresas y candidatos porque aclara dónde termina la selección y dónde comienza la responsabilidad por actos de admisión. Cuando el empleador solicita documentación completa, envía al candidato para examen de admisión y pide datos funcionales, se crea una expectativa objetiva de contratación. Si la negativa llega sin motivo plausible, la conducta puede generar daño moral indemnizable.
Para RHs y gerentes, el mensaje es directo: solo avance a etapas formales de admisión cuando haya decisión real de contratar. Si surge un hecho nuevo que impida la contratación, registre la justificación, comunique con claridad y rapidez y evite mensajes que alimenten expectativas incompatibles.
Para quienes buscan empleo, la decisión orienta a guardar pruebas de negociaciones, como mensajes, audios y correos electrónicos, que demuestran el avance del proceso más allá de la fase meramente selectiva. Fue precisamente este conjunto probatorio el que pesó en el convencimiento del TST al reconocer la expectativa legítima y la violación de la buenas fe.
¿Y tú, qué piensas de esta decisión? ¿Las empresas deben responder con dinero siempre que retrocedan después de avanzar hacia exámenes y documentación, o hay situaciones en las que la desistimiento es legítima? Comenta tu opinión.

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