La Crisis de la Cebolla en Santa Catarina Expone Productores Vendiendo a R$ 0,75 por Kilo Frente a Costo Medio de R$ 1,40, Lleva Siete Ciudades a Decretar Emergencia, Detiene Compra de Insumos, Presiona Deudas y Pone en Riesgo Empleo, Ingresos y Planificación de la Próxima Cosecha en Regiones Dependientes de la Agricultura.
La cebolla se ha convertido en el centro de una crisis económica local en Santa Catarina tras una combinación que pesa en el bolsillo de quienes producen y en la recaudación de municipios que dependen de la actividad. Con un costo medio de producción de R$ 1,40 por kilo y una comercialización de R$ 0,75, los productores reportan una pérdida directa en una cosecha estimada en 602 mil toneladas.
Según el portal NDMais, el problema ya ha superado la puerta y ha llegado al nivel institucional, con siete ciudades de Santa Catarina decretando situación de emergencia, entre ellas Ituporanga, considerada la capital nacional de la cebolla. Lo que está en juego no es solo el precio de una cosecha, sino la capacidad de mantener la siembra, empleos estacionales, compras de insumos y un respiro financiero para la próxima temporada.
Precio de la Cebolla por Debajo del Costo y el Tamaño de la Pérdida en la Cosecha Actual
La diferencia entre costo y valor de venta explica por qué los productores describen el momento como una fase de estar pagando para trabajar.
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Cuando la cebolla se vende a R$ 0,75 y producir cuesta, en promedio, R$ 1,40 por kilo, la cuenta resulta en negativo incluso con buena productividad.
En términos prácticos, cuanto más volumen entra en el mercado sin un respaldo de precio, mayor tiende a ser la pérdida de quienes dependen de la venta inmediata.
Este desajuste no apareció por primera vez ahora. En la cosecha anterior, en valores deflactados, el costo de producción fue de R$ 1,51 y el valor pagado al productor fue de R$ 1,21 en Santa Catarina.
La repetición del apretón en dos cosechas consecutivas cambia la naturaleza del problema, porque deja de ser un tropiezo puntual y empieza a presionar la continuidad de la actividad.
La cosecha actual, estimada en 602 mil toneladas, es tratada como récord, y este dato ayuda a entender la contradicción de la crisis. Producir más, en teoría, podría representar una ganancia de escala.
En el caso de la cebolla, el aumento de volumen vino acompañado de un mercado ya abastecido, reduciendo el precio recibido por los agricultores justo cuando muchos necesitaban vender.
Por eso la discusión sobre la cebolla en Santa Catarina no gira en torno a la ruptura de producción, sino a la remuneración.
El problema central no es la falta de producto, sino el exceso de oferta en un mercado que no absorbe este crecimiento con un reajuste de demanda a la misma velocidad.
Exceso de Oferta, Mercado Poco Elástico y Presión Venida de Otros Estados
La analista Lillian Bastian, de Epagri Cepa, atribuye el escenario al exceso de oferta. La explicación es directa: Santa Catarina tuvo buena producción interna, suficiente para cubrir la demanda, pero la oferta estuvo por encima de años anteriores.
Al mismo tiempo, estados como Goiás, Minas Gerais, Bahia y São Paulo también tuvieron buenas cosechas, lo que amplió la presión sobre los precios en el mercado.
Este cruce de cosechas fuertes reduce el poder de negociación de quienes cosechan y necesitan vender rápidamente.
Cuando varias regiones entregan volumen al mismo tiempo, el precio de la cebolla tiende a caer antes de que el productor pueda recuperar el costo, especialmente en cadenas con poco margen financiero para mantener stock durante largos períodos sin impacto en el flujo de caja.
Otro punto señalado por la analista es el comportamiento de consumo de la cebolla. Ella describe el producto como de mercado poco elástico, es decir, una caída de precio no genera un aumento proporcional en el consumo.
A diferencia de otros alimentos, la cebolla barata no hace que las familias compren mucho más de lo que ya compran, y eso limita la capacidad del mercado de reaccionar al exceso de oferta.
Este detalle es técnico, pero decisivo para entender la crisis. En un producto con demanda más rígida, el precio cae y la absorción no acompaña, lo que prolonga el tiempo de venta y aumenta la presión sobre almacenamiento, flujo de caja y planificación de insumos para la próxima cosecha.
