Chile Sorprende e Iguala Potencias Como Francia e Reino Unido en Submarinos Balísticos, Consolidando Su Fuerza Naval con Inversiones en Tecnología e Industria de Defensa.
Chile sorprendió a analistas militares y económicos al alcanzar un nivel inédito en el escenario global. Según el ranking 2025 de Military Watch, el país igualó a Francia y Reino Unido en el número de submarinos balísticos operativos.
También superó economías más grandes, como Alemania y Corea del Norte, consolidando su posición entre las principales flotas del mundo.
El avance chileno no se resume a números. Es fruto de una política consistente de inversión estratégica en defensa, tecnología e industria naval. Con cuatro submarinos de última generación, la Armada de Chile se destaca por su capacidad operativa y modernización continua.
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El barco alemán Bottsand abre su casco en dos mitades en medio del océano para absorber el petróleo derramado en la superficie, separa el aceite del agua dentro de un tanque de 790 metros cúbicos y se cierra nuevamente. Es el único barco del mundo diseñado de fábrica para partirse por la mitad como parte de la operación normal, y la tripulación de seis personas que opera todo es civil.
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Con casi 70 metros de ancho en la popa y forma de “rebanada gigante de queso”, el Ramform Titan remolca hasta 24 cables sísmicos para barrer el fondo del océano en 3D y revelar reservas de petróleo ocultas bajo kilómetros de sedimentos.
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Como una hélice de 131 toneladas y 11 metros sostiene el 90% del comercio global y transforma los mayores barcos portacontenedores del planeta.
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Con 225 metros de longitud y capacidad para 76 mil toneladas, este barco “se hunde” hasta 28 metros de profundidad para recibir destructores de guerra, plataformas de petróleo y radares gigantes flotando por encima y luego emerge con todo intacto en la parte superior como una bandeja colosal cruzando océanos.
La flota actual está formada por dos submarinos de la clase Thomson (Tipo 209/1400), fabricados en Alemania, y dos de la clase Scorpène, desarrollados en colaboración entre la española Navantia y el Naval Group, de Francia.
Estas adquisiciones integran un plan de largo plazo que involucra altos inversiones en tecnología, infraestructura marítima e innovación industrial, con enfoque en los astilleros de Talcahuano, principal base naval del país.
Además de reforzar la seguridad nacional, el programa naval impulsó sectores estratégicos de la economía. La industria naval, la ingeniería mecánica y los servicios de alta tecnología ganaron fuerza, generando empleos especializados y estimulando asociaciones internacionales.
En el escenario latinoamericano, Chile ahora supera a Brasil, cuya flota de submarinos es considerada menos desarrollada en esta categoría.
En el panorama mundial, solo Estados Unidos, con 14 unidades, Rusia, con 11, y China, con 6, superan a los chilenos en cantidad de submarinos balísticos.
La estabilidad macroeconómica de Chile ha sido crucial para viabilizar estas inversiones de defensa. La estrategia amplía la soberanía del país sobre rutas marítimas importantes, fortalece el comercio exterior y proyecta la imagen de una nación segura y tecnológicamente avanzada.
Con la defensa cada vez más conectada a la innovación, Chile transformó su sector militar en un activo económico estratégico, elevando su presencia tanto en la región como en el escenario global.
Con información de Revista Economía.

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