Producción de petróleo en Río Grande del Norte cae a 33 mil barriles por día, el menor volumen en cuatro décadas, y presiona economía, empleos y ingresos públicos en el estado.
La producción de petróleo en Río Grande del Norte cerró diciembre de 2025 en su peor nivel en 40 años. De acuerdo con datos de la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP), el Estado registró un promedio diario de solo 33 mil barriles. El número es inferior a los 36 mil barriles por día observados en octubre y representa casi la mitad del volumen producido hace una década.
La caída refuerza una tendencia de declive que ya se venía observando en los últimos años. Históricamente referencia en la producción terrestre de petróleo en Brasil, Río Grande del Norte perdió protagonismo tras cambios estratégicos en el sector.
Hace diez años, el escenario era otro. La producción potiguar prácticamente duplicaba el volumen actual. Ahora, el Estado enfrenta los efectos combinados del agotamiento natural de campos maduros y la reconfiguración del mercado de operadores.
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Salida de Petrobras cambió el mapa del petróleo en el Estado
Uno de los principales factores señalados para la caída en la producción de petróleo es el cambio en el portafolio de Petrobras. En los últimos años, la estatal priorizó inversiones en el pre-sal y redujo su presencia en campos terrestres y en aguas someras en el Nordeste.
Con esto, activos en Río Grande del Norte fueron vendidos. Empresas independientes de menor tamaño comenzaron a operar áreas antes controladas por la estatal. La transición alteró el ritmo de inversiones y la capacidad de expansión.
Para el Sindicato de Petroleros de Río Grande del Norte (Sindipetro-RN), la reducción de la producción está directamente relacionada con la estrategia de los nuevos operadores.
“Esta producción fue tan baja porque las tres grandes productoras de petróleo en Río Grande del Norte no están haciendo las inversiones necesarias para aumentar la producción en nuestro Estado”, afirma Marcos Brasil, presidente del sindicato.
Según él, la exploración de los 33 bloques actualmente ofertados por la ANP podría elevar la producción a algo entre 70 mil y 80 mil barriles por día, además de generar de 15 mil a 20 mil empleos directos e indirectos.
Campos maduros exigen tecnología y encarecen operación
Río Grande del Norte alberga, mayoritariamente, campos maduros. Son áreas en actividad desde hace décadas. Con el tiempo, la cantidad de petróleo disminuye y la producción de agua aumenta.
En algunos casos, determinados pozos llegan a producir 98% de agua y solo 2% de petróleo. Este escenario exige técnicas más complejas para mantener la actividad. Entre ellas, están métodos de recuperación avanzadas, como inyección de fluidos y procesos químicos.
Una de las principales productoras que opera en el Estado informó que produjo alrededor de 19 mil barriles por día en enero y que ha estado invirtiendo precisamente en estas tecnologías para intentar contener el declive natural y mejorar la eficiencia.
Aún así, especialistas señalan que los costos aumentan. Y, cuando el precio internacional del petróleo cae, la cuenta se hace aún más apretada.
Impacto directo en la economía y en las ciudades productoras
El peso del petróleo en la economía potiguar es significativo. Según la Federación de Industrias del Estado (Fiern), el sector de petróleo y gas representa más del 40% del PIB industrial de Río Grande del Norte.
Para Jean-Paul Prates, presidente del Centro de Estrategias en Recursos Naturales y Energía (Cerne), la caída en la producción coincidió con la desvalorización del petróleo en el mercado internacional a finales de 2025, lo que amplificó los impactos.
“Cayó la producción y también cayó el precio internacional del petróleo a finales de 2025. Esto impacta directamente en la caja del gobierno estatal y de los municipios productores y adyacentes, como Mossoró, Macau y Guamaré”, afirma.

Municipios como Mossoró y Guamaré, fuertemente dependientes de la actividad petrolera, sienten los reflejos en la generación de empleos, en la movimentación del comercio y en la recaudación de regalías.
Además, las pérdidas acumuladas de la industria potiguar, estimadas en 11,5% en 2025, están directamente relacionadas con el desempeño de la cadena del petróleo.
Frente a este escenario de retraimiento histórico, menos barriles producidos y un impacto directo en las finanzas del Estado y de los municipios, surge una duda que divide opiniones: ¿Río Grande del Norte aún puede recuperar su fuerza en la producción de petróleo o el declive es un camino sin retorno?

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