El descubrimiento de los Montículos de Hidrato de Freya, a 3.640 metros de profundidad en el Mar de Groenlandia, revela la exudación fría de gas más profunda jamás registrada, con intensa actividad biológica, emisión de metano e implicaciones directas para el ciclo global del carbono y la biodiversidad del Ártico profundo
Un vehículo operado remotamente descendió a casi cuatro kilómetros de profundidad en el Mar de Groenlandia e identificó, a 3.640 metros, los Montículos de Hidrato de Freya, la exudación fría de hidrato de gas más profunda jamás registrada, alterando la comprensión sobre ecosistemas, carbono y vida en el fondo del Ártico.
El descubrimiento ocurrió en la Dorsal de Molloy durante la expedición Ocean Census Arctic Deep, llevada a cabo en mayo de 2024, con el uso del vehículo Aurora.
El mapeo reveló un oasis biológico en una región que antes se consideraba casi estéril, con depósitos de hidrato de gas expuestos y comunidades vivas asociadas.
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El descubrimiento en la Dorsal de Molloy
Los Montículos de Hidrato de Freya fueron identificados a 3.640 metros por debajo de la superficie, en el Mar de Groenlandia, en un ambiente de alta presión y bajas temperaturas.
El lugar fue descrito en la Nature y anunciado por la UiT, Universidad Ártica de Noruega, tras el análisis detallado de los datos recolectados por el equipo internacional.
Las observaciones indican que depósitos de hidrato de gas pueden formarse y persistir a profundidades cercanas a 1.800 metros, contrastando con el patrón conocido de exudación fría, normalmente registrada a menos de 2.000 metros en las pendientes continentales. En Freya, la presencia de estos hidratos en profundidad extrema amplía los límites conocidos de estos sistemas.
Giuliana Panieri, científica jefa de la expedición, destacó que el descubrimiento redefine los paradigmas de los ecosistemas de aguas profundas del Ártico y del ciclo del carbono. Según ella, Freya es geológicamente inestable y está repleta de vida en una parte del océano que se trataba como casi desprovista de organismos.

Foto: UiT / Ocean Census / REV Ocean
La infiltración de hidrato de gas más profunda jamás registrada
Los hidratos de gas, conocidos como hielo de fuego, son sólidos cristalinos que encierran gases como el metano en estructuras de moléculas de agua. Permanecen estables solo bajo alta presión y baja temperatura, condiciones presentes en el fondo oceánico profundo.
Estimaciones científicas globales indican que estos hidratos almacenan entre 500 y 2.500 gigatoneladas de carbono, configurando uno de los mayores reservorios ocultos de un potente gas de efecto invernadero. En Freya, estos hidratos emergen directamente del fondo del mar, formando estructuras visibles.
Las cámaras del Aurora identificaron tres montes cónicos, con diámetros entre cuatro y seis metros y hasta cuatro metros de altura. Además de ellos, se observaron cráteres de colapso y crestas bajas distribuidas en un área aproximada de 100 por 100 metros, componiendo un campo geomorfológico complejo.
El sonar de a bordo rastreó plumas ricas en metano subiendo más de 3.300 metros por la columna de agua, alcanzando cerca de 300 metros de la superficie. Estas plumas figuran entre las mayores llamas de gas jamás documentadas en ambientes marinos profundos.

Composición química y origen de los gases
Los análisis químicos realizados indican que los hidratos contienen una mezcla gaseosa dominada por metano, responsable de aproximadamente dos tercios del total identificado. El resto incluye etano, propano y butano, apuntando a la presencia de hidrocarburos termogénicos.
Esta composición sugiere que los gases se originan de sedimentos de la era Miocena, localizados a mayor profundidad en la corteza terrestre.
La ascensión de estos compuestos hasta el fondo del mar evidencia la conexión entre procesos geológicos profundos y la dinámica química observada en Freya.
Los resultados refuerzan la idea de que el sistema es activo e inestable, con liberación continua de gases e interacción directa con el agua del océano profundo, influyendo tanto en la geología local como en los ecosistemas asociados.

