Estudio con datos de 160 países compara horas semanales de trabajo remunerado y muestra a Brasil por debajo de la media mundial en 2022 y 2023.
El ranking cambia cuando entran la productividad, la demografía, los impuestos y las transferencias, indicando que las jornadas reflejan combinaciones distintas de ingresos, edad y políticas públicas.
Los trabajadores de todo el mundo dedicaron, en promedio, 42,7 horas por semana al trabajo remunerado en 2022 y 2023.
Mientras tanto, en Brasil la jornada promedio fue de 40,1 horas, según un estudio del economista Daniel Duque, investigador de FGV Ibre.
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El estudio se basa en una base internacional que reúne información de 160 países y cubre aproximadamente 97% de la población global.
Con esto, la comparación abarca economías con diferentes niveles de ingresos, estructura de edad y formatos de ocupación.
Horas trabajadas en el mundo y en Brasil
Para llegar a las estimaciones, Duque utilizó una base de datos internacional sobre horas trabajadas elaborada por los economistas Amory Gethin, del Banco Mundial, y Emmanuel Saez, de la Universidad de California en Berkeley.
La base fue construida a partir de levantamientos domiciliarios armonizados.
Esta compilación reúne encuestas de fuerza laboral y encuestas realizadas en diferentes países.
Los datos fueron consolidados por organizaciones y estructuras como la OIT y bases del Banco Mundial, además de conjuntos producidos en Europa, con estandarización para aproximar definiciones.
Base global de datos y cobertura internacional
La base organizada por Gethin y Saez pasó a estar disponible a partir de noviembre de 2025.
Los autores la presentaron como un esfuerzo de armonización de miles de investigaciones, formando una especie de microbase global de horas trabajadas.
En el artículo que describe el proyecto, los economistas registran que, además del retrato en corte transversal para 160 países, también hay series largas de más de dos décadas para 87 países.
Este recorte permite observar cambios a lo largo del tiempo.
Ranking de Brasil en horas trabajadas
Cuando la comparación se limita a los países con series históricas de más de 20 años, Brasil aparece en la 38ª posición en horas trabajadas entre 86 naciones.
Según el estudio citado, esto coloca al país en la mitad de la tabla.
La clasificación, sin embargo, cambia cuando el estudio incorpora lo que sería la jornada “esperada” para cada país a partir de productividad y demografía.
Este ajuste hace que Brasil retroceda a la 60ª posición entre 85 naciones consideradas en esta etapa.
Impuestos, transferencias y protección social en la cuenta
Otra capa de análisis añade impuestos y transferencias, como pensiones y beneficios de renta mínima.
El objetivo es comparar la jornada observada con la tendencia sugerida por la productividad, demografía y arreglos de protección social en diferentes países.
Con este conjunto ampliado de factores, Brasil aparece en la 53ª posición entre 76 países, aún según el estudio divulgado.
El resultado indica que el ranking no es fijo y depende del modelo adoptado para ponderar contextos nacionales distintos.
Productividad y jornada de trabajo en diferentes fases
La productividad se señala como la característica que mejor explica el número de horas trabajadas en el mundo.
Aún así, la relación no sigue una línea recta, porque los cambios en ingresos y la estructura económica alteran el peso del trabajo en cada fase.
A medida que los países dejan niveles bajos y alcanzan ingresos medios, la jornada tiende a aumentar.
Por otro lado, economías más ricas y con consumo consolidado empiezan a reducir horas.
En este escenario, el tiempo libre gana importancia aún con una productividad creciente.
Desarrollo económico y diferencias por edad
En el texto técnico que presenta la base global, los autores describen que las horas trabajadas por adulto tienen un comportamiento “ligeramente en forma de campana” cuando se comparan con el PIB per cápita.
También registran que la correlación con el desarrollo es débil en general.
Al detallar por grupo de edad, el trabajo entre jóvenes de 15 a 19 años y ancianos de 60 años o más decrece con el desarrollo.
Este movimiento se asocia con el aumento de la frecuencia escolar y una mayor cobertura de pensiones en varios países.
Mercado formal, reglas y efectos tributarios
Aún en el estudio de Gethin y Saez, los impuestos sobre el trabajo aparecen como fuertemente asociados a menos horas entre adultos en edad productiva.
Los autores discuten que parte de este vínculo se relaciona con el avance del trabajo formal y de las reglas sobre la jornada.
Este tipo de resultado ayuda a explicar por qué comparaciones simples, solo con la media de horas, pueden ocultar mecanismos diferentes detrás del mismo número.
La regulación, la composición sectorial y la protección social no avanzan al mismo ritmo.
Lo que la media semanal no muestra sola
La jornada semanal media, por sí sola, no distingue cuántas personas trabajan, en qué sectores están, ni cuántos tienen más de un empleo.
La propia base global busca armonizar definiciones para comparar horas en actividades que entran en el PIB.
Por eso, el debate sobre lo que significa “trabajar menos” depende de criterios.
Entre ellos están la edad considerada, el diseño del sistema de impuestos y beneficios y el nivel de productividad, elementos que el estudio de Duque incorpora al recalcular posiciones.
Si Brasil aparece por debajo de la media global en horas remuneradas de 2022 y 2023, la comparación propuesta por el estudio indica que la lectura cambia cuando el país se coloca al lado de pares con productividad y estructura demográfica similares.
En un escenario en el que los datos internacionales permiten recortes más finos sobre jornadas, edad y políticas públicas, ¿qué tipo de comparación considera más justa para discutir cuánto, de hecho, trabajan los brasileños?

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