La propuesta de científicos de la North Carolina State University sugiere incluir una luz blanca en las señales de tránsito para permitir que vehículos autónomos conectados coordinen cruces y reduzcan congestionamientos, alterando una lógica centenaria de la movilidad urbana
Los semáforos pueden ganar una cuarta luz blanca para atender al avance de los coches autónomos en vías urbanas, según estudio de la North Carolina State University, en Estados Unidos. El cambio, aún en fase de pruebas virtuales, busca mejorar el flujo del tráfico al permitir que vehículos conectados coordinen cruces en conjunto con los conductores humanos.
La propuesta se apoya en la tecnología conocida como V2X (vehicle-to-everything), que ya es aplicada en algunos modelos de automotrices como Volkswagen. Este sistema permite el intercambio de información en tiempo real entre automóviles y la infraestructura vial, enviando alertas sobre colisiones, condiciones de la pista o cambios de ruta para garantizar más seguridad.
Según los investigadores, la luz blanca se activaría cuando una cantidad suficiente de vehículos autónomos conectados se acercara al cruce. En esa situación, conductores humanos recibirían una orientación simple: seguir el coche de adelante, pues el ordenador estaría conduciendo el cruce.
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Cómo funcionaría la luz blanca en los semáforos
De acuerdo con la propuesta, los coches autónomos intercambiarían datos entre sí y con el sistema de control del semáforo. Este mecanismo crearía “pelotones” de vehículos, escurriendo el tránsito con menos paradas y arranques. Si el número de autónomos es bajo, la señal volvería al ciclo tradicional con rojo, amarillo y verde.

Algunos fabricantes ya experimentan colores alternativos para identificar la dirección autónoma. Mercedes-Benz, por ejemplo, adoptó el azul-turquesa en pruebas en Estados Unidos y Alemania, mostrando que la elección de la tonalidad no es esencial para la aplicación del concepto.
En simulaciones realizadas por los científicos, el tiempo medio de espera en semáforos cayó alrededor del 3% cuando el 10% de la flota era autónoma. La ganancia fue aún mayor cuando el 30% de los vehículos contaba con la tecnología, alcanzando un tercio de ahorro en tiempo de viaje.
Resultados de las simulaciones y próximos desafíos
Los cálculos también indicaron beneficios en el consumo de combustible y reducción de congestionamientos. Al incluir peatones en el modelo, la fase blanca acortó trayectos en hasta un 55%. Sin embargo, estos datos fueron obtenidos solo en entornos virtuales, sin pruebas en calles reales hasta el momento.
La información fue publicada por el portal Uol, en un reportaje sobre los avances de la investigación y sus posibles impactos en la movilidad urbana. El artículo destacó que la iniciativa aún depende de prototipos físicos a tamaño real para validar los resultados.

Críticos del proyecto afirman que la medida exige una gran participación de coches autónomos para funcionar de forma plena, algo distante de la realidad actual. Ya defensores ven la propuesta como parte de una actualización necesaria de la infraestructura, ante la creciente popularización de la conducción autónoma en países como Estados Unidos y China.
De ojo al futuro de las ciudades inteligentes
Actualmente, ciudades norteamericanas y chinas ya conviven con flotas de taxis autónomos en operación. La expectativa de especialistas es que, a medida que esta tecnología se vuelva más accesible, semáforos con luz blanca pasen a integrar el escenario de las llamadas ciudades inteligentes.
Si se implementa, la medida podría representar uno de los mayores cambios en la señalización vial desde la creación del semáforo moderno en 1914, en Cleveland, Estados Unidos. La adaptación sería necesaria para armonizar la convivencia entre humanos y máquinas en el tránsito urbano.
Mientras las simulaciones avanzan, gobiernos, automotrices e instituciones de investigación discuten cómo preparar la red vial para esta transición. El futuro del semáforo podría estar próximo a ganar un color más para acompañar el ritmo de la movilidad digital.
Con la aprobación en la Cámara de un proyecto que busca regular la circulación de coches autónomos en Brasil, ¿crees que la propuesta de semáforos con luz blanca podría funcionar en nuestras ciudades en el futuro, sabiendo que, para eso, sería necesario primero consolidar la presencia de esos vehículos en las calles?

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