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Visto desde el espacio, un trío de mesas negras formadas hace cientos de millones de años y remanentes de la era Paleozoica creó raras dunas en el corazón del Sahara y una extraña zona sin arena que intriga hasta hoy a los científicos, transformando el desierto en un escenario casi marciano.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 11/04/2026 a las 22:48
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Tres mesas oscuras en el Sahara ayudan a revelar, en imágenes vistas desde el espacio, cómo formaciones rocosas antiguas aún interfieren en el diseño de las dunas y en el movimiento de la arena en uno de los paisajes más áridos del planeta.

Una foto tomada por un astronauta a bordo de la Estación Espacial Internacional, el 3 de mayo de 2023, muestra tres mesas oscuras alineadas en el sur de Mauritania, en el Sahara, rodeadas de dunas que se concentran de un lado y casi desaparecen del otro.

El registro, realizado cerca de Guérou, reúne restos de una antigua formación de arenisca de la era Paleozoica y ayuda a visualizar cómo el relieve puede interferir en la circulación de los vientos y en la distribución de arena en un área desértica.

Las estructuras se encuentran a aproximadamente 13 kilómetros al noroeste de Guérou y se destacan por su cima achatada y sus laderas empinadas.

Según la NASA, estas mesas se elevan entre 300 y 400 metros sobre la llanura circundante.

La mayor de ellas alcanza aproximadamente 9,5 kilómetros en su punto más ancho, dimensión que explica la visibilidad del conjunto en imágenes tomadas desde el espacio.

Mesas oscuras en el Sahara y la formación geológica en Mauritania

La coloración oscura observada en la superficie rocosa está asociada al llamado verniz de roca, una película típica de ambientes áridos, enriquecida por manganeso y otros minerales.

La Earth Observatory, de la NASA, describe este revestimiento como común en rocas expuestas durante largos períodos en desiertos.

Estudios de referencia sobre el tema también indican que este verniz presenta capas muy finas y composición relacionada con arcillas y óxidos, sobre todo de manganeso y hierro.

Además del aspecto oscurecido, el origen geológico del conjunto ayuda a explicar el paisaje actual.

De acuerdo con la NASA, las tres mesas son restos de una antigua formación de arenisca de la era Paleozoica, intervalo geológico que se extendió de 541 millones a 251,9 millones de años atrás.

Imagen: Reproducción/Nasa
Imagen: Reproducción/Nasa

A lo largo de millones de años, la erosión causada por el agua y el viento fragmentó este bloque rocoso más amplio, dejando porciones aisladas en la superficie desértica.

Estas formaciones se ajustan a la definición geológica de mesa, relieve aislado de cima relativamente plana y lados empinados, moldeado por procesos erosivos.

El fenómeno no es exclusivo de Mauritania y aparece en otras regiones áridas del planeta.

En este caso, sin embargo, la disposición de las dunas alrededor de las rocas es el punto que más llama la atención de los investigadores del paisaje porque permite observar, a gran escala, la relación entre relieve, viento y sedimento.

Cómo el relieve altera el camino de la arena en el desierto

En la imagen, la diferencia más evidente aparece en la distribución de los sedimentos.

Al este y noreste de las mesas, la superficie exhibe depósitos arenosos en tonos amarillentos a rojizos.

En el lado opuesto, por su parte, el terreno rocoso permanece con poca arena visible.

Este contraste está ligado a la forma en que el relieve modifica el comportamiento de los vientos de superficie.

Según la NASA, los vientos dominantes en esta parte del Sahara soplan del noreste.

Cuando la corriente de aire cargada de arena encuentra las laderas y elevaciones asociadas a las mesas, parte de este material pierde velocidad y se deposita.

El proceso favorece la formación de dunas junto a las laderas y en áreas cercanas al conjunto rocoso.

El registro permite identificar al menos dos tipos de dunas.

Las más grandes, acumuladas junto a las laderas, se clasifican como dunas de escalada.

Las tres mesas en la foto del astronauta están al lado de una cuarta mesa (la de la izquierda) que no está incluida en la imagen aérea. Esta foto muestra las cuatro mesas vistas desde el oeste, además de la zona libre de dunas que ellas crearon. Crédito: Google Maps/Street View
Las tres mesas en la foto del astronauta están al lado de una cuarta mesa (la de la izquierda) que no está incluida en la imagen aérea. Esta foto muestra las cuatro mesas vistas desde el oeste, además de la zona libre de dunas que ellas crearon. Crédito: Google Maps/Street View

Las más pequeñas, más alejadas, tienen forma de media luna y pertenecen al tipo conocido como barcana, común en desiertos con oferta limitada de arena y viento predominante en una dirección.