Ituporanga, Emergencia Municipal y el Impacto Social de la Crisis de la Cebolla
Ituporanga aparece en el centro de la crisis por una razón estructural, la economía local depende fuertemente de la cebolla. El municipio es citado como la capital nacional de la cebolla, y los productores reportan que gran parte de los ingresos circula a partir de la agricultura.
Cuando el precio pagado se desploma, el efecto no se limita a la cosecha y alcanza el comercio, los servicios y los ingresos de las familias vinculadas al sector.
El testimonio de Arny Mohr, productor desde hace casi 40 años y presidente del Sindicato Rural de Ituporanga, refuerza la gravedad del momento. Él afirma no recordar otra cosecha con un pago equivalente a solo la mitad del costo de producción, incluso habiendo vivido años difíciles por el clima.
Su declaración desplaza la crisis a un terreno más duro, el de la pérdida de referencia histórica para quienes han pasado décadas en la actividad.
Según Arny, el año anterior ya había sido frustrante, con pagos entre el 70 por ciento y el 80 por ciento del costo, y la cosecha actual agudizó el cuadro.
Al clasificar el escenario como el segundo año consecutivo pagando para trabajar, él resume el tipo de desgaste que empuja a los productores a renegociar deudas y posponer decisiones productivas.
La situación de emergencia decretada por siete ciudades catarinenses muestra que la crisis de la cebolla ya se trata como un problema regional, no solo individual.
Este movimiento institucional tiene peso político porque señala que los municipios han percibido riesgo para la recaudación, el empleo y la continuidad de la actividad agrícola en áreas donde la cadena productiva tiene un papel central.
Deuda, Insumos Parados y la Próxima Cosecha Entrando en Suspensión
Uno de los efectos más graves de la crisis de la cebolla es el bloqueo de la planificación. Arny relata que la preocupación inmediata se ha convertido en prorrogar deudas, con los productores tratando de extender el pago por tres o cuatro años para obtener algo de respiro financiero.
Esta elección ayuda a corto plazo, pero pospone la presión a un período en el que los ingresos futuros aún son inciertos.
Cuando el endeudamiento crece, el productor primero corta aquellos gastos que requerirían desembolso anticipado, como insumos, mantenimiento y ampliación de área.
El propio relato es claro al decir que, en años normales, este sería el momento de preparación de la próxima cosecha, pero ahora nadie está comprando nada. Sin compra de insumos, la crisis de la cebolla deja de ser solo comercial y empieza a contaminar el ciclo siguiente.
Aún hay un dato que pesa sobre el flujo de caja actual, alrededor del 50 por ciento de la producción aún no ha sido vendida y permanece almacenada en galpones, según el productor. Esto significa capital inmovilizado, costo de almacenamiento e incertidumbre sobre el precio de salida, una combinación que prolonga la sensación de trabajo sin retorno.
En este contexto, hasta las decisiones personales y familiares cambian. Arny afirma que planea finalizar su participación directa en la producción y pasar el legado a sus hijos, quienes ya ayudan en la siembra y la cosecha, mientras observa a otros productores también detenerse.
La crisis no se presenta como el único motivo de su decisión, pero aparece como un factor que acelera la salida de parte del sector.
Riesgo de Empleo, Abandono de la Actividad y Caminos Señalados por Especialistas
El profesor Geraldo Luiz de Oliveira Silva, contador y maestro en administración de empresas, evalúa que hay un riesgo real de pérdida de empleos a gran escala en regiones donde la cebolla sostiene la economía local.
La lógica es conocida en crisis de precios prolongadas, el productor reduce el área sembrada, corta la inversión, disminuye las contrataciones estacionales y puede incluso abandonar la actividad.
Él destaca que el tiempo hasta el abandono del sector varía según cuatro factores, tamaño de la producción, nivel de endeudamiento previo, acceso a crédito y reservas financieras. Este análisis es importante porque evita tratar a todos los agricultores como iguales.
El pequeño productor descapitalizado siente el impacto con mucha mayor velocidad, mientras que quien tiene capital de giro puede soportar más cosechas malas, aunque acumulando deudas.
En la búsqueda de salida, Lillian Bastian señala la diversificación de la producción como una estrategia posible para reducir la dependencia de una sola actividad.
