Sin electricidad, anciano decide construir piscinas y carga cemento mientras vive aislado en la cima de la sierra en el interior de Ceará.
En el municipio de Itapajé, en el interior de Ceará, el acceso es difícil y se realiza solo por senderos empinados, pero es en este escenario donde vive Seu Jumar. Este anciano eligió vivir aislado en la cima de la sierra, transformando el ambiente agreste en un hogar acogedor con sus propias manos. La mayor proeza del agricultor fue la decisión de construir piscinas particulares utilizando materiales que tuvieron que ser transportados con inmenso esfuerzo físico sierra arriba.
A punto de cumplir 60 años, prueba su determinación al relatar que carga cemento a cuestas y en el lomo de un burro para concretar sus proyectos.
Aunque vive sin electricidad desde hace décadas, creó áreas de recreo completas y mantiene una rutina de trabajo duro y gratitud, encontrando felicidad en la simplicidad de la vida en el campo.
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El desafío de la construcción en las alturas
Para realizar el sueño de construir piscinas de mampostería en un terreno tan accidentado, el trabajo fue arduo y prolongado.
El anciano contó que utilizó alrededor de 28 sacos de cemento, subiendo la sierra con el material fraccionado. Él carga cemento de uno en uno o divide la carga con un burro, superando el desnivel de la montaña con paciencia.
Además de los tanques de baño, utilizó su habilidad para moldear bancos y hasta réplicas de monumentos locales, como la Piedra del Fraile.
Todo este esfuerzo para construir piscinas y mejorar su casa demuestra que, aunque esté aislado en la cima de la sierra, no renuncia a la comodidad y la estética en su refugio particular.
Vida sin tecnología y la riqueza natural

La rutina en la casa de Seu Jumar está marcada por la ausencia de confortos modernos, viviendo totalmente sin electricidad.
Para iluminar la casa, utiliza la luz del día y, por la noche, recurre a linternas de pilas, ya que el aceite para lámparas es difícil de buscar.
No obstante, la falta de luz se compensa por la abundancia de agua cristalina que llega por gravedad de una grieta natural.
Sin refrigerador, el agua fresca se almacena en un tradicional pote de barro. El anciano valora esta riqueza natural y el aire puro, afirmando que su salud proviene de esta conexión directa con la naturaleza.
La simplicidad de vivir sin electricidad no se considera pobreza, sino un estilo de vida que él preserva con orgullo.
Alimentación orgánica y creatividad en la cocina
La cocina gira en torno del fogón de leña, donde prepara alimentos cosechados en su propia parcela, libres de agrotóxicos. El menú incluye frijoles maduros, maíz asado a la brasa y gallina de campo.
La creatividad del hombre que carga cemento para construir también se manifiesta en la culinaria: llega a usar una paleta de albañil para freír plátanos, improvisando utensilios con buen humor.
A pesar de vivir solo y aislado en la cima de la sierra, Seu Jumar mantiene el espíritu hospitalario del sertanejo. Recibe las raras visitas ofreciendo lo mejor de su cosecha.
Para él, tener el «vientre lleno» con alimentos que él mismo plantó es la mayor riqueza, superando cualquier dificultad impuesta por la falta de recursos de la ciudad.
Resiliencia y superación de accidentes
La vida en la cima de la montaña trae peligros. Seu Jumar lleva las marcas de un grave accidente con un hacha, que cortó sus piernas mientras trabajaba.
En esa ocasión, tuvo que ser bajado de la sierra en una red. A pesar del trauma y de vivir lejos de hospitales, sigue activo, decidido a construir piscinas y mantener su propiedad impecable.
Hoy, viviendo en una casa de mampostería más amplia que la antigua de tapia, afirma ser un hombre realizado.
Seu Jumar, el anciano que vive sin electricidad y aislado en la cima de la sierra, es la prueba viva de que la determinación humana puede transformar cualquier lugar en un paraíso particular.
¿Tendrías el valor de vivir en un lugar tan alto y aislado a cambio de esta tranquilidad?


Eu gostaria de uma vida dessa, longe da cidade e barulhos e longe de Internet celular..
Para ser nomade e sobreviver sem requisitos básicos para um ser humano basta saber primeiro o que ocasionou este cidadão preferir ficar longe da sociedade sem família e ninguém para fazer companhia deve ter tido alguma desilusão do sentido de vida em família.
Eu teria coragem, mas com energia elétrica. Já que ele está completando 60 anos, agora ele poderá conseguir a sua aposentadoria rural, mesmo sem contribuir para a previdência. Desejo para ele uns 40 anos para frente nesta vida tranquila.