Hundido tras la Batalla de Midway y localizado a casi 5 kilómetros de profundidad, el portaaviones USS Yorktown acaba de revelar nuevos indicios en una exploración que sorprendió incluso a los investigadores por lo que aún conserva en su interior
Más de ocho décadas después de hundirse en las aguas del Pacífico, el portaaviones USS Yorktown volvió a ganar protagonismo gracias a una nueva exploración submarina realizada en abril de 2025. Lo que parecía ser solo una inspección histórica acabó revelando descubrimientos sorprendentes en una de las áreas menos estudiadas del barco: su hangar.
El dato más impactante no fue solo que el interior de la embarcación aún conservaba objetos de enorme valor histórico, sino también que muchos de ellos aparecieron en un estado de preservación extraordinario. En una única misión, los investigadores encontraron un automóvil de servicio, restos de aeronaves militares e incluso un mural pintado a mano, oculto por más de 80 años a casi 5.000 metros de profundidad.
Por qué el USS Yorktown sigue siendo tan importante
El USS Yorktown (CV-5) fue uno de los portaaviones más relevantes de la Marina de los Estados Unidos durante la primera fase de la Segunda Guerra Mundial. Entró en servicio en 1937 y participó en combates decisivos en el frente del Pacífico, incluyendo la Batalla del Mar de Coral y, poco después, la célebre Batalla de Midway.
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Su papel en Midway fue crucial. Aunque había sufrido daños graves días antes, el barco fue reparado de forma emergencial en Pearl Harbor en tiempo récord y enviado nuevamente al combate. Durante la batalla, sus aeronaves ayudaron a atacar la flota japonesa, pero el propio Yorktown acabó siendo alcanzado por bombas y torpedos, hundiéndose finalmente el 7 de junio de 1942 tras el ataque del submarino japonés I-168.

La misión de 2025: tecnología de exploración al límite
La nueva expedición fue ejecutada por la NOAA Ocean Exploration a bordo del barco NOAA Ship Okeanos Explorer, utilizando el vehículo operado remotamente Deep Discoverer. El objetivo era estudiar tanto el estado arqueológico del naufragio como la vida marina que hoy habita la estructura de la embarcación, localizada dentro del monumento marino nacional de Papahānaumokuākea.
Lo que hizo especial a esta misión fue su capacidad de observar por primera vez con tal precisión el hangar del barco sin alterar el lugar. Se trató de una exploración no invasiva, basada en video de alta resolución, iluminación profunda, fotogrametría 3D y maniobras muy controladas para documentar el interior sin tocar ni retirar objetos.

El descubrimiento más inesperado: un automóvil dentro del hangar
Entre todos los descubrimientos, el que más desconcertó a los especialistas fue la presencia de un automóvil en el hangar del portaaviones. Las imágenes sugieren que se trata de un Ford Super Deluxe “Woody” de 1941, una identificación preliminar basada en características como el parabrisas bipartido, la forma de las ventanas traseras, el cromado de los guardabarros y otros detalles de la parte frontal.
También fue posible leer una placa con la inscripción “SHIP SERVICE”, lo que indica que el vehículo estaba destinado a funciones internas de servicio del barco. La gran pregunta es obvia: ¿qué hacía un coche de este tipo a bordo en pleno escenario de guerra, y por qué no fue arrojado al mar durante los intentos desesperados de aligerar el peso del barco y salvarlo tras los ataques?

Un detalle pequeño que abre grandes cuestiones históricas
La presencia del automóvil no es una simple curiosidad visual. De hecho, abre nuevas líneas de investigación sobre la logística y la vida cotidiana a bordo de los portaaviones americanos en 1942. Un vehículo así podría haber sido utilizado por oficiales, para abastecimiento, transporte interno o tareas de apoyo en puerto antes de la partida para el combate.
Su permanencia dentro del hangar, incluso tras los daños sufridos y las operaciones de emergencia anteriores a Midway, sugiere que no se trataba de un elemento menor. Este tipo de descubrimiento humaniza el naufragio: recuerda que, además de aviones, bombas y acero blindado, el Yorktown también llevaba objetos comunes de una tripulación que vivía, trabajaba y se movía en condiciones extremas.
Aviones atrapados en el tiempo dentro del portaaviones
Otro de los grandes descubrimientos de la misión fue la confirmación de varias aeronaves en el interior del barco. La NOAA identificó al menos tres bombarderos en picado Douglas SBD Dauntless en el área del hangar y cerca del sistema de elevadores del portaaviones. Uno de ellos aún conservaba una bomba de 500 libras instalada en su soporte de lanzamiento.
Este dato, por sí solo, ya es extraordinario. No solo demuestra el nivel de preservación del lugar, sino que también ofrece una imagen casi congelada del ritmo de combate que el Yorktown vivía en sus horas finales. El hangar, más que una simple cobertura interna, se transforma así en una cápsula intacta de la guerra aeronaval del Pacífico.

