En El Interior De Pinhal Da Serra (RS), Mujer Vive Sola En Medio Del Monte Tras Superar Un Nódulo En El Hígado, Jubilarse Y Encontrar En El Trabajo Del Campo La Fuerza Que, Según Ella, Le Devolvió La Vida.
Vivir aislada, sin energía eléctrica, rodeada de cerdos, gallinas, perros y cultivos de maíz y frijoles es la elección de doña Nelci da Costa, de 68 años. Para esta mujer que vive sola en medio del monte, el campo no es un sacrificio. Es casa, trabajo, medicina y motivo para levantarse de la cama todos los días antes de que salga el sol.
Mientras muchos sueñan con salir del interior, ella hizo el camino contrario. Después de un diagnóstico grave en la ciudad y de la predicción médica de solo dos meses de vida, doña Nelci regresó al sitio. En la tierra donde crió a sus 11 hijos, dice que fue el trabajo duro del campo lo que realmente salvó su vida.
Del Diagnóstico Duro A La Decisión De Regresar Al Campo
Durante un periodo en Caxias, doña Nelci recibió la noticia que cambiaría todo. Los médicos encontraron un nódulo en el hígado y advirtieron que tendría poco tiempo de vida. La familia lloró, insistió en que se quedara en la ciudad y siguiera el tratamiento allí.
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Sin embargo, ella tomó otra decisión. Regresó al interior, al mismo terreno donde pasó su vida trabajando, criando a sus hijos y cuidando de la tierra.
En lugar de entregarse al miedo, eligió volver a la azada, a los frijoles y al maíz. Hoy, cerca de siete años después de este diagnóstico, sigue firme, activa y trabajando todos los días en el campo.
Según ella, la vida urbana estaba acabando con su salud y su ánimo. Así resume: la ciudad estaba “matándola”, mientras que el campo le devolvió las ganas de vivir. En la visión de doña Nelci, fue la rutina en el campo la que curó lo que los médicos no creían que era posible.
Una Rutina Pesada Que Se Convirtió En Terapia

El día comienza temprano. Alrededor de las cinco y media de la mañana, ya está en pie, toma el café simple y sale a trabajar.
Cuidar de los animales, mirar a los cerdos, atender a las gallinas, verificar el agua, ver si todo está en orden en la pequeña propiedad de 12 hectáreas.
La cosecha de frijoles, sembrada a mano, es uno de los orgullos de la agricultora. Ella misma abre la tierra, siembra, limpia la maleza y luego cosecha, bolsa por bolsa. Todo a mano, sin maquinaria moderna.
Cuando no está ocupada con su propio terreno, doña Nelci aún acepta trabajos en terrenos de vecinos, desmalezando y limpiando grandes áreas de cultivo a cambio de un pago que complementa su pensión.
Para esta mujer que vive sola en medio del monte, el esfuerzo no es un problema. Repite que “el trabajo para mí es una felicidad” y que el mayor placer es ponerse el sombrero y salir a trabajar.
Mientras mucha gente asocia el trabajo en el campo con dureza, ella lo ve como terapia y motivo de gratitud.
La Casa Simple, Los Animales Y La Paz En Medio Del Monte
La casa de doña Nelci es un rancho simple, con fogón a leña siempre listo para una olla de frijoles, papa o carne.
La energía eléctrica pasa cerca, pero optó por no conectarla. Prefiere vivir como está, sin televisión, sin ruido de la ciudad y con la rutina marcada por el amanecer y el atardecer.
Por cerca, están los cerdos con sus lechones, las gallinas incubando y los perros que hacen compañía y ayudan a espantar animales del monte.
Es en este escenario donde ella se siente realmente en casa. Lejos del bullicio urbano, doña Nelci dice que allí vive con la cabeza tranquila, duerme en paz y se despierta lista para otro día de trabajo.
Aún con la distancia, la propiedad no está completamente aislada. La carretera está a unos metros, y el mayor desafío es el transporte hasta la ciudad, ya que el autobús ya no pasa como antes. Cuando necesita salir, cuenta con la ayuda de sus hijos, que la recogen en auto en un punto acordado.
Madre De 11 Hijos Y Ejemplo De Trabajo Para La Familia
La historia de doña Nelci también es la historia de una madre que crió a 11 hijos a base de trabajo y responsabilidad.
Desde pequeños, aprendieron a ayudar en el cultivo, a respetar a los demás y a valorar lo que se logra con esfuerzo. Ella hace hincapié en que prefirió enseñar a sus hijos a trabajar que verlos involucrarse con drogas o delitos.
Hoy, aunque vive sola, no se siente abandonada. Los hijos siguen sus vidas en otras ciudades, pero aparecen en fechas especiales, como el Día de las Madres y cumpleaños, llenando el patio de autos, risas e historias. Para ellos, la madre que insiste en vivir en el sitio es un ejemplo vivo de fuerza, coraje y disciplina.
A pesar de ser una mujer que vive sola en medio del monte la mayor parte del tiempo, doña Nelci sigue conectada a su familia por el afecto y respeto construidos a lo largo de los años.
Su mayor orgullo es saber que dejó a sus hijos y nietos un legado de carácter y amor al trabajo.
Dificultades, Fe Y Un Mensaje Para Quien Piensa En Rendirse
No todo es fácil. El transporte hasta la ciudad es limitado, el trabajo es duro y el cuerpo ya no responde como a los 20 años. Aun así, doña Nelci no se queja. Agradece poder caminar, desmalezar, plantar, cosechar y cuidar de los animales.
Cuando habla con sus hijos y nietos, el mensaje siempre es el mismo: sean responsables, honren lo que logran y no tengan miedo de trabajar.
Desde su perspectiva, el trabajo en el campo no quita nada a nadie, al contrario, devuelve dignidad, salud y paz mental.
Sabe que su elección no es común. No todo el mundo aceptaría vivir en una casa simple, sin luz, en el interior de Pinhal da Serra.
Pero, para esta mujer que vive sola en medio del monte, esta es la forma más auténtica de vivir. Fue en el campo donde encontró la cura, la fuerza y la alegría de seguir adelante, incluso después de un diagnóstico que parecía una sentencia.
Y tú, ¿tendrías el valor de vivir lejos de la ciudad, en el silencio del campo, como esta mujer que vive sola en medio del monte?


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