En la práctica, la imagen muestra dos respuestas distintas del paisaje al mismo flujo de aire.

Cerca de las paredes rocosas, la arena se acumula en las áreas donde el viento pierde fuerza.

Más adelante, se reorganiza en formas más pequeñas y repetidas, alineadas según la dirección dominante de la circulación atmosférica.

Según la Earth Observatory, la influencia de estas mesas sobre el transporte de sedimentos puede extenderse hasta 15 kilómetros.

Esto significa que el efecto del relieve no se restringe al entorno inmediato de las rocas y puede moldear la superficie en una franja más amplia de la llanura desértica.

Por qué un lado de las mesas casi no acumula arena

Si en un lado de las mesas la arena se acumula, en el otro ocurre el proceso inverso.

La ausencia de dunas en la porción opuesta está ligada a un mecanismo conocido como wind scour, expresión utilizada para describir la remoción de sedimentos por el viento.

En este caso, la forma de las elevaciones favorece la formación de remolinos y vórtices después de que el aire supera el obstáculo rocoso.

Estos movimientos pueden acelerar el escurrimiento del viento en lugar de desacelerarlo.

Cuando esto ocurre, los granos dejan de depositarse y comienzan a ser removidos de la superficie.

Es por esta razón que la llanura rocosa al oeste de las mesas aparece con menos arena que el área situada en la cara directamente influenciada por los vientos dominantes.

El contraste observado en la foto, por lo tanto, no indica solo la presencia de dunas en un lado y su ausencia en el otro.

También revela dos comportamientos distintos del mismo sistema físico.

De un lado, el relieve crea condiciones para la retención de sedimentos; del otro, favorece la retirada de este material.

Esta foto de astronautas muestra que las tres mesas y sus dunas forman parte de un sistema mucho mayor, remanente de una antigua formación paleozoica. Crédito: Programa NASA/ISS.
Esta foto de astronautas muestra que las tres mesas y sus dunas forman parte de un sistema mucho mayor, remanente de una antigua formación paleozoica. Crédito: Programa NASA/ISS.

Lo que la imagen orbital revela sobre la dinámica del Sahara

Otra foto de astronauta, tomada en 2014, ya había mostrado un área más amplia de este sector del Sahara, con una extensión mayor de las barcanas y presencia de otras elevaciones similares en los alrededores.

El registro de 2023, sin embargo, destaca con más claridad la relación entre las superficies oscuras de las mesas y los depósitos de arena alrededor, ofreciendo un ejemplo visual más preciso de este proceso geomorfológico.

La comparación entre estas imágenes ayuda a situar el trío dentro de un marco geológico más amplio.

La NASA relaciona las mesas con una antigua formación sedimentaria desmembrada por la erosión, proceso que también ayuda a explicar otras características marcantes de Mauritania.

Entre ellas está la Estructura de Richat, conocida como “Ojo del Sahara”, descrita por la agencia espacial como un conjunto de anillos rocosos de aproximadamente 45 kilómetros de diámetro, también visible desde el espacio.

Mesas existen en varias partes del planeta.

El National Park Service, de los Estados Unidos, destaca la presencia de este tipo de relieve en estados como Colorado, Nuevo México, Utah y Arizona.

En todos estos casos, se trata de formas asociadas a la erosión diferencial, cuando materiales más resistentes permanecen en destaque mientras áreas vecinas sufren mayor desgaste a lo largo del tiempo.

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En el desierto mauritano, la imagen llama la atención porque reúne, en el mismo encuadre, diferentes capas de la historia geológica y de la dinámica actual de la superficie.

Las rocas oscuras registran procesos lentos, desarrollados en escalas de millones de años.

Ya las dunas revelan cambios continuos, guiados por el transporte de arena y por la acción persistente del viento.

Este tipo de registro suele interesar a la ciencia porque permite observar fenómenos de gran escala con una claridad inusual.

Vistas desde el espacio, las tres mesas cercanas a Guérou funcionan como un ejemplo de cómo formas antiguas del relieve continúan influyendo en la organización del paisaje actual en el Sahara.

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Ana Alice

Redatora e analista de conteúdo. Escreve para o site Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 e é especialista em criar textos sobre temas diversos como economia, empregos e forças armadas.

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