Para: Martin Hartley / The Nippon Foundation–Nekton Ocean Census.
Vida en el límite extremo del océano
A pesar de la ausencia total de luz solar, se han registrado más de veinte tipos de fauna en los montículos y sus inmediaciones. La base de esta comunidad está en la quimiosíntesis, y no en la fotosíntesis, utilizando reacciones químicas como fuente de energía.
Entre los organismos observados destacan densos bosques de Sclerolinum, formados por gusanos tubícolas siboglinídeos que albergan bacterias capaces de usar metano y sulfuros como combustible. Estos gusanos estructuran el hábitat y sustentan otras formas de vida.
Caracoles, anfípodos, poliquetos y pequeños crustáceos circulan entre los tubos, alimentándose de microbios quimiosintéticos o de otros organismos.
Esta red alimentaria se mantiene en aguas con temperatura en torno a -0,63 grados Celsius, ligeramente por debajo del punto normal de congelación del agua de mar.
Para los investigadores que monitorean la biodiversidad de las profundidades marinas, el hallazgo refuerza que las cuencas del Ártico, a menudo etiquetadas como vacías en mapas globales, en realidad albergan comunidades complejas vinculadas a la geología subyacente, desafiando percepciones antiguas sobre la esterilidad de estos ambientes.
Conexiones ecológicas con otros sistemas profundos
Comparaciones entre Freya y el campo de fuentes hidrotermales de Jøtul, ubicado a unos 3.020 metros de profundidad en la Dorsal de Knipovich, revelaron similitudes relevantes. En el nivel de las familias de animales, la comunidad asociada a la fuente de metano se asemeja más a este sistema hidrotermal que a fuentes frías más someras del Ártico.
Esta proximidad sugiere vínculos ecológicos fuertes entre hábitats profundos distintos, pero geográficamente cercanos. Jonathan Copley, responsable del análisis biogeográfico, evalúa que Freya puede ser solo el primero de varios sistemas similares aún no identificados en la región.
Según él, los organismos que habitan estos ambientes pueden desempeñar un papel vital en la biodiversidad general del Ártico profundo, funcionando como nodos ecológicos en un escenario fragmentado y extremo.
Exploración mineral y decisiones políticas
Los Montículos de Freya están situados en una área del fondo del mar Ártico entre Jan Mayen y Svalbard que fue abierta por Noruega para la exploración mineral marina a inicios de 2024. En ese momento, se invitó a las empresas a indicar bloques para futuras licencias de minería destinadas a la obtención de metales utilizados en baterías, turbinas eólicas y otras tecnologías.
Tras la presión pública y litigios, el país acordó no emitir nuevas licencias de minería en aguas profundas en el Ártico. También decidió suspender el financiamiento público para el mapeo de minerales en el fondo del mar hasta al menos finales de 2029.
Expertos de las Naciones Unidas consideraron la medida consistente con el principio de precaución y con las obligaciones de protección del océano y del sistema climático. Para los científicos involucrados en Freya, esta pausa es fundamental para garantizar la integridad del lugar.
Copley describe estos ecosistemas como hábitats similares a islas, vulnerables a la actividad industrial intensa. Panieri define los montes de Freya como formaciones geológicas vivas, sensibles a la tectónica, al flujo de calor profundo y a los cambios en las aguas del Estrecho de Fram.
Relevancia global del hallazgo
Aunque ubicado a cuatro kilómetros de profundidad, el sistema de Freya integra el ciclo global del carbono a través del metano almacenado en los hidratos. Las redes alimentarias asociadas también forman parte de la red de protección de la biodiversidad oceánica.
El lugar ofrece un laboratorio natural ultraprofundo para observar cómo el metano se mueve a través de la columna de agua y cómo los ecosistemas de exudación fría responden al calentamiento gradual del Océano Ártico. Las decisiones futuras sobre minería en aguas profundas y políticas climáticas influirán directamente en el destino de este oasis recién documentado.
El estudio que detalla el descubrimiento fue publicado en el sitio de la UiT, la Universidad Ártica de Noruega, consolidando Freya como uno de los hallazgos más profundos y relevantes jamás registrados en el Ártico marino.

Por isso Trump quer invadir e colonizar
Achei que ia mostrar uma sereia, Aquaman, megalodonte …
Estou em Matrinchã em goias, Brazil o lugar mais quente do mundo. Espero que esse lugar esteja habital na década de 2030, em face das mudanças climáticas.