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25 Millones De Animales Marinos Sufren Por Pesca Fantasma En Brasil Cada Año, Redes Perdidas Matan Especies, Esparcen Plástico Durante Siglos Y Ya Afectan Hasta Ríos De La Amazonía

Escrito por Carla Teles
Publicado el 18/01/2026 a las 18:24
25 milhões de animais marinhos sofrem com pesca fantasma no Brasil todo ano, redes perdidas matam espécies, espalham plástico por séculos e já afetam até rios da Amazônia (3)
Relatório revela como a pesca fantasma ameaça animais marinhos, transforma redes de pesca em lixo marinho e coloca botos da Amazônia em risco.
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Informe Inédito Sobre Pesca Fantasma Estima 25 Millones de Animales Marinos Afectados Por Año, Muestra Redes de Pesca Volviéndose Basura Marina Y Alerta Para la Presión Sobre Botos de la Amazonia.

La pesca fantasma, nombre dado a los equipos de pesca abandonados, perdidos o descartados en el mar, se volvió una trampa silenciosa para la fauna marina brasileña. Según el informe Mare Fantasma, la pesca fantasma puede impactar hasta 25 millones de animales marinos por año en nuestra costa, causando muerte, mutilación, heridas y aprisionamiento. Son redes, líneas, anzuelos y trampas que continúan pescando solas, mucho después de haber dejado las manos de los pescadores.

Producido por la Protección Animal Mundial, el estudio reúne datos dispersos, relatos de campo y estimaciones para dimensionar el problema en un país con más de 7 mil kilómetros de costa. Los números apuntan que, todos los días, cerca de 69 mil animales marinos pueden cruzarse con artefactos de pesca fantasma en Brasil, mientras que aproximadamente 580 kilos de redes se pierden en la costa diariamente. El informe también enciende una alarma: el impacto no se restringe al océano y ya alcanza ríos amazónicos y especies emblemáticas, como el boto de río y el tucuxi.

Qué Es La Pesca Fantasma Y Por Qué Continúa Matando Sola

Informe revela cómo la pesca fantasma amenaza animales marinos, transforma redes de pesca en basura marina y coloca botos de la Amazonía en riesgo.

Por pesca fantasma, se entiende el efecto de los artefactos de pesca que quedan a la deriva o atrapados en el fondo sin ningún tipo de control humano.

Son redes de enmalle y de arrastre, líneas, anzuelos, espinhéis, covos, potes y otras trampas que fueron abandonadas, perdidas o descartadas en el mar.

Aún lejos de los barcos, estos equipos siguen capturando peces, crustáceos, tortugas, ballenas, tiburones y otros animales, como si aún estuvieran en operación.

El problema es que estos artefactos no tienen “botón de apagado”. La pesca fantasma sigue actuando día y noche, en cualquier estación, mientras haya material plástico y estructuras capaces de atrapar o herir animales.

Un pedazo de red enredado en un arrecife, por ejemplo, puede quedar años capturando animales que pasan ahí por casualidad, sumando muertes silenciosas que difícilmente entran en las estadísticas oficiales de la pesca.

Redes Fantasmas, Plástico Y Microplástico Que Permanecen Por Siglos

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La mayor parte de los artefactos que alimentan la pesca fantasma está hecha de plástico. Esto significa que la misma red que hoy enreda una tortuga o un tiburón no va a desaparecer simplemente en las próximas décadas.

El informe apunta que una red plástica puede llevar hasta 600 años para degradarse en la naturaleza, prolongando el efecto de la pesca fantasma mucho más allá de la vida útil del barco que la utilizó.

Mientras permanece entera o parcialmente íntegra, esta red sigue capturando animales. Cuando comienza a fragmentarse, genera otro problema: el microplástico.

Pequeños pedazos de plástico se esparcen por los océanos, son ingeridos por peces, aves y mamíferos marinos y entran en la base de la cadena alimentaria.

Es decir, la pesca fantasma no termina cuando el equipo deja de capturar animales visibles, porque su legado en forma de microplástico permanece en los mares por siglos.

A escala global, se estima que al menos 640 mil toneladas de artefactos de pesca son abandonados, perdidos o descartados en el océano cada año. Estos equipos representan alrededor del 10 por ciento de toda la basura marina.

En Brasil, el informe Mare Fantasma calcula que cerca de 6,6 mil toneladas de nuevas redes de pesca son producidas o importadas por año, lo que ayuda a entender el tamaño del desafío para evitar que una parte de este volumen termine convirtiéndose en pesca fantasma.

25 Millones de Animales Marinos Bajo Presión En La Costa Brasileña

Informe revela cómo la pesca fantasma amenaza animales marinos, transforma redes de pesca en basura marina y coloca botos de la Amazonía en riesgo.

Con base en la combinación de datos disponibles y proyecciones, el estudio estima que 25 millones de animales marinos en la costa brasileña pueden haber sido impactados por la pesca fantasma en solo un año.

Eso significa que, en promedio, al menos 69 mil animales marinos por día cruzan el camino de redes, líneas y otros artefactos fantasma en nuestra costa.

Este impacto afecta prácticamente a todos los grupos de fauna marina: peces, crustáceos, ballenas, delfines, tortugas, tiburones y aves que se sumergen para alimentarse.

Cuando un animal queda atrapado en una red de pesca fantasma, el resultado puede ser muerte por ahogamiento, mutilación, heridas graves, estrés intenso o largo aprisionamiento.

Aún cuando logra escapar, muchas veces lleva consigo trozos de línea o red atrapados en el cuerpo, lo que compromete su alimentación y su capacidad de moverse.

