Reservorio subglacial en la Antártida Occidental alterna ciclos de llenado y drenaje detectados por satélites y reveló vida microbiana tras perforación científica con acceso limpio en 2013, ampliando la comprensión sobre hidrología bajo el hielo y ecosistemas extremos.
Bajo el hielo de la Antártida Occidental, el Subglacial Lake Whillans concentra agua líquida a unos 800 metros de profundidad y cambia de volumen con el tiempo, con fases de llenado y drenaje detectadas por satélites y confirmadas por mediciones en campo realizadas por equipos científicos.
Ubicado debajo del Whillans Ice Stream, en el borde sureste de la Plataforma de Hielo Ross, el lago forma parte de un sistema subglacial más amplio, donde agua, sedimentos y canales pueden conectarse, redistribuyendo presión y alterando, aunque sea poco, la altura del hielo en la superficie.
Aunque el paisaje arriba parece inmóvil, instrumentos y series de observación remota muestran que el hielo puede subir y bajar de forma sutil cuando el agua se acumula en la base o fluye hacia otras áreas, en un comportamiento comparado al de una bañera.
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Lago subglacial activo y monitoreo por satélites en la Antártida
El Whillans es clasificado como lago subglacial activo, etiqueta utilizada para reservorios que no permanecen estáticos por largos períodos y que, en ciertos momentos, reciben o liberan agua, cambiando área, volumen y contorno conforme varían las condiciones del sistema.
Este tipo de dinámica suele ser observado por altimetría, que mide pequeñas variaciones en la elevación de la superficie del hielo, además de campañas geofísicas que ayudan a interpretar si la deformación corresponde a agua almacenada, drenaje súbito o desplazamiento gradual bajo la capa helada.

Al cruzar datos de diferentes instrumentos, investigadores comenzaron a entender que la base de la capa de hielo puede funcionar como una red, en lugar de un compartimiento aislado, con lagos, canales y sedimentos saturados intercambiando agua en escalas que van de meses a años.
En trabajos recientes con grandes series de satélites, científicos mapearon decenas de lagos activos en el continente y describieron ciclos completos de llenado y vaciado en varios puntos, lo que reforzó la idea de que la hidrología subglacial antártica es más dinámica de lo que se pensaba.
Perforación limpia del proyecto WISSARD en 2013
La transición de indicios a muestras directas ocurrió con el proyecto Whillans Ice Stream Subglacial Access Research Drilling, el WISSARD, que utilizó perforación por agua caliente y protocolos de acceso limpio, para reducir la introducción de contaminantes provenientes de la superficie.
Registros técnicos del proyecto describen que la broca abrió conexión con la base del hielo el 27 de enero de 2013, permitiendo descender equipos y recolectores hasta el reservorio, tras atravesar aproximadamente 800 metros de hielo en una de las regiones más monitoreadas del oeste antártico.
Con el acceso, el equipo logró recoger agua y sedimentos, un paso considerado decisivo para evaluar si el lago era habitable y para comparar lo que los satélites indicaban con lo que realmente existía bajo la capa congelada, en condiciones extremas.
Además del desafío logístico, la preocupación por la limpieza fue tratada como parte central del trabajo, ya que cualquier contaminación podría distorsionar el análisis microbiológico y comprometer la interpretación de los procesos químicos que sustentan la vida en el ambiente subglacial.

Vida microbiana bajo 800 metros de hielo
Los análisis de laboratorio indicaron una comunidad microbiana formada por bacterias y arqueas, con signos de metabolismo apoyado en energía química, en un lugar sin luz solar, bajo alta presión y a temperaturas bajo cero, mantenidas líquidas por presión y calor geotérmico.
Estudios sobre el Whillans describen que reacciones involucrando compuestos de nitrógeno, azufre, hierro y carbono pueden sustentar parte de esas cadenas metabólicas, lo que refuerza la idea de ecosistemas basados en quimiosíntesis en lugar de fotosíntesis.
La presencia de vida en este contexto también ayuda a esclarecer por qué el agua subglacial no puede ser considerada «pura», ya que la química del lago está moldeada por largos períodos de contacto con rocas y sedimentos, que liberan sales y productos de meteorización.
Al mismo tiempo, el registro microbiológico ganó importancia por haber venido de una recolección directa realizada con protocolos dirigidos a la integridad de las muestras, en un tipo de ambiente que durante décadas fue inferido por geofísica, pero raramente observado de forma directa.
Impacto del agua subglacial en el movimiento del hielo
En el Whillans Ice Stream, la existencia de agua en la base importa porque puede reducir la fricción entre el hielo y la roca, influyendo en la forma en que la corriente de hielo se desplaza en dirección al océano, aunque los efectos dependen de la cantidad, presión y trayectoria del agua.
Por otro lado, la dinámica de llenar y drenar no se entiende como una curiosidad aislada, ya que el comportamiento de lagos activos ayuda a calibrar modelos que buscan relacionar variaciones en la superficie con procesos ocultos bajo kilómetros de hielo, en diferentes regiones de la Antártida.
Cuando las señales del espacio coinciden con mediciones locales, los investigadores pueden refinar estimaciones de volumen y trayectorias probables de agua, mejorando la interpretación de series temporales y disminuyendo incertidumbres sobre cómo la hidrología subglacial responde a cambios físicos en la capa de hielo.
Este conjunto de evidencias sostiene la visión de que, incluso en un continente dominado por temperaturas extremas, existe circulación de agua líquida bajo el hielo, transportando calor, sedimentos y nutrientes, en un sistema que permanece difícil de acceder con las tecnologías actuales.
El Subglacial Lake Whillans, así, se destaca por reunir dos frentes de investigación en un mismo lugar: la observación de ciclos de llenado y drenaje detectables por satélites y la recolección directa que reveló un ecosistema microbiano viable en un ambiente oscuro y presurizado.


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