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Granjas De Peces Fantasmas En La Costa De Grecia, Vistas Como Ruinas Silenciosas, Siguen Liberando Plástico Y Redes Que Nadie Asume, Mientras Los Buceadores Desmontan Lo Que Se Podre Hace Años Y La Respuesta Oficial Parece Siempre Llegar Tarde Cuando La Marea Baja

Publicado el 20/02/2026 a las 15:12
Actualizado el 20/02/2026 a las 15:17
fazendas de peixes e fazendas fantasmas na costa da Grécia liberam poliestireno e microplásticos; entenda impactos e limpeza.
fazendas de peixes e fazendas fantasmas na costa da Grécia liberam poliestireno e microplásticos; entenda impactos e limpeza.
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En La Costa Griega, Granjas De Peces Abandonadas Se Convierten En Fuentes Continuas De Poliestireno, Redes Y Boyas Que Se Rompen Y Viajan Con Corrientes. En Methana, Cerca De Atenas, Activistas Y Buceadores Enfrentan Un Laberinto Subacuático De Hasta 40 M, Mientras Licencias, Insolvencia Y Falta De Fiscalización Prolongan La Suciedad Por Años.

Las granjas de peces “fantasmas” no llaman la atención de lejos, pero el impacto aparece cuando se observa con calma el agua y la línea de costa. Lo que parece una estructura parada se convierte en una fábrica de fragmentos, con partes que se sueltan, se dispersan y reaparecen en la arena, en las piedras y en el mar abierto.

En puntos como Methana, a pocas horas de Atenas, el abandono no es solo un paisaje; es un problema en curso. Hay quienes bucean para desmontar redes y boyas, hay propietarios que escapan de la responsabilidad y hay un Estado que tarda en reaccionar, incluso cuando los daños son visibles a lo largo de kilómetros.

Qué Son Las Granjas De Peces “Fantasma” Y Por Qué Siguen En El Mar

Cuando se habla de Granjas De Peces “Fantasma”, no se trata de un misterio, sino de un vacío de responsabilidad.

Son instalaciones de acuicultura que dejan de operar y permanecen en el ambiente como si aún existiesen: jaulas, anillos, cuerdas, redes, boyas y componentes plásticos siguen atados al lugar o a la deriva. El “fantasma” es la ausencia de quien debería responder, no la inexistencia de la estructura.

En Methana, una de estas granjas comenzó a operar en 1993 y habría criado lubinas y doradas. A partir de 2011, surgieron problemas de licenciamiento; después, la actividad se detuvo. El punto decisivo es que el cierre no vino acompañado del desmantelamiento, y lo que quedó atrás se convirtió en un pasivo ambiental. Activistas reportan que abandonos así pueden ocurrir por insolvencia, obstáculos de licencia u otras razones, formando un mosaico de casos difíciles de resolver rápidamente.

Cómo El Plástico De Las Granjas Se Convierte En Contaminación Persistente En La Costa

Vistas desde arriba, estas granjas pueden parecer pequeñas marcas en el mar, con un impacto discreto. De cerca y, principalmente, por debajo de la superficie, el cuadro cambia: las instalaciones alcanzan profundidades que pueden llegar a 40 m y, en gran parte, están hechas de plástico.

Cuando este material envejece y se rompe, la contaminación no “desaparece”; se multiplica en pedazos, dispersos por corrientes y eventos climáticos, reapareciendo en playas y acantilados.

Un ejemplo recurrente en el relato de campo es el poliestireno que se desprende de las boyas. Cuando las boyas se rompen, parte del contenido se pierde en el mar y se convierte en fragmentos ligeros, fáciles de transportar y difíciles de recoger.

Poliestireno a 5 km de Methana, Grecia.

Para los peces, este plástico puede parecer alimento, creando un camino silencioso hacia la contaminación. A lo largo de un trayecto costero, una playa a aproximadamente 5 km de distancia también puede acumular este material, mostrando cómo la contaminación se mueve sin necesidad de grandes distancias para volverse visible.

Redes, Enredos Y El Efecto Dominó Sobre La Vida Marina

El daño no se limita al plástico suelto. Redes abandonadas se enredan y pueden capturar peces salvajes, atrapándolos y matándolos.

Los cadáveres atraen a otros animales, alimentando un ciclo que puede prolongarse por mucho tiempo. Es una trampa que no se detiene sola, porque la estructura permanece activa en el ecosistema incluso sin operación humana: cuerdas siguen tensadas, redes siguen presentes, piezas siguen degradándose.

Con el tiempo, las jaulas redondas pueden romperse o desprenderse. Partes se sueltan y comienzan a circular, creando riesgo para la fauna y también para quienes navegan o bucean.

