Estrellas aún en formación se han encontrado estructuras luminosas colosales a su alrededor en los primeros momentos de vida y los investigadores dicen que estos anillos revelan un proceso de nacimiento estelar mucho más violento y grandioso de lo que cualquier modelo anterior podría prever
Las estrellas no nacen en silencio. Un grupo de científicos japoneses acaba de captar algo que ningún telescopio había registrado antes: estrellas recién nacidas creando anillos gigantescos de luz a su alrededor, con dimensiones mil veces mayores que la distancia entre la Tierra y el Sol. Según información del portal de G1, la observación se realizó con uno de los telescopios más avanzados del mundo y fue publicada en la revista científica The Astrophysical Journal Letters y lo que revela cambia la comprensión que tenemos sobre cómo las estrellas vienen al mundo.
En la práctica, estas estructuras están formadas por gas extremadamente caliente empujado hacia afuera por las propias estrellas jóvenes, combinado con el efecto de campos magnéticos intensos. El resultado son regiones circulares más detalladas alrededor de las protoestrellas, verdaderos anillos de luz visibles en los instrumentos de los investigadores. Hasta ahora, la ciencia sabía que las estrellas en formación expulsaban energía, pero nadie había documentado que este proceso creaba estructuras tan grandes y organizadas en los primeros momentos de vida estelar.
Cómo nacen las estrellas y por qué los primeros momentos son tan caóticos
Para entender lo que los japoneses son específicos, es necesario volver a lo básico. Las estrellas surgen en regiones del espacio llamadas nurseries estelares, enormes nubes de gas y polvo donde la gravedad comienza a concentrar materia en un solo punto.
-
Un coloso de 400 metros impulsado por gas natural acaba de zarpar de Shanghái rumbo a Europa cargando más de 24 mil contenedores, es el mayor barco portacontenedores de combustible dual del mundo y puede atravesar el planeta sin repostar una sola vez.
-
Un nuevo estudio derrumba la idea central que aprendimos sobre planetas y sugiere que la Tierra es la excepción y no la regla, la mayoría de los mundos rocosos de la galaxia puede no tener núcleo ni manto, solo un fluido único y turbulento que se extiende hasta el centro.
-
Científicos reanimaron en laboratorio un virus de 48,500 años que estaba congelado en el permafrost de Siberia desde antes de la extinción de los neandertales, y aún era capaz de infectar organismos vivos después de decenas de milenios dormido en el hielo.
-
El portaaviones nuclear más antiguo aún en operación en el mundo está en pleno suelo brasileño realizando su último viaje antes de la jubilación, y dos aviones militares estadounidenses aterrizaron en Salvador y Fortaleza para apoyar la misión.
Con el tiempo, esta concentración forma lo que los astrónomos llaman protoestrella, una especie de estrella bebé que aún está creciendo y estabilizándose.
Esta fase inicial es todo menos tranquila. La protoestrella atrae materia hacia sí, intentando ganar masa, al mismo tiempo que libera energía de forma violenta.
Las estrellas en esta etapa viven un tira y afloja entre atraer y expulsar material y es precisamente este equilibrio inestable el que produce las especificaciones que los científicos ahora observan. El proceso es caótico, intenso y, como ha quedado evidente, mucho más grandioso de lo que se imaginaba.
Qué son los anillos de luz que los científicos encontraron a su alrededor
Al proponer sus instrumentos para una de estas protoestrellas, los investigadores japoneses detectaron algo inesperado: una estructura circular gigantesca alrededor de la estrella joven, formando un anillo con cerca de mil veces la distancia entre la Tierra y el Sol.
Para poner en perspectiva, la distancia de la Tierra al Sol es de aproximadamente 150 millones de millas. El anillo presentado se extiende por una región equivalente a 150 mil millones de kilómetros de diámetro.
El mecanismo detrás de estos anillos funciona como una ocurrencia en cadena. Las estrellas en formación acumulan materia, pero parte de esa energía y de ese material es expulsada con fuerza.
Esta expulsión genera ondas de choque en el gas alrededor, estas ondas aparecen como regiones más extendidas formando los anillos de luz que los telescopios captaron.
Los científicos compararon el proceso a pequeños “estornudos” de energía que las estrellas dan mientras intentan estabilizarse. Cada estornudo empuja gas hacia afuera, calienta ese gas y crea una estructura luminosa que ahora ha sido documentada por primera vez a gran escala.
Por qué este descubrimiento cambia lo que sabíamos sobre estrellas en formación
Investigaciones anteriores ya se habían realizado con estructuras más pequeñas alrededor de las protoestrellas. Lo que hace que esta observación sea diferente es la escala.
El anillo detectado por los japoneses es enormemente mayor que cualquier estructura similar ya registrada, y es preferentemente más caliente que el ambiente alrededor, señal de que hay liberación intensa de energía en los primeros momentos de vida de las estrellas.
Esto revela que el nacimiento estelar implica una reorganización de gas y campos magnéticos mucho más amplia de lo que los modelos anteriores consideraban.
Las estrellas no solo expulsan materia al nacer, reorganizan el espacio a su alrededor por distancias colosales, creando estructuras luminosas que pueden ser bloqueadas a años luz de distancia.
Para la astrofísica, esto significa que los modelos de formación estelar necesitan ser revisados para incorporar las coincidencias que ocurren en una escala mucho mayor de lo que se consideraba posible.
Qué los científicos pretenden investigar a partir de ahora sobre estas estrellas
Como este es uno de los primeros registros de este tipo de estructura a gran escala, el equipo japonés ya planea los próximos pasos. La idea es analizar nuevos datos y buscar anillos de luz similares en otras regiones del universo, para verificar con qué frecuencia las características ocurren alrededor de estrellas jóvenes.
La gran pregunta ahora es si estos anillos aparecen en todas las protoestrellas o solo en condiciones específicas. Si fuera un aspecto universal, eso significaría que toda estrella, incluyendo nuestro Sol, hace 4.6 mil millones de años pasó por este proceso de crear estructuras luminosas gigantescas al nacer.
Los investigadores también quieren entender en qué etapas exactas de la formación estelar surgen los anillos y cuánto tiempo duran. Cada respuesta a estas preguntas puede reescribir capítulos enteros de los libros de astrofísica sobre cómo se forman las estrellas y cómo se formó el universo del que nacieron.
¿Imaginabas que las estrellas recién nacidas eran tan capaces de crear estructuras de luz gigantescas? ¿Qué más te sorprendió en este descubrimiento? Cuéntanos en los comentarios

¡Sé la primera persona en reaccionar!