La propuesta no ignora el peso cultural de la cebolla en Santa Catarina, pero sugiere un segundo ingreso y apertura de nuevos mercados como forma de atravesar periodos de crisis sin concentrar todo el riesgo en un solo producto.
Ella también menciona mercados institucionales y venta directa en ferias como alternativas de comercialización, además de la posibilidad de ampliar las exportaciones, que hoy aún son pequeñas en el estado.
En este punto, la propia analista resalta que exportar requeriría un diseño logístico y económico adecuado, porque no basta con tener cebolla disponible, es necesario viabilizar transporte, costo y destino de manera competitiva.
Almacenamiento, Variedad Valessul y Respuesta del Poder Público en Santa Catarina
Entre los factores que pueden mitigar pérdidas, la analista cita la cebolla Valessul, variedad lanzada por Epagri que puede almacenarse durante seis meses.
La capacidad de almacenamiento más prolongada ayuda a reducir el desperdicio y da algo de margen para que el productor no se vea obligado a vender inmediatamente en el peor momento de precio.
Este tipo de solución, sin embargo, actúa como amortiguador y no resuelve por sí sola la crisis de mercado. La cebolla almacenada puede preservar calidad por más tiempo, pero aún depende de un ambiente de comercialización que remunere al menos el costo.
La tecnología de postcosecha ayuda, pero el precio sigue siendo el nudo principal de la cosecha actual.
En la respuesta institucional, la Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería informó que está siguiendo la situación y manteniendo un diálogo con los municipios impactados.
El gobierno estatal afirma estudiar medidas complementarias y ofrecer orientaciones técnicas a los agricultores en articulación con instituciones del sector, con el objetivo de mantener la actividad y brindar más seguridad a los productores en este momento.
Entre las políticas citadas están Safra Garantida, Terra Boa, Pronampe Agro SC, Financia Agro SC y Água no Campo, con apoyo a seguro agrícola, suelo, estructura, irrigación y modernización, a través de crédito, fomento y subvención.
El alcance de estas medidas, en la práctica, dependerá de la velocidad, acceso y adecuación al perfil de quienes hoy operan en negativo con la cebolla.
Audiencia Pública en Alesc y el Debate sobre Medidas Emergenciales y Permanentes
La crisis de la cebolla también ha ingresado en el ámbito político de la Asamblea Legislativa. El diputado estatal Mario Motta anunció la intención de proponer una audiencia pública en Alesc para discutir acciones de contención de la crisis en la producción de cebolla en Santa Catarina, a través de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural.
El comentario atribuido al parlamentario señala la lectura de que el problema no es de productividad, sino de precio, mercado y vulnerabilidad estructural.
Esta distinción es relevante porque dirige el debate hacia la comercialización, crédito y protección de ingresos, en lugar de concentrar todo en técnicas de siembra o clima.
Entre las acciones que pueden entrar en la discusión están la prórroga y renegociación de deudas, subvención de intereses, apoyo a la comercialización y evaluación de importaciones en períodos de pico de cosecha.
Si la crisis de la cebolla se trata solo como una oscilación pasajera, el riesgo es aplazar decisiones y aumentar el daño en la próxima temporada.
La audiencia pública, si se confirma, puede servir como punto de encuentro entre productores, gobierno, técnicos y parlamentarios para alinear respuestas a corto y largo plazo.
El desafío es transformar un diagnóstico conocido en una ejecución concreta antes de que el endeudamiento y la paralización de compras de insumos reduzcan la capacidad productiva en el próximo ciclo.
La crisis de la cebolla en Santa Catarina combina exceso de oferta, precio por debajo del costo, endeudamiento y parálisis en la planificación de la próxima cosecha.
Con ventas a R$ 0,75 por kilo frente a un costo medio de R$ 1,40, siete ciudades en emergencia, producción récord estimada en 602 mil toneladas y la mitad del volumen aún almacenado en galpones, el problema ya afecta los ingresos locales, el empleo y las decisiones familiares en el campo.
Quiero una respuesta de quienes conocen la realidad de la región o de quienes ya han vivido presiones similares en el campo. Desde su perspectiva, ¿qué tendría un efecto más rápido para la cebolla en Santa Catarina ahora, renegociar deudas, reforzar la compra institucional, organizar la exportación, limitar la presión de mercado en el pico de cosecha o estimular la diversificación antes de la próxima cosecha?

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