En llamada telefónica, Xi Jinping dijo que China apoyará a Brasil y al Sur Global en la coyuntura internacional turbulenta y pidió una defensa conjunta del papel de la ONU. La conversación ocurrió después de que Lula criticara la ofensiva de EE. UU. en Venezuela en un artículo en The New York Times y defendiera que el futuro del país sea decidido por su propio pueblo.
Brasil pasó al centro de una disputa diplomática mayor, involucrando la presión de Estados Unidos sobre Venezuela, reacciones en América Latina y el intento de China de ampliar su influencia en la región. En una llamada este viernes, 23, el presidente chino Xi Jinping aseguró a Lula que Pekín apoyaría a Brasil y al Sur Global y reforzó la necesidad de mantener el papel de las Naciones Unidas.
El contacto ocurrió pocos días después de que Lula publicara, el 18 de enero, un artículo de opinión en The New York Times criticando el ataque de Estados Unidos a Venezuela y advirtiendo que el futuro del país debe permanecer en manos de su pueblo. El episodio ganó aún más peso porque llegó después de la detención de Nicolás Maduro por el gobierno de Trump para que fuese procesado en EE. UU. por acusaciones de tráfico de drogas, sumergiendo a Caracas en incertidumbre política.
La llamada entre Xi y Lula y el mensaje sobre Brasil
Xi Jinping afirmó que China está dispuesta a apoyar a Brasil y al Sur Global ante lo que describió como una coyuntura internacional turbulenta. También pidió que China y Brasil actúen juntos para salvaguardar intereses comunes y mantener el papel de las Naciones Unidas.
-
Drones y misiles iraníes destruyeron un avión espía estadounidense de 270 millones de dólares en Arabia Saudita, partiéndolo en dos y hiriendo a 12 militares en un ataque que expone la vulnerabilidad de las bases de EE. UU. en el Golfo Pérsico.
-
Trump anuncia bombardeo de objetivos militares de EE. UU. en la isla iraní, responsable de alrededor del 90% de las exportaciones de petróleo de Irán, y advierte que podría atacar aún más si hay amenazas a la navegación en el estratégico Estrecho de Ormuz.
-
Con menos de 40 km de ancho, el Estrecho de Ormuz concentra el 20% del petróleo mundial y se convierte en epicentro de una crisis global tras la operación militar contra Irán que paralizó petroleros y disparó los precios de la energía.
-
Israel, armas nucleares y el plan llamado “Opción Sansón”: qué ocurriría si el país decidiera usar hasta 90 ojivas en una guerra en Oriente Medio
El mensaje tiene dos objetivos claros. Por un lado, reafirma la intención de Pekín de presentarse como socio de Brasil en foros multilaterales.
Por otro lado, posiciona a China como defensora de un orden internacional en el que la ONU mantenga centralidad, especialmente cuando crecen tensiones y acciones unilaterales de grandes potencias.
La crítica de Lula a EE. UU. y el eje Venezuela
La conversación entre Xi y Lula fue descrita como consecuencia directa de la crítica pública hecha por Lula al ataque de Estados Unidos a Venezuela. En el artículo del 18 de enero, Lula sostenía que el futuro de Venezuela, y de cualquier otro país, debe continuar en manos de su propio pueblo.
Lula también afirmó que, en más de 200 años de historia independiente, sería la primera vez que América del Sur sufre un ataque militar directo de Estados Unidos, aunque reconoce que fuerzas estadounidenses ya han intervenido en la región anteriormente.
El posicionamiento busca reforzar un argumento central: el hemisferio no puede ser tratado como una zona de coerción permanente por una potencia externa, y Brasil pretende marcar esta línea.
El impacto en América Latina y el miedo a nuevas intervenciones
La operación de Estados Unidos alimentó preocupaciones entre países latinoamericanos sobre el riesgo de intervenciones similares por la fuerza en sus territorios. Este efecto regional es relevante porque amplía el alcance político del episodio, yendo más allá de Venezuela y afectando la percepción de seguridad de los gobiernos de América Latina.
Estas preocupaciones también provocaron críticas dentro de las Naciones Unidas. Este punto refuerza la lectura de que el debate no es solo sobre Venezuela, sino sobre reglas, soberanía y límites de acción militar internacional, temas en los que Brasil frecuentemente busca posicionarse como defensor de soluciones multilaterales.
ONU en el centro y la alerta sobre igualdad entre Estados
La tensión con la ONU aparece de forma explícita en la reacción del secretario general António Guterres. Él afirmó que Estados Unidos actuó con impunidad y que principios fundadores de las Naciones Unidas, incluyendo la igualdad entre los Estados miembros, estarían ahora amenazados.
Este tipo de declaración amplía el peso diplomático del caso y da munición política a los países que insisten en reglas multilaterales.