Según João Almeida, gerente de Campañas de Vida Silvestre de la Protección Animal Mundial, el grado de sufrimiento y la escala de mortalidad son significativos.

La pesca fantasma no elige especie, tamaño o fase de vida: captura desde crías hasta individuos adultos, muchas veces pertenecientes a poblaciones ya presionadas por otras actividades humanas.

La Pesca Fantasma Llega a los Ríos de la Amazonía y Amenaza a los Botos

El informe deja claro que la pesca fantasma no es un problema exclusivo de las áreas costeras. La intensificación del uso de redes de enmalle en ríos amazónicos ya es señalada como el factor de mayor presión para las dos especies de botos de la región: el boto de río y el tucuxi.

En esas aguas, las redes perdidas o mal manejadas funcionan como barreras invisibles al desplazamiento y la alimentación de estos animales.

Aún sin datos sistemáticos tan robustos como los de la costa, el estudio indica que la pesca fantasma probablemente desempeña un papel central en la drástica reducción de estas poblaciones.

En ríos y lagos amazónicos, un único tramo de red puede atrapar peces de valor comercial y, al mismo tiempo, capturar accidentalmente botos, que terminan convirtiéndose en víctimas colaterales de este engranaje invisible.

La dificultad de monitorear áreas vastas, con baja fiscalización y gran diversidad de actividades pesqueras, hace que la pesca fantasma sea aún más desafiante en la Amazonía. Muchas muertes nunca son registradas y desaparecen sin dejar evidencias, reforzando el carácter “fantasma” del problema.

Falta de Datos, Costa Inmensa y Artefactos Esparcidos

Informe revela cómo la pesca fantasma amenaza animales marinos, transforma redes de pesca en basura marina y coloca botos de la Amazonía en riesgo.

Una de las conclusiones más fuertes del informe Mare Fantasma es que Brasil sabe poco sobre su propia pesca fantasma.

A pesar de la enorme extensión de la costa, solo tres estados – São Paulo, Santa Catarina y Río de Janeiro, poseen estudios consistentes, de carácter científico, con registros estructurados sobre la retirada de artefactos fantasmas.

Para complementar estas lagunas, la Protección Animal Mundial recurrió a relatos de agencias de buceo, iniciativas de limpieza de playas y grupos locales.

La suma de esta información indica que en al menos el 70 por ciento del litoral brasileño hay relatos de artefactos de pesca abandonados o perdidos, esparcidos por arrecifes, costones, fondos arenosos y áreas de buceo.

La falta de datos oficiales sobre la actividad pesquera en general, como esfuerzo de pesca, tipos de redes utilizadas, áreas más críticas y prácticas de descarte, hace más difícil dimensionar el problema con precisión.

El propio estudio reconoce que, ante las lagunas actuales, la situación real de la fauna marina puede ser aún más grave de lo que las estimaciones sugieren.

Iniciativas Globales Contra La Pesca Fantasma Y El Papel De Brasil

Para intentar enfrentar la pesca fantasma a escala internacional, la Protección Animal Mundial inició, en 2015, una alianza intersectorial conocida como Iniciativa Global de Combate a la Pesca Fantasma, o GGGI, en su sigla en inglés.

Este esfuerzo reúne gobiernos, industria pesquera, cadenas de supermercados, comunidades pesqueras, universidades, centros de investigación, organizaciones no gubernamentales y organismos internacionales en torno al mismo problema.

La propuesta es doble: mapear mejor dónde y cómo ocurre la pesca fantasma y, al mismo tiempo, establecer compromisos más duraderos para reducir la pérdida y el descarte de artefactos.

La iniciativa ya cuenta con 13 países signatarios, pero el gobierno brasileño aún no ha adherido. La entrada de más actores, incluyendo Brasil, es vista como esencial para transformar buenas prácticas puntuales en políticas a gran escala.

En el lanzamiento del informe en Brasil, en São Paulo, se anunció la segunda institución brasileña que representará al país en la GGGI: el Instituto Ballena Jubarte. Esto significa que la institución se compromete a proporcionar datos y puede acceder a financiamiento para proyectos dedicados a mapear y reducir la pesca fantasma en aguas brasileñas.

Un Problema Invisible Que Pide Responsabilidad Visible

El retrato trazado por el informe Mare Fantasma muestra que la pesca fantasma no es un detalle de la basura marina, sino un engranaje importante de la crisis que afecta a la fauna de los océanos y de los ríos.

Artefactos abandonados por un barco hoy pueden continuar capturando animales y liberando plástico durante décadas, atravesando fronteras, alcanzando nuevas regiones y afectando especies que nunca fueron el objetivo original de la pesca.

Al mismo tiempo, los datos indican caminos. Monitorear mejor la actividad pesquera, crear programas de recolección de redes, establecer reglas claras para el descarte, incentivar tecnología de rastreo y ampliar la participación en iniciativas internacionales son piezas de una misma solución.

Cuanto más se entiende dónde ocurre la pesca fantasma y qué artefactos causan más daño, más fácil se vuelve actuar de forma directa y eficaz.

La pesca fantasma, por definición, ocurre fuera del campo de visión de la mayoría de las personas. La lucha para reducir sus consecuencias, sin embargo, debe ser asumida de forma transparente por gobiernos, empresas, pescadores y consumidores.

¿Y tú, ya has encontrado redes abandonadas, líneas u otras señales de pesca fantasma en playas o ríos que frecuentas y cómo crees que esto debería ser combatido en Brasil?

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Carla Teles

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