El valor técnico de estas aeronaves
Los SBD Dauntless fueron una pieza clave en la victoria americana en Midway. Eran bombarderos de ataque en picado diseñados para atacar barcos enemigos con gran precisión, y su eficacia quedó demostrada en los ataques contra portaaviones japoneses como el Kaga y el Akagi. Encontrar estas aeronaves dentro del Yorktown permite estudiar cómo estaban distribuidas, almacenadas y armadas en plena operación.
La exploración también ayudó a confirmar que un ala documentada en 2023 pertenecía a un Grumman F4F Wildcat, el principal caza embarcado de la Marina americana en esa fase de la guerra. Además, aparecieron otras alas dobladas o almacenadas, probablemente piezas de repuesto, lo que proporciona información valiosa sobre mantenimiento, reparación y disponibilidad de material aéreo a bordo.
Un mural pintado a mano que sobrevivió al océano

Si el coche sorprendió y los aviones impresionaron, el descubrimiento más emocionante fue probablemente un mural pintado a mano dentro del barco. La obra, titulada “A Chart of the Cruises of the USS Yorktown”, apareció en el interior del eje del elevador número 2 y mostraba un mapa-mundi con las rutas recorridas por la embarcación.
El valor de este mural va mucho más allá del aspecto decorativo. Es una marca directa de la identidad del barco y de la cultura visual de su tripulación. En un ambiente de guerra total, este tipo de pintura también funcionaba como memoria colectiva, orgullo de unidad y recuerdo de la historia compartida por aquellos que vivían en el portaaviones.
Un campo de batalla y un ecosistema al mismo tiempo
La misión de la NOAA no tuvo solo interés arqueológico. A esa profundidad extrema, el casco del Yorktown también se convirtió en un ecosistema submarino complejo. Los investigadores documentaron anémonas, gusanos tubícolas y medusas, incluyendo una llamativa medusa roja que puede corresponder a una especie aún no descrita formalmente.
Este contraste es fascinante: un símbolo de destrucción bélica transformado con el tiempo en refugio para la vida abisal. Desde el punto de vista científico, el naufragio es a la vez un patrimonio histórico militar y un laboratorio biológico natural. Por eso, su estudio exige un equilibrio entre arqueología, conservación e investigación oceánica de vanguardia.
Por qué este descubrimiento cambia la forma de ver al USS Yorktown

Hasta ahora, el Yorktown era recordado sobre todo por su papel estratégico en Midway. Sin embargo, la exploración de abril de 2025 lo mostró bajo una luz diferente: no solo como un gran protagonista militar, sino como un espacio donde aún sobreviven rastros directos de la vida, la urgencia y el caos de aquellos días de junio de 1942.
El coche en el hangar, los aviones aún armados, las piezas almacenadas y el mural pintado a mano transforman el naufragio en algo mucho más cercano y tangible. Ya no es solo un barco perdido en el fondo del océano, sino un archivo material intacto de la guerra moderna, preservado en silencio durante más de 80 años y ahora redescubierto con tecnología del siglo XXI.
Un naufragio que aún no ha terminado de contar su historia
La NOAA ya trabaja con modelos tridimensionales y material de fotogrametría obtenidos durante más de ocho horas de grabación. Esto permitirá estudiar con mayor detalle la disposición del hangar, la posición de los objetos y el ritmo de deterioración estructural del naufragio. Todo indica que los descubrimientos de 2025 son solo el comienzo de una nueva etapa de investigación.
Después de más de ocho décadas bajo el Pacífico, el USS Yorktown sigue desafiando a historiadores, arqueólogos y especialistas navales. Y quizás esta sea la revelación más poderosa de todas: incluso en las profundidades más oscuras del océano, algunos barcos aún conservan la capacidad de reescribir la historia.

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