Para Brasil, que históricamente valora foros como la ONU para equilibrar relaciones entre potencias y países medianos, este discurso encaja con la defensa de que crisis internacionales necesitan ser tratadas con legitimidad y no por imposición.
China intentando consolidar influencia en la región y el papel de Brasil
El episodio también presiona la influencia china en América Latina y el Caribe, justamente porque acciones militares y cambios abruptos en Venezuela tienden a remodelar alianzas, rutas comerciales y proyectos de infraestructura.
En este escenario, Xi Jinping afirmó que China está dispuesta a seguir siendo una buena amiga y socia de los países de América Latina y el Caribe, destacando una estrategia de presencia prolongada en la región. La declaración, dirigida a Lula, coloca a Brasil como punto de apoyo para este discurso más amplio sobre la aproximación sino-latinoamericana.
Líneas de crédito, inversiones y la disputa por infraestructura
El contexto citado incluye la promesa china de nuevas líneas de crédito y más inversiones en infraestructura en América Latina y el Caribe.
Este detalle es importante porque señala que la respuesta de Pekín no se limita a la diplomacia, sino que involucra instrumentos económicos capaces de moldear alianzas a largo plazo.
Al citar crédito e infraestructura, Xi apunta a una agenda de influencia que conversa directamente con necesidades estructurales de la región.
Para Brasil, esta línea tiene un impacto potencial en áreas estratégicas y en proyectos que, en el tablero geopolítico, pueden ser vistos como aproximación o como contrapeso a presiones provenientes de Washington.
La asociación estratégica para 2024 y la agenda de Brasil
Xi mencionó una asociación estratégica para 2024 que busca alinear la Iniciativa Cinturón y Ruta de China con los planes de Brasil en agricultura, infraestructura y transición energética.
La formulación presentada describe esta agenda como un ejemplo de solidaridad y cooperación entre países del Sur Global.
Al poner agricultura, infraestructura y transición energética en el mismo paquete, China señala que ve a Brasil como un socio multifuncional, tanto por la fuerza del agronegocio como por el potencial de proyectos físicos y energéticos.
Es un intento de construir una narrativa de intereses convergentes, en lugar de un vínculo limitado al comercio.
La idea de futuro compartido entre China y América Latina
Xi agregó que China busca ayudar a construir una comunidad China-América Latina con un futuro compartido. Este lenguaje busca dar un tono de proyecto histórico y de bloque, acercando diplomacia y visión estratégica.
En este enfoque, Brasil surge como interlocutor central porque tiene peso regional y capacidad de influir en debates sobre multilateralismo. La llamada, por lo tanto, no es solo un gesto bilateral, sino un mensaje sobre cómo Pekín pretende posicionarse ante la crisis venezolana y la inquietud regional.
La crisis extrapola Venezuela y llega a otros puntos de tensión
El ambiente de tensión internacional es descrito como más amplio. También se mencionó que una amenaza de Trump de usar la fuerza para anexar Groenlandia abrió riesgos con aliados de seguridad al otro lado del Atlántico, sugiriendo un escenario en el que acciones y amenazas de fuerza crean choques diplomáticos en diferentes frentes.
Este detalle refuerza la idea de “tiempos turbulentos” utilizada por Xi y ayuda a explicar por qué la defensa del papel de la ONU se colocó en el centro. Para Brasil, la lectura es que el mundo atraviesa una fase de mayor hostilidad y que insistir en reglas multilaterales puede ser un diferencial de posicionamiento.
Qué queda para Brasil en la práctica
Brasil aparece como punto de encuentro de tres presiones al mismo tiempo: la crisis en Venezuela y el temor a intervención en América Latina, la disputa de influencia entre Estados Unidos y China en la región, y el intento de reafirmar la ONU como mecanismo de contención de acciones unilaterales.
Al recibir el apoyo verbal de Xi y mantener un discurso crítico en relación a la acción americana, Lula señala que Brasil pretende posicionarse como defensor de la soberanía regional y del multilateralismo, mientras mantiene abiertas las puertas para la cooperación económica y estratégica con China.
¿Crees que Brasil gana fuerza al acercarse aún más a China en este momento de tensión con Estados Unidos, o eso aumenta el riesgo de presión sobre el país?

A aproximação com governos ditadores NÃO interessa aos brasileiros. Lula vai passar e sua saída deve ser um alívio ao SUL GLOBAL. Infelizmente não tem a visão democrática sincera e permite conluios (parcerias) com pessoas de má índole que fraudam negociações e desviam recursos. O Brasil empobreceu, embrurreceu, foi enganado, atrasou-se por confiar num governante despreparado e nada popular, haja vista que nem na rua pode sair. Infelizmente não é possível prosseguir com ele na liderança. Chega de impostos pra bancar alguns poderosos. O povo é preguiçoso pra buscar a verdade, mas quando ela chega ninguém consegue sobrepor e sucumbe ao tentar se manter onde nem deveria ter chegado.