Más de 500 zonas muertas ya han sido identificadas en los océanos. El calentamiento global y el exceso de nutrientes están reduciendo el oxígeno y amenazando peces y ecosistemas.
En diversas partes del planeta, pescadores relatan un fenómeno inquietante: el mar parece normal en la superficie, pero la vida simplemente desaparece. Los peces huyen, los crustáceos mueren y el fondo marino se convierte en un área casi sin actividad biológica. La ciencia llama a estas regiones zonas muertas oceánicas — áreas con niveles extremadamente bajos de oxígeno disuelto, también conocidas como hipoxia.
Según datos compilados por iniciativas internacionales vinculadas a la Intergovernmental Oceanographic Commission, ya se han identificado más de 500 zonas de bajo oxígeno en áreas costeras y estuarios en el mundo. El número ha crecido significativamente desde la década de 1960. Lo que más preocupa es que muchas de estas regiones no tienen una “fábrica arrojando contaminación” como causa aislada. El fenómeno es más complejo y global.
Qué son zonas muertas en los océanos y por qué están aumentando
Zona muerta es el término popular para áreas donde el oxígeno disuelto en el agua cae por debajo del nivel necesario para sustentar la mayoría de las formas de vida marina.
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En niveles críticos:
- Los peces migran a áreas más oxigenadas
- Moluscos y crustáceos mueren
- Los ecosistemas bentónicos colapsan
- La cadena alimentaria se altera
El fenómeno puede ser temporal (estacional) o persistente. El crecimiento de estas áreas está ligado principalmente a dos factores combinados:
- Calentamiento global
- Exceso de nutrientes (eutrofización)
El calentamiento global reduce la capacidad del océano para almacenar oxígeno
Existe un principio físico simple: el agua caliente disuelve menos oxígeno que el agua fría. A medida que los océanos absorben calor — proceso intensificado en las últimas décadas — la capacidad de retención de oxígeno disminuye.

Además, el calentamiento aumenta la estratificación oceánica. Esto significa que la capa superficial más caliente se mezcla menos con las capas profundas, reduciendo la reposición natural de oxígeno en profundidad.
De acuerdo con análisis divulgados por redes científicas internacionales, el océano abierto ya presenta expansión de áreas con bajo oxígeno desde mediados del siglo XX.
El exceso de nutrientes crea un efecto dominó que consume oxígeno
El segundo motor del problema es la eutrofización. Grandes volúmenes de nitrógeno y fósforo llegan a los océanos a través de:
- Fertilizantes agrícolas
- Aguas residuales domésticas
- Desechos industriales
- Drenaje urbano
Estos nutrientes alimentan algas y fitoplancton en exceso. Cuando estas algas mueren, se hunden y son descompuestas por bacterias. El proceso de descomposición consume grandes cantidades de oxígeno. Si el consumo supera la reposición, se instala la hipoxia.
Este mecanismo explica por qué muchas zonas muertas surgen cerca de regiones agrícolas intensivas, incluso sin un punto único de contaminación industrial.
Más de 500 zonas muertas ya han sido identificadas en el planeta
La Intergovernmental Oceanographic Commission, a través de la red Global Ocean Oxygen Network (GO2NE), documenta más de 500 áreas costeras con bajo oxígeno.
Estas áreas cubren cientos de miles de kilómetros cuadrados y pueden variar a lo largo de las estaciones. Algunas son temporales. Otras persisten por largos períodos.
El problema no está restringido a un continente. Se han identificado casos:
- En América del Norte
- En Europa
- En Asia
- En América del Sur
El océano abierto también está perdiendo oxígeno
Además de las zonas muertas costeras, hay un fenómeno más amplio: la expansión de zonas mínimas de oxígeno en el océano abierto.
Estas regiones naturalmente poseen menos oxígeno, pero estudios indican que están expandiéndose. El impacto puede ser silencioso, pero significativo:
- Compresión de hábitat para especies marinas
- Alteración de rutas migratorias
- Reducción de la biodiversidad
El océano puede parecer intacto en la superficie, pero en profundidad la química del agua está cambiando.
Impactos económicos y ecológicos son directos
La desoxigenación no es solo un problema ambiental abstracto. Afecta:
- Pescas comerciales
- Seguridad alimentaria
- Acuicultura
- Turismo costero
Las especies que no pueden huir mueren. Las especies móviles migran. Las comunidades pesqueras sienten el impacto directamente. En sistemas cerrados de acuicultura marina, episodios de hipoxia pueden causar mortalidad masiva.
Los cambios climáticos pueden intensificar el fenómeno
Con olas de calor marinas más frecuentes, la tendencia es que episodios de hipoxia se vuelvan más intensos.
Temperaturas más altas:
- Reducen la solubilidad del oxígeno
- Aceleran el metabolismo microbiano
- Aumentan el consumo biológico de oxígeno
El resultado es un sistema más vulnerable a colapsos locales.
¿Las zonas muertas son irreversibles?
No siempre. Reducciones en la carga de nutrientes en determinadas regiones han mostrado mejora parcial en la oxigenación.
Políticas de saneamiento, control de fertilizantes y recuperación de áreas húmedas pueden reducir la intensidad de eventos hipóxicos costeros.
No obstante, el componente climático — relacionado con el calentamiento global — exige reducción de emisiones a escala global.
Un océano que pierde oxígeno cambia el equilibrio del planeta
El océano regula el clima, almacena calor y participa en el ciclo global del carbono. La pérdida de oxígeno altera procesos químicos, biológicos y energéticos a gran escala.
El fenómeno de las zonas muertas muestra que cambios ambientales pueden ocurrir incluso cuando no hay un “culpable visible” en el horizonte.
El mar puede parecer el mismo a distancia. Pero, químicamente, está cambiando. Y la creciente desoxigenación indica que la transformación no es localizada, es sistémica.


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