En situaciones así, el problema deja de ser solo “basura en el mar” y se convierte en un conjunto de amenazas simultáneas: captura accidental, fragmentación de materiales, dispersión costera y, por último, residuos lo suficientemente pequeños como para atravesar toda la cadena alimentaria.

Quién Localiza, Quién Bucea Y Por Qué Limpiar Es Lento, Caro Y Peligroso

Hay un trabajo de fondo antes de que el buceo comience. Tasos Filippides, vinculado a una ONG, relata el uso de imágenes satelitales para localizar granjas posiblemente abandonadas.

Él afirma haber identificado más de 130 lugares potenciales y confirmado al menos 22 como Granjas “fantasma”. Este mapeo cambia el juego, porque ayuda a separar rumores de casos verificables y señala dónde el riesgo puede ser mayor.

Ya dentro del agua, entra la parte más arriesgada. Los buceadores describen el escenario como un rompecabezas subacuático: al tirar de redes, la visibilidad puede desaparecer; estructuras pueden estar cubiertas por sedimentos y vida marina, formando un laberinto confuso.

El trabajo implica recoger redes, separar cuerdas que sujetan las jaulas al fondo, acoplar globos de flotación y llevar todo a la superficie en etapas. En la fase final, anillos enormes son arrastrados lentamente hasta un barco especializado en recuperar desechos marinos.

Es un tipo de operación que exige gente entrenada y planificación, porque el improviso, en este contexto, se convierte en accidente.

Responsabilidad, Fiscalización Y El Impasse Que Permite Que El Abandono Continúe

La pregunta sobre “quién responde” aparece todo el tiempo porque la respuesta rara vez es simple. Desde un punto de vista legal, existe la idea de que hay un propietario responsable y que debería hacerse cargo de la extracción.

El problema que describen los activistas es la falta de control efectivo: en la práctica, el sistema no siempre obliga, ni siempre fiscaliza y, cuando reacciona, ya es tarde. Sin responsabilización consistente, el abandono se convierte en un modelo repetido, y el mar se convierte en depósito.

El roce puede llegar a los tribunales. Hay reportes de un caso en el que representantes de iniciativas como Healthy Seas y socios fueron demandados por el propietario de otra instalación abandonada, acusados de daño a equipos valorados en medio millón de euros. Esto muestra un paradoja: incluso cuando una estructura está abandonada, interferir en ella puede generar disputas sobre propiedad y daños, bloqueando la remoción.

Además, las operaciones dependen de autorizaciones formales; en Methana, fue necesario más de un año para conseguir una comisión estatal, porque, sin este documento, el equipo podría ser acusado de retirar una instalación “operativa”. La lentitud burocrática se convierte en parte del problema ambiental, no un detalle administrativo.

Un Problema Que No Queda Solo En Grecia Y Lo Que Permanece Después De Que La Estructura Desaparece

Video de YouTube

Los activistas insisten en que no se trata de un caso aislado: hay menciones a ocurrencias similares en Canadá y Chile, sugiriendo un patrón asociado con Granjas De Acuicultura Abandonadas En Diferentes Regiones. La repetición del panorama apunta al mismo dilema: cuando la actividad termina sin desmantelamiento, el pasivo continúa, y cada lugar comienza a cargar años de contaminación silenciosa.

El impacto también se vuelve más fácil de imaginar cuando se piensa en escala: si los daños ya son visibles con decenas de operaciones dispersas, el rastro tiende a aumentar cuando el número de instalaciones crece.

Aún cuando una Granja “Fantasma” desaparece del mapa, el legado no desaparece junto. Quedan microplásticos y residuos que pueden ser transportados por peces y corrientes, persistiendo mucho más allá de cualquier ciclo humano de gestión, empresa o mandato público.

La limpieza retira lo que es grande y visible, pero no borra lo que ya se ha fragmentado. Y es exactamente por eso que la prevención, la fiscalización y la responsabilización importan tanto como el esfuerzo de buceo.

Antes de que todo esto se vuelva “normal” en la costa, vale la pena pensar en lo que aceptarías ver en tu propia costa: si una estructura privada se pudre en el mar durante años, quién debería pagar la cuenta y en cuánto tiempo debería resolverse esto? Y, mirando las playas que conoces, ¿ya encontraste boyas rotas, trozos de poliestireno o redes en la arena, y qué hiciste en ese momento: ignoraste, recogiste, denunciaste, registraste?

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Falo sobre construção, mineração, minas brasileiras, petróleo e grandes projetos ferroviários e de engenharia civil. Diariamente escrevo sobre curiosidades do mercado brasileiro.

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