Exploración de Petróleo en la Foz del Amazonas Enfrenta Críticas de Líderes Indígenas, Acción del MPF y Cuestionamientos Ambientales Tras Derrame y Multa a Petrobras.
La discusión sobre la exploración de petróleo en la Foz del Amazonas volvió al centro del debate político y ambiental en Brasil. El tema, que ya era sensible, ganó nuevos capítulos tras un derrame en aguas profundas, la aplicación de una multa millonaria y críticas de líderes indígenas.
Mientras el gobierno federal sostiene que hay viabilidad técnica y económica para el proyecto, el Ministerio Público Federal (MPF) cuestiona el proceso de licenciamiento. Además, organizaciones socioambientales apuntan riesgos climáticos e impactos sociales poco dimensionados.
En medio de esta disputa, voces indígenas afirman que decisiones están siendo tomadas sin consulta previa a las comunidades afectadas.
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Derrame, Multa y Reanudación de la Perforación
El detonante más reciente ocurrió el 4 de enero. Cerca de 18 mil litros de Fluido de Perforación de Base No Acosa — una mezcla oleosa — se filtraron durante la operación del barco-sonda NS-42, en el pozo Morpho, a aproximadamente 2.700 metros de profundidad, en la costa de Amapá.
El incidente involucró dos tuberías flexibles que conectan la plataforma al lecho marino. Tras lo ocurrido, el Ibama aplicó una multa de R$ 2,5 millones a Petrobras.
Un informe de la Agencia Nacional de Petróleo, Gas y Biocombustibles (ANP) señaló fallas en el sellado de las juntas e influencia de las fuertes corrientes marinas de la región.
Aun así, la agencia autorizó la reanudación de la perforación con condiciones, antes de la conclusión de dos auditorías independientes sobre la seguridad de la operación.
En octubre, el Ibama ya había concedido licencia para perforación exploratoria. La decisión provocó una reacción inmediata del MPF, que presentó una acción civil pública pidiendo la suspensión de la autorización.
MPF Señala Fallas y Ausencia de Consulta
Según los fiscales, hubo subdimensionamiento del área de influencia del proyecto. También se señalaron fallas en el análisis de los impactos en la pesca artesanal y riesgos climáticos asociados a la actividad petrolera.
Otro punto central involucra la Convención 169 de la OIT. El MPF argumenta que no hubo consulta previa, libre e informada a las comunidades indígenas y tradicionales de la región.
El presidente del Ibama, Rodrigo Agostinho, afirmó recientemente que el organismo ambiental no tiene el papel de “decirle a nadie que deje el carro en el garaje”, destacando que el licenciamiento no sustituye decisiones estructurales sobre la matriz energética.
Djagwa Tukumbó Critica Avance Sin Diálogo
Es en este escenario que surge la crítica del escritor y activista guaraní Djagwa Tukumbó. Para él, el debate parte de una lógica que prioriza el retorno financiero y trata los impactos sociales como secundarios.

“Claro que habrá viabilidad económica. Pero lo que debemos considerar es: ¿será que todo es por el dinero? ¿Todo es dinero, todo es evolución?”, cuestiona.
Según Tukumbó, los impactos no se limitan al punto de extracción del petróleo. Afirma que la propia llegada del maquinario puede provocar devastación.
“Para que este maquinario llegue hasta el lugar de extracción, el bosque tendrá que ser devastado, se tendrán que construir carreteras”, afirma.
Recuerda además la Transamazónica como ejemplo de impactos ignorados en el pasado. “La Transamazónica está ahí como ejemplo. Nadie pensó en los animales que murieron, en los que tuvieron que migrar, en los impactos irreversibles”, dice.
Para el escritor, la ausencia de consulta no es casual. “Los pueblos indígenas de la región de la Amazonía, del Alto Xingu, con seguridad, no están siendo consultados. Existen grandes naciones indígenas en esa región, y los líderes no son convocados para esta discusión”, afirma. Y añade: “Si son convocados, están prontamente en contra.”
Tukumbó defiende que cualquier debate sobre petróleo en la Foz del Amazonas debe comenzar por la garantía territorial. “No hay forma de hablar sobre explotación económica, no hay forma de hablar sobre abrir un pozo de petróleo, sin antes garantizar la vivienda y el territorio de las naciones indígenas”, dice.
También menciona la inseguridad jurídica que rodea el marco temporal. “Esta votación que a veces va al Senado, a veces al Supremo, mantiene a las comunidades en alerta. Quieren reconocer solo las tierras ocupadas hasta 1988. Las que vinieron después no tendrían derecho”, afirma.
En la evaluación del activista, discutir clima sin resolver la demarcación debilita el discurso ambiental del país. “La demarcación de los territorios es el primer paso para cualquier discusión, ya sea en el Senado, en el Supremo o en la Cámara. Primero, las casas y los territorios deben ser garantizados.”
Ante este escenario, queda la pregunta: ¿el avance del petróleo en la Foz del Amazonas es un paso estratégico para el país o un riesgo demasiado alto para el medio ambiente y para los pueblos originarios?


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