La decisión anunciada el 23 de enero de 2026 por el Boletín de los Científicos Atómicos refleja la convergencia de tensiones nucleares, impasses diplomáticos, impactos climáticos récord y riesgos asociados a la inteligencia artificial y la biotecnología, colocando al planeta a solo 85 segundos de la medianoche simbólica
El 23 de enero de 2026, el Boletín de los Científicos Atómicos ajustó el Reloj del Apocalipsis a 85 segundos antes de la medianoche, el punto más cercano a una catástrofe global en 77 años, citando amenazas nucleares, crisis climática, biotecnología no regulada y uso militar de la inteligencia artificial.
El anuncio marcó la configuración más grave jamás registrada desde la creación del reloj, hace casi ocho décadas. Según el Boletín, el ajuste no se debió a un único evento, sino a una convergencia sistémica de riesgos globales agravados por la deterioración de los mecanismos de seguridad internacional.
Los científicos afirmaron que los gobiernos fueron alertados de forma reiterada sobre el aumento de las amenazas, pero la mayoría mantuvo o intensificó políticas consideradas desestabilizadoras. El escenario descrito combina rearme nuclear, aceleración tecnológica, colapso climático y ruptura en la coordinación entre potencias.
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La erosión del control nuclear y la escalada de rivalidades estratégicas
El Boletín destacó que el debilitamiento de la cooperación global fue determinante para el nuevo ajuste del reloj. Estructuras centrales de control de armas estratégicas se estancaron o se deshicieron, sustituidas por una lógica de rivalidad entre grandes potencias.
Estados Unidos, Rusia y China, según el análisis, entraron en una nueva fase de competencia militar y tecnológica, abandonando décadas de diálogo estratégico en favor de maniobras unilaterales. Este cambio aumentó el riesgo de errores de cálculo en escenarios de alta tensión.
Tres conflictos regionales en 2025 ilustraron este ambiente. La guerra de Rusia en Ucrania prosiguió con amenazas nucleares veladas. En mayo, los enfrentamientos entre India y Pakistán escalaron a intercambios de misiles y drones. En junio, ataques aéreos israelíes y estadounidenses alcanzaron instalaciones nucleares iraníes.
Paralelamente, la modernización nuclear aceleró. China amplió su arsenal, Rusia probó nuevos sistemas y Estados Unidos avanzó con el Domo Dorado, una red de defensa antimisiles basada en el espacio para interceptar amenazas de largo alcance con recursos orbitales.
Con la inminente expiración del Tratado Nuevo START, no queda ningún acuerdo vigente entre las mayores potencias nucleares para limitar armas estratégicas, ampliando el riesgo sistémico en un escenario ya fragmentado.
La crisis climática avanza en medio de la respuesta internacional debilitada
En el ámbito climático, el Boletín señaló 2025 como un año marcado por la inacción, a pesar de la intensificación de los impactos ambientales. Las temperaturas globales se mantuvieron cerca del récord establecido en 2024, mientras que las concentraciones de CO₂ alcanzaron el 150% de los niveles preindustriales.
Los efectos fueron amplios y distribuidos. Europa enfrentó su tercer verano extremo en cuatro años, con más de 60,000 muertes relacionadas con el calor. La cuenca amazónica, el sur de África y Perú registraron sequías prolongadas.
En la cuenca del río Congo y en el sureste de Brasil, más de 850,000 personas fueron desplazadas por inundaciones, presionando sistemas humanitarios ya sobrecargados. El Boletín clasificó la respuesta global a estos eventos como profundamente destructiva.
Según la declaración, las tres últimas cumbres climáticas de la ONU no lograron imponer la eliminación gradual de los combustibles fósiles ni establecer mecanismos eficaces de monitoreo de las emisiones globales de carbono.
En Estados Unidos, el gobierno de Trump revirtió diversos programas federales de energía limpia, dificultando el cumplimiento de metas nacionales de emisiones. Aunque los avances técnicos en energías renovables continúan, la infraestructura política para implementarlos se ha debilitado.
La inteligencia artificial y la biología sintética amplían vectores de inestabilidad
El informe de 2026 destacó la inteligencia artificial y la biología sintética como nuevos vectores de inestabilidad global. Ambas evolucionaron rápidamente sin marcos regulatorios internacionales considerados adecuados por los científicos.
Al final de 2025, investigadores de nueve países alertaron sobre la síntesis en laboratorio de «vida espejo», organismos genéticamente modificados con quiralidad invertida con respecto a la vida natural. Estos microbios podrían escapar del control biológico y propagarse de forma impredecible.
Los científicos defendieron una prohibición internacional, pero actualmente no existe un marco regulatorio global para este tipo de investigación. El Boletín evaluó la ausencia de gobernanza como un riesgo creciente.
En el campo de la inteligencia artificial, sistemas basados en IA ya están integrados en las estrategias de defensa de Estados Unidos, China y Rusia, incluyendo posibles aplicaciones en sistemas de alerta anticipada y decisiones nucleares.
En 2025, el gobierno de EE. UU. revocó una orden ejecutiva sobre seguridad y auditoría de IA, priorizando el desarrollo no regulado. El Boletín citó esta decisión como evidencia de indiferencia creciente a los riesgos asociados a la tecnología.
Colapso diplomático y ausencia de nuevos mecanismos de gobernanza
La previsión del Reloj del Apocalipsis para 2026 refleja no solo la acumulación de riesgos, sino el colapso de las instituciones destinadas a gestionarlos. Estructuras diplomáticas tradicionales han perdido espacio para estrategias de suma cero entre potencias nucleares y tecnológicas.
Este escenario dificultó el manejo colectivo de crisis. La colaboración científica se estancó, las negociaciones de control de armas permanecen congeladas y los diálogos regulatorios sobre biotecnología y seguridad de la inteligencia artificial ni siquiera comenzaron.
El Boletín observó que mecanismos internacionales de responsabilidad, como protocolos de verificación y medidas de transparencia, fueron marginados por agendas políticas nacionalistas, resultando en un ambiente global desorganizado.
A pesar del avance de los riesgos, ningún nuevo tratado se ha establecido para regular armas espaciales, organismos sintéticos o restringir el uso de inteligencia artificial en sistemas de comando estratégico, manteniendo el reloj peligrosamente cerca de la medianoche.

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